El eterno problema del agua

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La dotación de agua potable a toda la población del país se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el actual Gobierno, los reclamos por la falta del vital líquido son constantes y permanentes, y si a esto se unen los frecuentes daños que se registran en las plantas potabilizadoras y en las tuberías de distribución, la situación se torna aún más preocupante.

El agua es un elemento vital para la supervivencia humana, pero en Panamá con un número importante de ríos y con lluvias frecuentes, el agua no era un tema que llamara la atención, sin embargo, con el crecimiento de la población y los efectos del cambio climático la situación ha cambiado.

De acuerdo con datos del Censo de 2010, el 91,7% de la población disponía de acceso a agua potable a través de conexión domiciliaria, como los acueductos públicos del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), acueductos comunitarios o particulares; mientras que el 6,7% tenía acceso sin conexión domiciliaria y el 1,6% estaba sujeto a otros suministros, como la lluvia o los carros cisterna.

Un estudio del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) detalla que las provincias de Panamá, Chiriquí y Bocas del Toro cuentan con la mayor población sin agua potable. Esto explica que sean estas regiones en donde mayores protestas se registran en reclamo del vital líquido.

En el informe se indica además que el asentamiento improvisado y desmedido de algunas comunidades desencadenó una serie de problemas socioeconómicos, entre ellos la falta de agua potable.

El Idaan abastece de agua potable al 71% de la población, un 10% no tiene acceso a agua potable y un número no determinado de personas reciben el vital líquido de forma ocasional, porque tener acceso al sistema de distribución de agua potable no significa que la reciban diariamente.

El tema del agua potable es cada vez más preocupante, y  para resolverlo se debe empezar por transformar al Idaan en una empresa pública con posibilidad de administrar de forma autónoma sus recursos, para que pueda dar respuesta de forma ágil a los problemas que se le presenten.

En esa dirección también hay que profesionalizar y mejorar el salario de sus trabajadores, y darle estabilidad laboral, para que no estén sujetos a los vaivenes de la política, como ocurre en la actualidad, en donde cada cinco años se despiden a técnicos y profesionales y se nombran a personas sin mayores conocimientos, con el único mérito de pertenecer al partido del Presidente de turno.

No se puede aspirar a darle respuesta a la población si no se moderniza esta institución y se proporcionan las herramientas para actúe con  mayor diligencia, de otra forma seguirán los problemas y las protestas en las calles irán en aumento.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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