El G-7, la Ocde y el impuesto mínimo de 15% a las multinacionales

El G-7, la Ocde y el impuesto mínimo de 15% a las multinacionales

Resulta que el grupo de los siete (G-7), compuesto por los países que acapararon para sus poblaciones las vacunas contra el coronavirus (COVID-19), en detrimento de los países más pobres, insisten en dar lecciones de moral ahora con la idea de un impuesto global mínimo y obligatorio a las multinacionales de 15%.

Todo este alboroto, desechando el Derecho Internacional Público y la soberanía de los países, porque son incapaces de controlar a sus ciudadanos y porque sus economías, basadas en un socialismo obsoleto, requieren buscar fondos urgentemente para cubrir sus fracasos económicos exacerbados por la pandemia de COVID-19 que vivimos desde 2020.

Bajo la bandera de eliminar la pobreza (que cínicos), quieren socavar la posibilidad de que los países más pobres y pequeños utilicen beneficios fiscales para atraer inversiones y desarrollo a sus países. Encima creen que somos ignorantes.

No es un misterio que esas tasas impositivas globales, de ser aprobadas por el G-7 y después el grupo de los veinte (G-20), tendrán acuerdos especiales (Luxemburgo es el especialista), subsidios o créditos fiscales. Si bajan la tasa global mínima a 15%, como gritan a los cuatro vientos, habrá una serie de créditos fiscales por Investigación y Desarrollo (I+D) que reducirán la tasa efectiva a una suma irrisoria.

El Reino Unido, por ejemplo, otorga beneficios muy generosos a empresas que realizan actividades de I+D. Cualquier empresa pequeña o mediana puede deducir hasta 130% adicionales a sus costos de I+D anuales. Es decir, 100% de los costos anuales asociados más 130% por el régimen especial. Un impresionante 230% en deducciones de sus utilidades. España, un país que otrora apoyaba a Panamá en su lucha contra la Unión Europea (UE) y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), ofrece un crédito de 25% por gastos de I+D que puede aumentar hasta 42% de acuerdo con el promedio de gastos anuales de I+D.

Estoy seguro de que se crearán otros créditos para la parte laboral como incentivos por los salarios de los ejecutivos de I+D que se localicen en sus países. Además, han creado una regla de que, para ser tasada a 15%, las multinacionales deben superar un margen de beneficios de 10%. Amazon, por ejemplo, no caería bajo esta definición ya que su margen de beneficios, en 2020, fue de 6.3% según reporta The Guardian en una nota del 6 de junio de 2021. Es decir, las naciones más ricas nos vienen a traer espejos como cuando nos colonizaron.

Quizás el economista que más ha influido en esta línea dura de pensamiento es el gabacho Gabriel Zucman que es considerado un prodigio en la fiscalidad global. Socialista, de la escuela de Thomas Piketty, este joven de 34 años ha sido el “rock star” de los gobiernos izquierdistas que insisten en imponer impuestos confiscatorios a los empresarios y a sus empresas para mantener a las burocracias rancias e ineficientes de los estados socialistas.

Zucman considera que el 15%, que se propone en la reunión de G-7 a raíz de la petición de Estados Unidos (EE.UU.), es insuficiente y que debería ser 25%. Preguntado por el Diario El País (1 de junio de 2021) si 15% es suficiente, este comenta: “Borra la mitad de la recaudación adicional potencial. Es demasiado bajo, no soluciona el problema…” Quizás lo más destacable de esta entrevista es el siguiente comentario refiriéndose a la UE: “Hemos hecho muchos progresos en cuanto al mercado único, la moneda común y la armonización política en varias áreas, pero no ha habido casi ningún avance en impuestos”.

Esto se debe a que en la UE se requiere unanimidad para todas las decisiones fiscales. Y varios países como Irlanda, Países Bajos, Chipre, Malta, Luxemburgo, Bélgica y Reino Unido se benefician del actual estado de la competición fiscal.

Este esfuerzo del G-7, que será respaldado por el G-20 y la Ocde, no tiene ningún chance de convertirse en realidad en la UE. Está muerto en su cuna ya que países como Chipre, Hungría e Irlanda han anunciado que defenderán su derecho soberano a imponer los impuestos que quieran en beneficio de sus economías.

Así lo reporta The Guardian en su edición de 3 de junio de 2021 donde cita al ministro de finanzas chipriota Constantinos Petrides: “Estamos a favor de retener la política de establecer como principio de competitividad nuestra propia tasa de impuestos para que sea sostenible mantener el ritmo de desarrollo e inversiones de nuestra economía.”

Ya Chipre anunció que votará en contra de la decisión de un impuesto mínimo de 15% cuando este llegue a la UE donde, como hemos mencionado, se necesita unanimidad.

Estamos seguros de que además de Chipre otros países como Irlanda y Hungría se opondrán a este impuesto mínimo de 15% que socavan la inversión extranjera en sus países. El ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe, confirma que Dublin quiere que la “competencia fiscal aceptable” se mantenga entre los países. Agrega Donohue: “Yo creo que países pequeños, e Irlanda es uno de ellos, necesitan poder utilizar políticas fiscales como un apalancamiento legítimo para contrarrestar las ventajas de localización, escala, recursos, industrias y materiales que tienen países más grandes.”

En Hungría, donde la tasa corporativa es de 9%, el gobierno de Viktor Orban ha dicho que subir la tasa sería injusto y que los países tienen la soberanía para decidir sus impuestos.

El día que un ministro panameño hable de esa forma me sentiré orgulloso, pero los nuestros andan llorando a moco tendido que las sanciones son demasiadas y que nos quieren hacer daño, y en vez de cambiar de estrategia, lo que han hecho es el papel de sumisos jamás antes visto.

Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

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