El humilde hashtag es tanto símbolo de rebeldía como herramienta corporativa

El humilde hashtag es tanto símbolo de rebeldía como herramienta corporativa
El símbolo, mejor conocido como signo de número, se ha utilizado durante siglos| Archivo

La breve historia del hashtag, o etiqueta, describe la revolución de las redes sociales. También destaca uno de los mayores desafíos que enfrentamos en la era del Internet: Cómo mantener un espacio fiable para el libre intercambio de ideas.

Por un lado, el aparentemente humilde hashtag, un dispositivo técnico creado para etiquetar metadatos que apareció por primera vez en las redes sociales hace 12 años, se ha convertido en un medio extraordinario para amplificar la voz de quienes antes no tenían voz.

Sólo hay que reconocer el impacto que han tenido los movimientos de protesta #MeToo y #BlackLivesMatter en los debates sobre el acoso sexual y la brutalidad policial.

No es de extrañar que el hashtag ha sido descrito como el signo de puntuación de rebeldía.

Por otro lado, el hashtag se está convirtiendo cada vez más en un mecanismo para la manipulación y el control social subrepticio. Sólo hay que ver cómo los intereses corporativos trataron de registrar la marca #Rio2016 antes de los Juegos Olímpicos de Brasil. O cómo las autoridades chinas han bloqueado memes potencialmente subversivos, incluyendo, extrañamente, #PeppaPig, una serie infantil de dibujos animados. Según el Global Times, “algunos vagos indisciplinados” estaban explotando el personaje animado para promover una contracultura antisocial. ¿Quién lo hubiera pensado?

Por supuesto, el acceso a la información siempre ha sido un campo de batalla: el conocimiento es poder. Por eso a través de la historia los gobiernos han otorgado licencias a los periódicos, quemado libros y censurado películas. A lo largo de los siglos, el Estado ha protegido ferozmente su papel como el máximo guardián.

Pero la invención del Internet hace 50 años movió el equilibrio de poder del Estado y las grandes corporaciones de medios de comunicación hacia la sociedad civil y los individuos. La información dejó de estar bajo el dominio exclusivo de los poderosos y privilegiados. Se ha vuelto creable, accesible y compartible por cualquier persona con un teléfono inteligente.

En este sentido, la información se ha liberado, tal como lo soñaron los primeros pioneros del ciberespacio.

Andreas Bernard, profesor de estudios culturales en la Universidad Leuphana de Lüneburg en Alemania, considera que esta explosión de información ha creado una nueva dinámica política y cultural. “En la era de las redes sociales, todos pueden ser tanto remitentes como receptores de información. Esto ha impulsado la reestructuración de la información y la democracia radical”, dice.

Pero la batalla política por el control de la información no ha terminado, simplemente ha cambiado de forma. Ahora se trata de cómo ordenar, estructurar y compartir una sobreabundancia de información. Aquí es donde la historia del hashtag se vuelve interesante.

El símbolo, mejor conocido como signo de número, se ha utilizado durante siglos.

Formaba parte del teclado de la máquina de escribir Remington 2 en 1878, las primeras tarjetas perforadas de computadora de IBM y los teclados de AT&T en la década de 1960. Los ingenieros de telefonía incluso debatieron sobre cambiar el nombre del símbolo a “octothorp”.

El hashtag fue adoptado por Twitter en 2007 y por Instagram en 2010 como un medio útil para etiquetar información. Realmente comenzó en 2009 cuando una plataforma de microblogging lo utilizó para promover temas de tendencia. La novedad era que cualquiera podía crear un hashtag, incluso si pocos ganaban terreno, creando una nueva taxonomía no oficial de conocimiento.

Anteriormente, la clasificación estaba controlada por funcionarios que organizaban la información en categorías formales. Por ejemplo, en 1966, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (EE.UU.) tenía 250,000 clasificaciones de este tipo. Pero el hashtag permitió que la gente común pudiera crear una nueva indexación social conocida como folksonomía.

Uno de los primeros ejemplos de un hashtag que se volvió viral se produjo durante las controvertidas elecciones presidenciales iraníes de 2009, cuando se usó #iranelections más de 10,000 veces por hora. Otros movimientos incluyen #OccupyWallStreet, #BringBackOurGirls en Nigeria, #JeSuisCharlie en Francia y #MeToo.

Pero el profesor Bernard, autor de The Theory of the Hashtag (La teoría del hashtag), dice que los publicistas corporativos y los propagandistas gubernamentales reclaman constantemente la libertad de expresión en el Internet. Además, aunque los hashtags pueden centrar la atención en un tema en particular, también tienden a reducir la diferenciación dentro de esa discusión, homogeneizando las opiniones.

Katja Bego, quien ha producido una historia en línea del Internet para Nesta, la fundación de innovación del Reino Unido, dice que el uso de hashtags es parte de un debate más amplio sobre la confianza en la información en la era digital. Cada usuario ahora ve una línea de tiempo diferente, lo que significa que casi nada se acepta como un hecho.

Ésa es una de las cosas más aterradoras del Internet”, dice la señora Bego.

“El movimiento anti-vacuna sólo pudo ocurrir porque ya no hay un sistema confiable de adquisición de conocimiento”.

No hay duda de que el Internet ha desempeñado una función extraordinaria con respecto a la liberación de información. Sin embargo, la paradoja de nuestro tiempo puede ser que también ha degradado el debate.

John Thorhill
Financial Times

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