El libre mercado, el TPC y sus riesgos

El libre mercado, el TPC y sus riesgos

Miguel Ramos

Economista

El 14 de septiembre de 2011 lo más altos representantes de la cúpula del poder económico de Panamá, manifestaron euforia por la decisión de la Cámara de Representantes de aprobar el Tratado de Promoción Comercial (TPC) suscrito entre ambos países y que la Asamblea Nacional de Panamá ratificara en el año 2007.

El TPC es en cierta forma el punto culminante de una estrategia económica que se  está ejecutando desde 1990 y que se basa en cuatro pilares: La apertura de mercados; reforma del mercado laboral; reforma de la seguridad social y reducción del papel del Estado en la economía. Para el caso que nos ocupa el TPC se inspira en esta ideología.

Panamá compra $4.000 millones al año en bienes, productos tangibles, a Estados Unidos.

Frente a esto en 2008, las exportaciones hacia el coloso del norte fueron de $434,8 millones. En 2010, esta cifra se redujo prácticamente a la mitad, quedando en $211,4 millones, según cifras de la Contraloría General de la República.

En el primer trimestre de 2011 se enviaron hacia Estados Unidos, productos por un valor total de $32 millones, lo que representa $13,4 millones menos que lo exportado en igual periodo de 2008.

El  80% de los productos (sobre todo alimenticios) que se compren a Estados Unidos pasarán a arancel cero, cuando se implemente el TPC, lo que indica que se reducirá el costo.

El tratado beneficiará a todos aquellas empresas que ya tienen acceso al mercado de ese país y potencialmente atraerá inversiones de empresa estadounidenses lo que podría incrementar el flujo de bienes y de capitales entre ambos países

A partir de la entrada en vigor del TLC, accederán libres de aranceles a Estados Unidos el 89% de las exportaciones agrícolas panameñas y casi el 100% de los bienes industriales, incluyendo los textiles.

Asimismo, el acuerdo garantiza la estabilidad y no discriminación en el mercado estadounidense a las empresas panameñas de servicios financieros, según la información oficial disponible.

Panamá ha importado en los últimos cinco años bienes estadounidenses por valor de $10.843,69 millones y exportado mercancías a esa nación por $1.781,03 millones, según cifras oficiales.

Los representantes del sector agropecuario han manifestado su inconformidad con estos acuerdos porque desde que se están aplicando estas políticas de apertura desde el siglo pasado la superficie cultivada de granos básicos de amplio consumo para la población se ha reducido. Solo en los últimos cinco años la reducción ha sido de 35,000 hectáreas.

Por su parte el gobierno afirma que está dispuesto a apoyar la reconversión productiva del agro.

En el caso específico de los alimentos los defensores del modelo de apertura de mercado afirman que el agro debe orientarse hacia los cultivos rentables demandados por el mercado internacional y que los alimentos que consume la población podrían importarse a precios más baratos. El problema concreto con este planteamiento es que en el  mercado internacional los precios de  los alimentos son muy inestables y que su tendencia ha sido hacia el alza de los precios.

La  Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) nos ofrece las siguientes razones que provocan la inestabilidad de los precios:

Las reservas de alimentos se encuentran en su mínimo histórico o cerca de él. Las sequías e inundaciones que golpean a las principales regiones productoras reducen aún más los márgenes de los precios. La agricultura no puede responder con suficiente rapidez aumentando la producción, debido a la inversión insuficiente a largo plazo en investigación, tecnología, equipo e infraestructura.

Con el crecimiento económico reciente de muchos países, muchas personas en todo el mundo consumen más carne y productos lácteos, lo que hace crecer los precios. Cada año, además, nacen ochenta millones de personas y esto se traduce en una mayor demanda de alimentos.

Otro factor la reciente entrada de inversores institucionales con sumas muy grandes de dinero en los mercados de futuros de productos alimenticios.

Si nos ceñimos a los señalamientos de la FAO, en los próximos años lo corriente será la inflación de precios de los alimentos a escala mundial. Por tanto, el hacer énfasis en los cultivos rentables es una idea poco realista.

Un riesgo importante que se debería examinar es que con el TPC,  Panamá profundiza su relación con los Estados Unidos en momentos en que los efectos de la crisis financiera no se han superado. Todo parece indicar que el desenvolvimiento económico de ese país se caracterizara por una atonía  (debilidad) prolongada.

En nuestra opinión hay dos posibles escenarios: que esta atonia continúe por dos a tres años más. De no superarse en ese periodo la economía de Estados Unidos caerá es un estancamiento secular, que dicho en palabras simples es una depresión prolongada similar a la que afecta a Japón desde 1990.

Frente a esto el gobierno de Panamá debería tener una estrategia por anticipado para el caso de que en Estados Unidos se prolongue indefinidamente una evolución de debilidad prolongada que ya hemos caracterizado como Atonía Económica de Larga Duración.

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