El Oeste en su laberinto

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La nueva provincia de Panamá Oeste no ha iniciado con buen pie esta nueva etapa de su existencia, y es que aun cuando se ha convertido en uno de los más importantes polos de desarrollo del país, a los problemas cotidianos se suman ahora los constantes apagones y las interrupciones reiterativas del servicio de agua potable.

Todo esto no sólo afecta a la población, que ya de por sí viene padeciendo por los tranques permanentes, la deficiente recolección de la basura y la ola de delincuencia que afecta a los distritos de Arraiján y La Chorrera, sino que además constituye un mal mensaje que se le envía a quienes tienen previsto hacer  inversiones en esta región, que se ha transformado en un dinámico polo comercial.

Sin embargo, como es usual, la respuesta de las entidades públicas y privadas encargadas de brindar los servicios públicos no va a la misma velocidad que las inversiones que realiza el sector privado, incluyendo las promotoras de viviendas y tampoco existe una adecuada planificación en esta materia.

Solo en el distrito de Arraiján durante el año 2014 las inversiones en proyectos de construcción alcanzaron los $139,9 millones, un 21% arriba de las cifras del año anterior, y para el mes de enero la inversiones ascendían a $5,9 millones, representando un crecimiento del 52% en relación al mismo periodo del 2013, de acuerdo con cifras de la Contraloría General de la República.

Esto pone de manifiesto que el dinamismo económico se mantendrá, también durante el 2015, ya que detrás de los proyectos inmobiliarios seguirán llegando empresas para ofrecer sus productos y servicios a una población en crecimiento.

Pero, por el otro lado, los servicios públicos se hacen cada vez más ineficientes, sin que las autoridades locales o nacionales tomen cartas en el asunto, y se continúa utilizando los mismos métodos de hace 20 años, cuando el boom inmobiliario y comercial aún no se había hecho presente.

Sólo en el distrito de Arraiján habitan 220.777 personas y otras 161.470 en La Chorrera, los dos centros de desarrollo más importante de Panamá Oeste, sin embargo, desde el servicio de transporte hasta la seguridad policial es deficiente.

Las respuestas  a los grandes problemas de esta región no se  pueden seguir esperando, es imperativo que las autoridades locales empiecen a dar respuestas y que el Gobierno Central fije con más atención su mirada en esta zona, antes que los problemas se desborden y las comunidades empiecen a tomar medida radicales.

Sólo estos dos distritos aportan cinco diputados a la Asamblea Nacional, quienes deben implementar leyes y acciones tendientes a mejorar la calidad de vida de esta creciente población. El momento es ahora, la población espera una mayor acción de sus autoridades.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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