El pavor y la fiebre Olímpica en Brasil

El pavor y la fiebre Olímpica en Brasil

El país que está sumido en una recesión, enfrenta el duro reto de justificar los costos

BRASIL

Un año de Juegos Olímpicos suele desarrollarse en dos fases, el pavor y la fiebre. El pavor es fácil de detectar: Temores a grotescos sobrecostos, una enorme infraestructura que podría quedar en desuso y deteriorarse, y ambivalencia o incluso hostilidad de los ciudadanos del país organizador.

Si quiere un indicio del extraño lastre en que se han convertido los Juegos Olímpicos, considere que en un plazo de siete meses el año pasado, Boston ganó el derecho a presentar la candidatura de Estados Unidos para los Juegos Olímpicos de Verano de 2024 y la abandonó por completo. Fue un fracaso humillante.

Los Juegos Olímpicos de 2016 se llevarán a cabo en Rio de Janeiro, que tiene una ventaja como organizador: Ya ha desempeñado un rol similar durante la Copa del Mundo de 2014 en Brasil. Sin embargo, incluso Rio se ve afectada por el pavor, y en ningún lugar es esto más evidente que en sus aguas, que está llena de contaminantes y desechos sin tratar, lo que da lugar a temores en las competiciones de vela, natación y remo. También persisten preocupaciones financieras. En diciembre, los organizadores de los Juegos anunciaron que el aire acondicionado en la villa para atletas sería eliminado del presupuesto y se ofrecería sólo si el país participante paga el costo. Después de ser objeto de críticas y burlas, la decisión fue revertida, por lo que habrá aire acondicionado para todos.

Esta es apenas una fracción del dolor de cabeza y riesgo moral que conlleva la enorme tarea de organizar una competición deportiva mundial, y Brasil, que está sumido en una recesión, enfrenta el duro reto de justificar los costos. Y ni siquiera hemos llegado a las preocupaciones sobre la seguridad inevitables cada vez que tienen lugar los Juegos Olímpicos o el extraordinario escándalo que ha golpeado al mundo del atletismo, donde una serie de acusaciones de dopaje contra dirigentes y atletas rusos han hecho de la noción del deporte limpia una farsa y persistirán bien entrado los Juegos, que empiezan el 6 de agosto.

De todos modos, algo sucede con los Juegos, casi siempre. En medio del pavor y las dudas, los Juegos comienzan, empiezan a surgir historias y ganadores, y se forma una especie de impulso que es tan imparable como emocionante.

Sin dudas, ese es el Gran Atractivo Olímpico, la razón por la que pese a todas las jaquecas, los Juegos aún significan algo, tienen ese imán emocional y atraen miles de millones de dólares de cadenas de televisión de todo el mundo.

A Rio, la delegación estadounidense volverá a llevar sus esperanzas acumuladas de ganar la mayor cantidad de medallas de oro. Es difícil calificar a alguien como un seguro ganador, pero el equipo estadounidense probablemente tenga uno en Katie Ledecky, un fenómeno adolescente de la natación de Maryland que dominó el Campeonato Mundial de Natación de 2015, llevándose cinco medallas de oro. Ledecky ya tiene un oro olímpico gracias a su sorprendente desempeño en los 800 metros libres en Londres, a los 15 años, pero en Rio tendrá 19 y es la favorita indiscutida. Si busca simetría, es muy posible que Ledecky sea acompañada en el equipo estadounidense por la leyenda Michael Phelps, ganador de 22 medallas, quien intentará lograr un inesperado retorno a los Juegos Olímpicos, su cuarta participación, a la edad de 31 años.

También habrá estrellas en los equipos de basquetbol de hombres y mujeres de EE.UU. ¿le suenan Steph Curry y Elena Delle Donne?, además de Carli Lloyd y la selección campeona del Mundial de fútbol femenino y el probable debut de Jordan Spieth en el regreso del golf como disciplina olímpica tras una ausencia de más de un siglo. (¡Golf Olímpico! ¡Sientan la pasión!).

Los veteranos tenistas suizos Roger Federer y Martina Hingis han anunciado su intención de presentarse en dobles mixto, y el Mayor Show de los Juegos, Usain Bolt, planea buscar el oro olímpico por tercera vez consecutiva en los 100 y 200 metros planos.

Un momento como la presencia de Bolt en la pista será una escena sublime, imposible de perderse. Esto no significa que toda la controversia y el pavor quedarán olvidados y valdrá la pena organizar los Juegos. Si ha seguido las recientes candidaturas para los Juegos Olímpicos, muchas sedes están empezando a sentirse tan preocupadas como Boston.

No obstante, significa que se viene otra fiebre en agosto y será muy difícil de ignorar.    

Jason Gay
Dow Jones

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