El proyecto de internacionalización de la moneda china

El proyecto de internacionalización de la moneda china

Alicia García-Herrero

Economista Jefe de Economías Emergentes, BBVA Research

Hasta la fecha, la internacionalización del renminbi (RMB) se puede considerar un éxito, a la vista del rápido crecimiento de los depósitos saldados en RMB, por no hablar del mercado de los bonos dim sum. Este éxito debe confrontarse con la dificultad que entraña el propio proyecto, pues el RMB todavía no es una divisa convertible. Sin embargo, un aspecto muy importante a favor de China es que puede contar con Hong Kong como un centro financiero de gran tamaño y líquido, que utiliza una divisa diferente de curso legal.

Centrándonos en esta singularidad de la internacionalización del RMB cabe plantearse una serie de preguntas interesantes que merecen un análisis más detenido. En primer lugar, ¿por qué desea China internacionalizar el RMB ahora? En segundo lugar, ¿tendrá éxito? Y por último, ¿cuáles serán las consecuencias de esta próxima internacionalización del RMB para el resto del mundo? Estas preguntas no sólo ayudarán a comprender el proyecto de China para la internacionalización del RMB, sino que también arrojarán luz sobre la manera de superar las barreras futuras.

 

El momento de la

internacionalización del RMB 

La economía china ha crecido a un ritmo sin precedentes, coincidiendo con una crisis económica larga y profunda en el mundo desarrollado. Esa combinación, junto con la creciente falta de confianza en las principales divisas del mundo, presenta una gran oportunidad para lanzar una nueva divisa. Sin embargo, se debe abordar la cuestión de la elección del momento más adecuado. Con una fuerte afluencia de capitales provocada por la expectativa de apreciación del RMB, China debería tomar medidas para alentar la salida, no la afluencia de capitales, pero la manera en que se está llevando a cabo el proyecto de internacionalización del RMB está consiguiendo justamente lo contrario. Aunque se está ralentizando el crecimiento económico de China, a las autoridades les sigue preocupando la afluencia de capitales y, posiblemente, una apreciación demasiado rápida del tipo de cambio.

En mi opinión existen al menos dos razones que pueden explicar por qué han empezado las autoridades a promover la internacionalización del RMB. La primera es la extrema debilidad de las principales economías avanzadas, que ofrece al RMB una oportunidad de mejorar su posición y lograr establecerse en Asia.

La segunda, y más importante, es la enorme y creciente exposición de China a divisas extranjeras, especialmente al dólar estadounidense. Aunque las descomunales reservas en divisas, así como los activos extranjeros que mantiene China, pueden actuar como cámara acorazada en caso de crisis, un exceso también plantea graves retos: el mantenimiento de las reservas resulta costoso y deben gestionarse cuidadosamente para evitar pérdidas, especialmente en caso de continuar la tendencia a la apreciación del RMB. China puede reducir tales pérdidas relacionadas con el tipo de cambio denominando parte de sus activos extranjeros netos en RMB.

En otras palabras, China puede renminbizar parte de sus enormes reservas de activos extranjeros.  Tomando Japón como referencia, se calcula que alrededor de un 12% de las carteras de valores representativos de deuda japoneses están denominados en yenes. En este sentido, a China le queda un largo camino que recorrer, ya que está empezando desde cero.

 

¿Tendrá éxito? 

No hay duda de que China cuenta con la fuerza económica y financiera necesaria para convertir el RMB en una divisa internacional o, al menos, en una importante divisa regional en Asia. La cuestión clave es si el proceso de internacionalización del RMB puede desarrollarse sin contratiempos como desean las autoridades.

En este sentido, la estrategia elegida, a saber, empezar con el mercado off-shore, depende en gran medida de las expectativas de apreciación del RMB debido al motivo inherentemente especulativo de los participantes en los centros off-shore. De hecho, un cambio repentino en las expectativas de apreciación del RMB podría provocar volatilidad en este nuevo mercado. Si empezasen a retirarse los depósitos denominados en RMB (o se convirtiesen a otra divisa), las entidades de Hong Kong podrían enfrentarse a problemas de liquidez dado el aún limitado desarrollo del mercado monetario en RMB y el tamaño limitado de la línea de crédito swap que Hong Kong mantiene con el BPdC. La emisión de bonos en RMB también podría ralentizarse considerablemente, ya que la demanda de tales bonos sería evidentemente menor sin dicha apreciación de la divisa.

Por tanto, parece evidente que el mercado on-shore del RMB debe desarrollarse en paralelo con el mercado off-shore. Una manera sencilla de hacerlo sería permitir a los no residentes tomar prestado en RMB en los mercados de capitales de China. Esto sería una continuación del programa de bonos panda, pero también podría incluir OPVs de empresas extranjeras en el mercado de valores de Shanghai.

Tal uso más extendido del RMB con fines privados también podría permitir la creación de mercados de derivados más líquidos en RMB, una condición previa importante para que el RMB tenga un uso oficial en su proceso de internacionalización (es decir, mantenerse en las reservas del banco central y vinculado a las divisas de otros países). De hecho, países como Singapur podrían anunciar oficialmente la inclusión del RMB en el grupo de divisas al que vinculan el tipo de cambio. Una posibilidad más futurista, pero verosímil, sería que la Autoridad Monetaria de Hong Kong vinculase una cesta que incluyese el RMB, y no el dólar.

 

Consecuencias para Europa

Europa debería seguir atentamente el proceso de internacionalización del RMB por al menos dos razones. En primer lugar, contar con una divisa internacional en un país tan importante como China podría reabrir el debate acerca de si Asia está lo suficientemente cerca de constituir un área monetaria óptima y, por tanto, puede examinar la posibilidad de una mayor cooperación monetaria y, finalmente, una moneda única.

Aunque resulta familiar para la realidad europea, tal idea es muy poco probable en Asia. Y no sólo debido a la mala prensa que ha tenido el proyecto europeo en los últimos años, sino también porque Asia va muy rezagada desde un punto de vista ideológico.

En segundo lugar, y esto es mucho más pertinente, es necesario considerar cómo la internacionalización del RMB afectará a Europa y, en concreto, al euro. El primer resultado posible, y positivo para Europa, serían los aumentos de valoración que Europa podría obtener de la diversificación de sus activos financieros en RMB en detrimento del USD.  Sin embargo, el segundo resultado sería mucho más negativo. El mismo modelo de diversificación en detrimento de las divisas occidentales (no sólo el USD) reduciría la demanda de activos en euros en un momento en que la zona euro más necesita tal demanda.

En definitiva, aún es pronto para saber cómo terminará el proceso de internacionalización del RMB, pero sí parece prometedor.

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