El regreso a las clases presenciales: ¿Quién garantiza el no contagio?

El regreso a las clases presenciales: ¿Quién garantiza el no contagio?

Lamentablemente, nadie puede garantizar el no contagio de coronavirus (COVID-19) de nuestros estudiantes con el retorno a las clases presenciales. Considero poco objetivo preguntarnos cómo garantizar el “no contagio” y peor aún, tratar de buscar garantes o garantías de ello, ya que la pandemia que vivimos es una situación que, evidentemente, no acabará pronto y todos hemos tenido que adaptarnos a vivir en la llamada “Nueva Normalidad”.

La única forma de evitar el contagio es no teniendo contacto alguno con el mundo exterior, el aislamiento total, y ya hemos experimentado las consecuencias psicológicas y sociales del encierro en gran parte de la población, y que ha incidido especialmente, en nuestra actual generación estudiantil.

Es más sensato y realista cambiar el enfoque y cuestionarnos desde una perspectiva más constructiva.

 ¿Cómo controlamos y evitamos la propagación masiva dentro de nuestros entornos escolares? ¿Cómo lograr que nuestros estudiantes cumplan con las medidas de bioseguridad? ¿Estamos preparados a nivel de infraestructura y personal escolar para atender a nuestros estudiantes bajo todos los requerimientos de salubridad que requieren?

Las respuestas a estas interrogantes, en este momento, pueden ser no y también es posible que muchas de las acciones para remediarlo involucren una adaptación profunda de nuestros estudiantes a una nueva forma de enseñanza, en medio de una pandemia, sin embargo, no lo sabremos hasta que demos el paso y regresemos a las aulas de clases.

Como alumna, sé lo difícil que ha sido continuar nuestros estudios en una forma virtual. Nada suplantará el aprendizaje presencial y ese contacto alumno-maestro que hemos recibido en algún momento de nuestra historia si hemos tenido esta bendición.

No estoy incitando al retorno a clases irresponsable sólo para satisfacer mis palabras que pueden sonar como una ilusión o sentimentalismo… es el hecho de aceptar que nuestra educación debe adaptarse a los nuevos entornos, preservando las medidas que los entes gubernamentales y de salud nos puedan recomendar.

Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha recalcado que “ninguna medida preventiva es 100% efectiva para prevenir infecciones, pero practicar todas ellas de manera conjunta puede reducir las posibilidades de propagar la infección”.

Aferrarnos al hecho de que no habrá contagios es una ilusión; pero confiar en lo que hemos aprendido sobre el comportamiento y propagación del virus durante estos dos años de pandemia, es una oportunidad.

Conversaba con una madre de familia de cuatro hijos entre 5 y 11 años, quienes estudian en una escuela privada, quien me dijo: “No es lo mismo, Jolie. Yo no soy maestra, y siento que mis hijos están perdiendo gran parte de su educación estando en casa. No es lo mismo”. 

Durante este tiempo en pandemia, también he podido observar la otra cara de la moneda, cuando algunas personas me han comentado: “Yo no voy a mandar a mi hija a la escuela. No estamos preparados y los niños son un alto foco de contagio. Vivo con mi madre y no quiero pensar en una transmisión del virus en esta casa”.

Ambos criterios son válidos y respetables, no obstante, la realidad es que para este año 2022, el Decreto Ejecutivo 2077 establece una única modalidad para impartir clases: La presencial. Y ya hay controversias sobre el tema…

El gobierno y las entidades de salud tienen un gran peso sobre sus hombros. Son los encargados de promover guías, decretos, manuales, instructivos, y los protocolos que la población debe llevar a cabo para minimizar el riesgo de contagio en el país, y hablando del tema, en los centros de educación específicamente.

La “Guía para establecimiento de medidas de bioseguridad para la reducción de riesgo de contagio de COVID-19 en los centros educativos oficiales y particulares a nivel nacional”, publicada por el Ministerio de Educación (Meduca) en junio de 2020 (https://www.meduca.gob.pa) es a mi consideración, un documento completo, con base científica y criterio objetivo, de todas las medidas y procedimientos requeridos por nuestros planteles escolares para el retorno seguro a clases, el cual busca minimizar el riesgo de contagio entre docentes y estudiantes.

A fin de cuentas, el poder de minimizar el contagio hacia un retorno seguro a clases depende de ti, de mí, de nosotros y de la seriedad con que tomemos las medidas de bioseguridad.

En diciembre 2021 nos relajamos y vimos los contagios quintuplicarse en dos meses, de 1,000 casos a 5,000 casos diarios.

No juguemos con la educación de nuestros niños, abramos las puertas para que esto sea una realidad el próximo 7 de marzo de 2022. No pongamos en riesgo la salud poblacional si tenemos las herramientas en nuestras manos. No bajemos la guardia.

Continuemos esta “nueva normalidad”, adaptándonos a los nuevos estilos de vida. Vacunémonos. Confiemos en lo que hemos aprendido estos dos años sobre el COVID-19 y pongámoslo en práctica. Salgamos de este miedo y, ¡volvamos a vernos en las escuelas! 

Jolie Melissa Escala Scott
Cédula: 8-866-367
Estudiante de maestría en administración de negocios con énfasis en gerencia estratégica
Universidad Interamericana de Panamá (UIP)

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