El sector empresarial debe ser competitivo

El sector empresarial  debe ser competitivo
Una empresa competitiva es aquella que genera valor agregado siendo productiva| Archivo

El Producto Interno Bruto (PIB) al segundo trimestre del 2019 creció un 2.9%, reflejando una desaceleración al crecer a niveles ligeramente inferiores que el periodo anterior (primer trimestre 2019, 3.1%) tendencia que viene dándose en los últimos años donde se continúa creciendo, pero a menores tasas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Inec), los datos obtenidos de la Encuesta de Propósitos Múltiples a marzo 2019, demuestran una desocupación de 6.4% que se traduce en más de 129,000 personas que no cuentan con un empleo, aumentando en más de 13,000 personas al compararlo con marzo 2018.

Ante este contexto, el Gobierno ha indicado que existe un deterioro en las finanzas públicas lo cual obliga a éste a buscar mecanismos financieros para atender los compromisos ya adquiridos (entre otros, las obligaciones contraídas con los empresarios y productores nacionales) y para generar nuevas inversiones en beneficio del país.

La situación de desaceleración, desempleo y limitada maniobra financiera del Gobierno Nacional, tiene un impacto sobre el desarrollo empresarial en el país; donde los más competitivos y productivos lograrán superar los obstáculos del entorno y aportar al crecimiento económico de Panamá.

La clave está en ser competitivos.

Como indica el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), la productividad determina el crecimiento económico y es el aumento de la productividad una condición previa necesaria para un mayor progreso social.

Una empresa competitiva es aquella que genera valor agregado siendo productiva.

Desde el Centro Nacional de Competitividad se analiza la productividad total de los factores, explicada como la convergencia de varios factores como los son: El capital, el trabajo, más un componente tecnológico.

En la productividad se entrelazan el aprendizaje en el trabajo (learning by doing), transferencias tecnológicas (pillovers) y una mejor utilización de los factores productivos disponibles.  Esto aplicado al sector empresarial, requeriría del mejoramiento del capital humano, la adquisición y aplicación de eficientes herramientas tecnológicas, y la innovación no solo de sus productos y/o servicios, sino también de procesos dentro de la organización.

Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre las “Mipymes en América Latina Un frágil desempeño y nuevos desafíos para las políticas de fomento”, indica que estas empresas de la región “continúan al margen de los mercados más dinámicos y su contribución a las exportaciones sigue siendo extremadamente limitada; participan de forma marginal en relaciones productivas más dinámicas con grandes empresas, y raramente se integran en modelos asociativos con otras empresas para generar economías de escala y bienes colectivos. Asimismo, no logran acelerar su proceso de innovación y los procesos de producción continúan operando con tecnología obsoleta o escasamente productiva”.

El Índice Global de Competitividad (ICG 4.0) del WEF, en los resultados 2019 mide, entre otros aspectos, el dinamismo empresarial en el que se evalúa la capacidad del sector privado para generar y adoptar tanto nuevas tecnologías como formas de organizar el trabajo, a través de una cultura que abarca el cambio, el riesgo, los nuevos modelos de negocios y las reglas administrativas que permiten a las empresas ingresar y salir del mercado fácilmente.

En dicho pilar, Panamá ocupa la posición 77 entre 141 economías, cuando el mejor de Latinoamérica que es México se ubica en el escaño 41 del ranking internacional.

Lo antes descrito, deja en evidencia que aún tenemos mucho que mejorar y que esto requiere del compromiso del sector empresarial en la aplicación de factores y herramientas que le permitan ser más productivos y competitivos para posicionarse no solo a nivel local, sino captar también mercados internacionales.

También refleja la necesidad de que el Estado promueva y facilite el entorno propicio para que las empresas en el país, a través de su productividad, logren crecer y en consecuencia impulsar la economía y el desarrollo de Panamá. No obstante, las personas deben aumentar sus niveles de ahorro y no esperar que el gobierno solucione todos los problemas ni que un nuevo auge de materias primas llegue al rescate.

Ninotshka Tam
Analista
Centro Nacional de Competitividad

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