El software espía tiene vida en Wall Street

Tratan  de mantener a raya a corredores deshonestos en mercados cada vez más complejos

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Los espías están infiltrando Wall Street. Varias compañías ligadas al sector de inteligencia están ganando clientes en el mundo de las finanzas, conforme bancos y fondos de coberturas acuden a herramientas antiterroristas para detectar actos de mala conducta de sus empleados antes de que resulten en multas o cosas peores.

Tanto Wall Street como el mundo de la inteligencia quieren lo mismo: Encontrar incógnitas desconocidas en los datos, señala Roger Hockenberry, ex director de tecnología de los servicios clandestinos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y ahora socio de la consultora Cognitio Corp., de Washington. Las firmas financieras no buscan terroristas, sino buenos clientes e intentos de fraude, explica.

La CIA les dio a muchas de estas compañías su gran oportunidad: Luego de los ataques terroristas de 2001, una división de private equity de la agencia conocida como In-Q-Tel empezó a dar financiación semilla a empresas que  ayudaran a analizar grandes cantidades de datos para identificar amenazas con rapidez. Esas destrezas se han vuelto más valiosas a medida que Wall Street trata de mantener a raya a corredores deshonestos en mercados cada vez más complejos y que se mueven a gran velocidad.

En los últimos años, de 101 empresas que recibieron fondos de In-Q-Tel, 33 han conseguido clientes en Wall Street, según un análisis de The Wall Street Journal. Una vocera de In-Q-Tel no quiso hacer comentarios.

Otras compañías en ese campo incluyen Palantir Technologies Inc., que ayuda a gobiernos y firmas de Wall Street a analizar sus datos; Recorded Future Inc., que monitorea Internet en busca de amenazas a la ciberseguridad y otros eventos; y Domino Data Labs Inc., que provee la plomería para las firmas que hacen analítica de datos.

Hace unos días, Palantir recaudó $450 millones a una valuación de unos $20.000 millones. Desde 2009, ha recibido más de $215 millones en contratos del FBI, el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EE.UU.), según USAspending.gov, un sitio del gobierno que publica estas cifras. La firma, que empezó trabajando con agencias de inteligencia, dice que ahora más de 60% de sus negocios provienen de clientes comerciales, particularmente de Wall Street.

Otra pequeña empresa, Digital Reasoning Systems Inc., de Tennessee, ha contado entre sus clientes al banco suizo UBS Group AG, la firma de fondos de cobertura Point72 Asset Management LLP y Credit Suisse Group, quienes han usado software de análisis de datos que le ha servido al gobierno estadounidense para rastrear a los enemigos del Estado.

Tim Estes fundó la firma que en 2000 se convirtió en Digital Reasoning durante su último año en la Universidad de Virginia, donde estudió filosofía.

Concebida como una empresa especializada en aprendizaje automático, una rama de la informática centrada en programas que pueden aprender de los datos y tomar mejores decisiones, Digital Reasoning sufrió durante sus primeros dos años.

Sin embargo, un día en 2002, Estes consiguió una reunión en una base del Ejército cercana. Allí, hizo una demostración de una versión preliminar de un producto de software que luego se conocería como Synthesys, que podía leer grandes cantidades de texto y extraer patrones y enlaces no evidentes para el ojo humano.

Eso llevó a un proyecto piloto y a un contrato inicial con el gobierno en 2004. El sistema fue integrado a los del Ejército estadounidense y fue usado en el campo de batalla en Afganistán, según Digital Reasoning. Una inversión en 2011 de In-Q-Tel precipitó mayores contratos para la firma de una gama más amplia de agencias, incluyendo la CIA.

Ubicada en una cuadra de edificios de oficina en las afueras de Franklin, Tennessee, la firma cuenta con unos 100 empleados, entre los cuales más de 30 empleados tienen autorización para lidiar con asuntos de seguridad altamente confidenciales.

Ex investigadores de Wall Street y jóvenes expertos en tecnología salen y entran de salas de conferencias con nombres basados en sitios de la trilogía El señor de los anillos.

Nos consideramos como el resultado darwiniano de los miles de millones de dólares de gasto en inteligencia después de los ataques del 11 de septiembre, explica Estes, de 36 años.

El trabajo que hace Digital Reasoning para el gobierno es confidencial, pero Estes dice que incluye cosas como descifrar los alias de ciertas personas que eran difíciles de encontrar en los datos.

El año pasado, Digital Reasoning recaudó $24 millones de un grupo de bancos liderado por Goldman Sachs Group Inc. y Credit Suisse. Hasta ahora, ha hecho públicos contratos para asistir a los equipos de cumplimiento de normas de UBS y Point72, la firma de $11.000 millones dirigida por Steven A. Cohen y que antiguamente se conocía como SAC Capital.

Point72 usa sistemas de Digital Reasoning en conjunto con los de Palantir para monitorear cada semana cerca de un millón de correos electrónicos, mensajes instantáneos y otras comunicaciones electrónicas, según Vincent Tortorella, director de cumplimiento y vigilancia de la firma.

Los sistemas de las dos empresas ayudan a alertar y adjudicar un grado de riesgo a los e-mails, que luego son revisados por un grupo de cumplimiento conformado por ex empleados de la CIA, el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional y la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU., indica Tortorella.

En los últimos años, la firma de Cohen ha tenido problemas con los reguladores por temas relacionados con la supervisión de empleados. En 2013, SAC aceptó declararse culpable de cargos de corretaje con información privilegiada, pagar una multa de $1.800 millones y dejar de administrar dinero para clientes externos. Cohen aún espera el desenlace de un caso civil por no supervisar a empleados que luego fueron encontrados culpables de corretaje con información privilegiada.

UBS, Credit Suisse y Goldman Sachs no quisieron hacer comentarios.

Cuando ofrece sus servicios a potenciales clientes, Digital Reasoning suele hacer una demostración de cómo respondió su sistema cuando recibió 500.000 e-mails relacionados con el escándalo de Enron provistos por la Comisión Federal Reguladora de Energía de EE.UU.

Después de haber recibido instrucciones sobre conceptos clave de cumplimiento de normas, el programa Synthesys identificó decenas de correos sospechosos en los que los participantes usaban lenguaje que sugería intentos de ocultar o destruir información. En algunas instancias, el programa detectó una falta de confianza empresarial, que en el caso de Enron estaba principalmente vinculada con prácticas contables.

El sistema Synthesys lee todos los archivos de texto en una base de datos, capta los metadatos y crea lazos entre personas e instituciones. Las palabras reciben un puntaje de sentimiento para ayudar a detectar emoción. El resultado final es una aplicación que puede ser usada para mirar los datos desde muchas perspectivas.

Con capacitación, el sistema puede identificar situaciones en las que personas usan palabras clave para algo perverso, dice Matthew Russell, director de tecnología de la firma y ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Por ejemplo, un grupo extremista podría referirse a bombas como pasteles de bodas y a ataques de bomba como bodas. En finanzas, el sistema podría buscar palabras dentro de la gama de dar regalos, como una conversación sobre asientos para un evento deportivo o de otro tipo.

El software también observaría intentos de ocultar información, frases que denotaran presiones sobre alguien para que haga algo o expresiones de enojo. Algunas instituciones también buscan palabras o frases que indiquen una falta de confianza en torno de una decisión, lo que podría sugerir que estaría bordeando un área gris.

Digital Reasoning ya está en conversaciones con clientes del sector financiero sobre la próxima fase de análisis después de las soluciones de cumplimiento regulatorio: El aumento de los ingresos 

Bradley Hope
Dow Jones

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