El sultán de Omán impulsa el boom del turismo

El sultán de Omán impulsa el boom del turismo

Los  visitantes árabes de los países del Golfo han desplazado a Estados Unidos

Garmisch-Partenkirchen

Gracias al sultán de Omán, un gran número de turistas de los estados del Golfo Pérsico pueblan las calles de la localidad alpina de Garmisch-Partenkirchen, en el estado federado de Baviera, en el Sur de Alemania.

Desde hace un tiempo, cuando Qabus bin Said al Said, el multimillonario soberano del sultanato, pasa las vacaciones en su lujosa mansión de los Alpes bávaros, muchas familias de los países árabes lo imitan.

En Omán, Dubai o Kuwait se ha corrido la voz  que es muy agradable establecerse en la localidad a los pies del Zugspitze, la montaña más alta de Alemania, al menos por algunas semanas al año.

Las cifras de la oficina de turismo lo demuestran: Con casi 53.000 pernoctaciones en 2015, los turistas árabes de los países del Golfo han desplazado a Estados Unidos (EE.UU.) del primer puesto en la escala de turistas extranjeros. Esta cifra supone un aumento del 44% en comparación con el año anterior. Los turistas de EE.UU. ocupan el segundo puesto con 49.000 pernoctaciones, seguidos de Gran Bretaña con unas 38.600.

El municipio de Garmisch-Partenkirchen ha reaccionado ante esta tendencia y ofrece ahora guías turísticas en idioma árabe. También la hotelería y la gastronomía de la localidad del Sur alemán se han preparado y adaptado a las exigencias de los nuevos huéspedes.

Nuestros hoteleros son muy flexibles en cuanto a los deseos de los huéspedes árabes, asegura Jutta Griess, de la asociación local de hoteles y restaurantes. En el caso de familias numerosas se agregan camas para los niños en la habitación de los padres, menciona como ejemplo. Y si los niños hacen mucho bullicio, no importa.

La gastronomía se ha adaptado a los hábitos alimentarios de los turistas árabes. Esto no significa que quitemos la carne de cerdo del menú, señala Griess. Pero en los bufé se indica si las comidas contienen carne porcina.

Uno de los locales preferidos por estos turistas es el restaurante Akrams, especializado en comida euroasiática con especias ayurvédicas. Para nuestros comensales árabes tenemos un menú especial, afirma Mohammad Akram. Y de por sí, para cuidar la salud, no utilizamos carne de cerdo, agrega el propietario de origen paquistaní.

Su esposa Christina explica que los turistas árabes llegan especialmente en los meses de verano (boreal), ya que prefieren el clima más fresco de las montañas, y relata sobre las diferentes costumbres de estos grupos, tales como compartir platos o utilizar las manos para llevarse la comida a la boca. Otras culturas, otras costumbres, resume.

Michaela Nelhiebel, presidente de la agrupación de comercios de la ciudad, corrobora esta observación. Las mujeres árabes requieren una mayor atención, señala la copropietaria de una óptica. Vienen varias veces antes de decidirse. Y siempre quieren negociar el precio, acota.

Las gafas de sol son actualmente el producto más vendido. Por supuesto, los últimos modelos, comenta Nelhiebel. Para las mujeres que usan velo han preparado una habitación separada del resto de local en la que pueden probarse las gafas tranquilamente acompañadas por personal femenino, sin temer miradas masculinas.

Pero el sultán de Omán rara vez se muestra en Garmisch-Partenkirchen, aseguran los lugareños. El soberano de 75 años prefiere permanecer en su propiedad, un refugio bien custodiado. Sólo la aparición de lujosas limusinas con ventanillas oscuras indican su presencia en la zona.

Sin embargo, sus acompañantes y seguidores hacen notar su presencia en Garmisch-Partenkirchen, y dejan buen dinero en las arcas del famoso y lujoso centro turístico del Sur alemán.

Paul Winterer 
Garmisch-Partenkirchen
DPA

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