En busca de una mejor definición del dolor

En busca de una mejor definición del dolor

La escala de 1 a 10 tiende a ser insuficiente

Pain in a man's body

Desde que fue diagnosticada con esclerosis múltiple en 2009, a Tamara Michel los médicos y enfermeras frecuentemente le piden que califique su dolor en una escala de 1 a 10.

Pero un día, Michel le confesó a la enfermera que no le gustaba la escala. Nunca sabía exactamente lo que significaba un 10. La enfermera le dijo que consideraba que 10 era comparable a un dolor de dientes tan severo que necesitaba ir a ver al dentista ese mismo día. Entonces tengo un 15 en ese tipo de escala, Michel dice que respondió.

En ese momento, dice que cayó en la cuenta que la escala estándar de dolor no era útil si los pacientes y médicos no compartían un marco de referencia común. Sentí que estábamos hablando idiomas distintos.

En cambio, Michel, de 45 años y que vive en Vista, California, quería una escala que abandonara las calificaciones numéricas por completo y se enfocara más en las actividades que la gente puede realizar en los días buenos y los malos.

Comenzó a trabajar con un equipo de investigadores en 2014 para encontrar un mejor marco de referencia. En lugar de pedir a la gente que indique números, la Escala del Impacto del Dolor Crónico de Michel le pregunta a los pacientes la regularidad con la que el dolor les impide preparar una comida, doblar la ropa o poner los platos en la lavadora, entre otras cosas.

Muchos investigadores están trabajando con pacientes motivados como Michel. Su objetivo: definir mejor el dolor y otras sensaciones difíciles de cuantificar como la fatiga y el bienestar general.

Es una idea estupenda tener una medición del dolor centrada en el paciente, apunta sobre el nuevo método Sydney Morss Dy, doctora en el Programa Duffey de Dolor y Cuidado Paliativo del Centro Kimmel de Cancer de John Hopkins en Baltimore. La mayoría de los investigadores no han considerado lo suficiente la perspectiva del paciente, dice.

Los pacientes también están trabajando con los investigadores para capturar los aspectos de su condición que no son siempre de interés si tienen una enfermedad avanzada, en donde hay poco ímpetu para desarrollar medicamentos.

Catherine Wolf, de Katonah,  estado de Nueva York, trabajó durante años como investigadora en el Centro de Investigación Thomas J. Watson de IBM, y ha vivido durante 19 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también conocida como la enfermedad de Lou Gehrig. Se frustró cuando su condición avanzó al punto que la típica escala empleada para medir función no estaba capturando sus propias experiencias.

Trabajó con los investigadores para desarrollar una versión ampliada que explora las habilidades que la antigua escala pasó por alto, como si una persona aún puede utilizar sus dedos en una computadora.

Su interés en crear una nueva escala surgió después de que tomó la escala de calificación estándar, que evalúa cómo la gente con ELA camina, habla y respira en una escala de 0 a 48. Se sacó uno.     

Amy Dockser Marcus
Dow Jones

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