En Cuba es el turno de los negocios

Los ejecutivos instan  al gobierno de EE.UU. a aflojar las regulaciones

Havana (Habana) in sunset, Cuba

Casi un año después del descongelamiento de las relaciones con Cuba, el gobierno del presidente  Barack Obama está instando a las empresas estadounidenses a establecerse rápidamente en la isla con la esperanza de lograr un cambio irreversible.

A pesar de la restauración de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, el embargo de Estados Unidos  (EE.UU.) sigue vigente y los lazos comerciales de este país con Cuba siguen siendo limitados. Nadie espera que el Congreso estadounidense apruebe el levantamiento del embargo antes del final de la gestión de Obama.

Durante un viaje con un grupo de ejecutivos a La Habana, el Gobierno insistió en un mensaje: Aprovechen la oportunidad que abrimos este año para forjar vínculos con Cuba.

El presidente Obama y el secretario Kerry están trabajando para el levantamiento del embargo, dijo David Thorne, asesor del secretario de Estado,  John Kerry, en una reunión en La Habana entre funcionarios cubanos y ejecutivos estadounidenses en el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba. Pero mientras tanto, tenemos la oportunidad de cambiar las normas… para poder fomentar el levantamiento de este embargo.

Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio del gobierno de  George W. Bush, dejó de lado este año su apoyo de larga data al embargo y está instando a otros republicanos a imitarlo. Gutiérrez fue parte de la delegación liderada por la Cámara de Comercio de EE.UU. que visitó La Habana.

Necesitamos cerrar dos o tres o cuatro o cinco negocios importantes… para demostrar que hay un impulso, para demostrar que esto es real, dijo Gutiérrez, un cubano-estadounidense que preside la firma de estrategia Albright Stonebridge Group.

Los ejecutivos de negocios están empezando a asumir esta causa como propia y están instando al gobierno estadounidense a aflojar más las regulaciones.

Hay un entusiasmo genuino, reconoció  Bill Lane, director senior de gobierno global y asuntos corporativos de  Caterpillar Inc.  y miembro de la junta del Consejo Empresarial Cubano-Estadounidense.

Los baby-boomers [la generación nacida entre 1945-1960] quieren viajar a Cuba, la comunidad empresarial quiere venderle a Cuba y la comunidad agrícola está sumamente ansiosa de hacer más negocios con Cuba. Este es el momento de abrir los mercados, no de cerrar los mercados, insistió.

Muchos republicanos se oponen a la profundización de relaciones, citando preocupaciones de derechos humanos. Marco Rubio, uno de los postulantes para la nominación presidencial republicana, ha amenazado con poner fin a las relaciones diplomáticas con Cuba si es elegido presidente.

Los cambios introducidos por el gobierno de Obama este año permiten a las empresas estadounidenses hacer algunos acuerdos con Cuba, sobre todo en telecomunicaciones y agricultura. Pero funcionarios y ejecutivos temen que la ventana se cierre si las empresas no hacen nada.

Jodi Bond, uno de los vicepresidentes de la Cámara de Comercio y jefe del Consejo Empresarial Cubano-Estadounidense, dijo que muchas empresas quieren levantar el embargo. Universalmente, la gente de negocios en Miami y en todo EE.UU. quiere una relación renovada con Cuba, y la relación económica es la clave para transformar eso, observó.

La delegación de la Cámara de Comercio incluyó a más de 60 representantes de 32 empresas, entre ellas  American Airlines Group,  Amway,  Boeing Co. ,  Sprint Corp. , Caterpillar y  Morgan Stanley.  Es el mayor grupo de empresas de EE.UU. que ha viajado a la isla desde la revolución de 1959.

Uno de los objetivos principales de la visita fue participar en la Feria Internacional de La Habana, la primera desde la normalización de las relaciones y un evento que los organizadores cubanos dijeron había sido el mayor de la historia. Además de los representantes de las Cámaras, decenas de otros ejecutivos estadounidenses viajaron a La Habana.

En una señal de los cambios en curso, la Feria de este año fue considerada por las empresas estadounidenses como un evento de asistencia obligatoria, dijeron dos consultores veteranos.

El café en el entrepiso del exclusivo Saratoga, en La Habana Vieja, el hotel en el que se hospedaron muchos de los estadounidenses, estuvo lleno toda la semana con encuentros prominentes entre tazas de café cubano durante el día y mojitos y puros en la noche. La embajada de EE.UU. organizó otros eventos durante la semana para que sus connacionales aprovecharan al máximo su estadía en esta ciudad.

A pesar de la fanfarria, persisten los desafíos para las empresas estadounidenses debido al embargo y las leyes cubanas.

Cuba cuenta con un sistema de hecho bimonetario (peso cubano y dólar estadounidense), que las autoridades locales han prometido unificar. Las empresas extranjeras no pueden contratar a su propio personal y deben pagar altos aranceles para importar bienes básicos para sus negocios, tales como automóviles.

Las importaciones deben recibir la aprobación del gobierno cubano. Algunas de las actividades permitidas por las nuevas regulaciones de Washington deben ser autorizadas por el gobierno cubano,

Felicia Schwartz
La Habana
Dow Jones

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