España enfrenta desafío de autoridad en Cataluña bajo gobierno directo

España enfrenta desafío de autoridad en Cataluña bajo gobierno directo
Ambiente en la plaza del Palau de la Generalitat, en el primer día laborable tras la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución para hacer frente al desafío secesionista en Cataluña.| EFE|Javier Etxezarreta

España enfrenta una prueba crucial de su autoridad en Cataluña el lunes cuando los ministerios del gobierno regional abran bajo el control directo de Madrid por primera vez desde el retorno del país a la democracia hace 40 años.

Algunos ministros catalanes han indicado que se negarán a reconocer las directivas emitidas por el gobierno español este fin de semana para destituirlos de sus puestos. Los activistas han prometido salir a las calles y defender a los ministros cuando intenten regresar al trabajo.

Oriol Junqueras, el exnúmero dos del gobierno catalán, escribió en una carta abierta publicada en el periódico catalán Punt-Avui el domingo que él y sus colegas estaban todavía en el poder, ya que fueron elegidos por el pueblo catalán.

Pero, aunque las tensiones siguen siendo altas, también hubo signos durante el fin de semana de que la embestida secesionista puede estar perdiendo impulso.

Carles Puigdemont, quien fue destituido como jefe del gobierno regional el sábado, hizo un llamado a una “oposición pacífica” al control directo, pero no dijo si él o los demás se opondrían a ella.

Josep Lluis Trapero, quien fue destituido como jefe de la policía catalana el sábado, instó a la fuerza regional a cumplir las órdenes de Madrid.

Las tensiones en la región alcanzaron el punto de ebullición el viernes después de que el parlamento catalán votara a favor de convertirse en una república independiente. Horas más tarde, Madrid utilizó poderes excepcionales para destituir el gobierno, disolver el parlamento y asumir los ministerios del gobierno.

Se han convocado nuevas elecciones regionales para el 21 de diciembre.

Durante mucho tiempo ha habido el temor de que la imposición del control directo daría lugar a una campaña sostenida de oposición a Madrid. El abierto desafío por parte de los ministros y posiblemente de las instituciones catalanas podría poner a las autoridades españolas en una situación difícil. Tendrán que averiguar cómo hacer cumplir sus propias órdenes sin recurrir a la fuerza, lo cual podría inflamar aún más la región.

El domingo, los acontecimientos políticos estuvieron dominados por una gran manifestación contra la independencia en Barcelona.

Un estimado de 300 mil personas, según la policía, marcharon con pancartas que decían “No dejaremos que España sea despedazada” y “El despertar de una nación silenciada”.

Los organizadores afirmaron que más de 1 millón de personas se unió a la marcha.

Los políticos utilizaron la manifestación para iniciar sus campañas para las elecciones regionales en ocho semanas. “Es el momento de salir a las calles y tomar posesión de las urnas”, dijo Albert Rivera, el líder del partido Ciudadanos de centroderecha.

La manifestación antiindependentista mostró la fuerza de los sentimientos entre los unionistas en Cataluña, así como de los separatistas.

Una encuesta publicada por el diario nacional español El País el sábado reveló que el 55% de los catalanes se oponían a la declaración de independencia de la región, y el 41% la apoyaba.

El discurso del Sr. Puigdemont el sábado no fue un conmovedor llamado a las armas. Les pidió a las personas que participaran en la oposición pacífica al control de España de los asuntos regionales.

Pero no llegó a decir que aún era el líder de una república independiente, o que formaría un gobierno en el exilio. Dijo que los aproximadamente 150 funcionarios despedidos iban a seguir “trabajando para construir un país libre”.

Los analistas dijeron que la decisión del Sr. Rajoy de realizar las elecciones regionales en apenas ocho semanas podría presentar un reto para los separatistas. El control directo por parte de Madrid será breve, y los separatistas tendrán que centrarse en la campaña electoral.

Incluso, el Sr. Junqueras sugirió que su izquierdista partido separatista podría participar en las votaciones.

Jorge Galindo, un analista político español, lo llamó “un dilema difícil”. Los separatistas tienen dos opciones: aceptar las directivas de España y enfocarse en ganar las elecciones, o permanecer fieles a su promesa de independencia y arriesgarse a perder totalmente el poder.

Por: Michael Stothard
Financial Times

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