¿Está rota la democracia?

¿Está rota la democracia?

Los movimientos anti-establishment están cobrando fuerza en todo el mundo

London, UNITED KINGDOM, 09.04.2016. A man cleaning states flags

En todo el mundo, los populistas están atrayendo votos con sus promesas de proteger a la gente común de la dura realidad de la globalización. No se puede esperar que el establecimiento democrático cumpla con este objetivo, aseguran, ya que está demasiado ocupado en proteger a los ricos -un hábito que la globalización no hizo más que intensificar.

Durante décadas, la globalización prometió traer beneficios para todos. En una escala internacional, facilitó el ascenso de los tigres asiáticos y de los países de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), produjo un crecimiento rápido en toda África y facilitó la bonanza en los países desarrollados hasta 2007. También creó nuevas oportunidades y aumentó el crecimiento al interior de los países. Pero desde la crisis de 2008, muchos países ricos se han visto cercados por las medidas de austeridad, las economías asiáticas se han desacelerado, el progreso de los BRICS se ha detenido y muchos países africanos han vuelto a endeudarse.

Todo esto ha contribuido a una creciente desigualdad, que hoy alimenta el descontento. Emmanuel Saez y Gabriel Zucman calculan que en Estados Unidos la brecha de riqueza ya es mayor que en cualquier otro momento desde la Gran Depresión: hoy casi la mitad de la riqueza del país está en manos del 1% más rico de los hogares.

En el Reino Unido, la Oficina Nacional de Estadísticas informa que, en el período de 2012 a 2014, el 10% más rico de los hogares era dueño del 45% de la riqueza total agregada de los hogares. Desde julio de 2010, la riqueza del decil superior ha aumentado tres veces más rápido que la del 50% inferior de la población.

En Nigeria, el asombroso crecimiento económico, que promedia el 7% anual desde 2000, bien puede haber reducido la pobreza en el sudoeste del país; pero el noreste (donde el grupo extremista Boko Haram es más activo), han surgido niveles apabullantes de desigualdad de riqueza y de pobreza. Tendencias similares se observan desde China y Egipto hasta Grecia.

Junto con la desigualdad, la caída de la confianza de la población alimenta la rebelión contra la globalización y la democracia. En el mundo desarrollado y en el mundo en desarrollo, muchos sospechan que los ricos se vuelven más ricos porque no tienen que respetar las mismas reglas que todos los demás.

No es difícil entender por qué. En tanto la economía global se desacelera, los abusos de confianza por parte de quienes están en la cima se vuelven más evidentes. En el Reino Unido, Amazon, Starbucks y Google se ganaron la ira pública en 2013 por utilizar tecnicismos para no pagar impuestos. Esto llevó al gobierno del Reino Unido a liderar un anuncio impositivo del G8 destinado a reducir la evasión impositiva. En 2015, una auditoría de la Corporación Nacional del Petróleo de Nigeria reveló que aproximadamente $20.000 millones en ingresos, en verdad, nunca fueron remitidos a las autoridades bajo la administración anterior.

Y el problema parece ser sistémico. Este año, los Papeles de Panamá expusieron de qué manera los ricos del mundo crean compañías secretas offshore, lo que les permite evitar el escrutinio financiero y el pago de impuestos. Y los bancos más grandes del mundo han tenido que pagar multas sin precedentes en los últimos años por violaciones descaradas de la ley.

Ngaire Woods 
Decano de la Escuela de Gobierno Blavatnik
Universidad de Oxford, Reino Unido

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