Establecer un tope a las tasas de interés limitará el acceso de muchos panameños al crédito bancario, advierte la ABP

Establecer un tope a las tasas de interés limitará el acceso de muchos panameños al crédito bancario, advierte la ABP

La Asociación Bancaria de Panamá (ABP) ha advertido claramente los posibles impactos negativos que conlleva que personas que desconocen el sector traten de modificar las regulaciones que le han permitido a Panamá no solo convertirse en el principal centro bancario y financiero de América Latina, sino también uno de los países con los mayores niveles de bancarización de su población y en la plaza con las tasas de interés más competitivas de la región.

Sin embargo, en lo que hay que profundizar a juicio de Carlos Berguido, presidente ejecutivo de ese gremio empresarial, es precisamente en cómo cambiaría el acceso al crédito de la población si finalmente algunos miembros de la Asamblea Nacional de Diputados tienen éxito en su intención de establecer un tope a las tasas de interés que cobran los bancos en sus diferentes carteras de crédito.

Esto se debe a que los panameños damos por hecho el acceso al crédito y desconocemos, en muchos casos, la realidad de otros países, en donde gran parte de la población no cuenta con este tipo de facilidades, lo que limita su acceso no sólo a bienes como la vivienda o el auto particular, sino también al financiamiento para el emprendimiento y otros servicios.

Por ello Capital Financiero ha sostenido un amplio y franco diálogo con Berguido sobre qué impacto podrían tener para los bancos y sus clientes las diversas iniciativas legislativas cuyas discusiones se adelantan en diversas instancias de la Asamblea Nacional de Diputados, entre las que destacan la que reduce de 7 a 5 años el registro del historial de crédito de las personas naturales y la que pretende establecer un tope a las tasas de interés.

-¿Cómo evalúa la ABP las acciones que adelanta la Asamblea Nacional de Diputados para tratar de regular algunos aspectos de la actividad bancaria?
-En primer lugar, quiero referirme específicamente al proyecto de ley que busca reducir el historial de crédito de 7 a 5 años. Lo primero que hay que decir, es que lo que se está eliminando no solamente es la referencia negativa que se puede generar por algún incumplimiento de pago por parte de los clientes, sino que se están eliminado todo el historial de crédito generado en dos años, sea bueno o malo.

“Eso hay que ponerlo en contexto con la realidad, y es que las estadísticas nos indican que el 94% o 95% de las referencias de crédito en los historiales de las personas son positivas, por tanto, teniendo en cuenta que el historial de crédito es una de las principales herramientas para facilitar el acceso al crédito, nosotros estimamos que no hace ningún sentido, y no ayuda a nadie, reducir el historial de crédito de 7 a 5 años, por el contrario, lo que se está haciendo es borrarle a las personas que con mucho esfuerzo han construido un historial de crédito positivo parte de su historia, lo que no le ayudará a tener mejor acceso y mejores condiciones de crédito. Entonces, no es mortal esa reducción de 7 a 5 años, pero lo ideal sería dejar la norma tal como está o incluso permitir a las personas ampliar su historial de crédito.

“Con respecto al otro proyecto de ley, que pretende establecer un tope a las tasas de interés, debido decir que igual que el anterior comparte con el anterior lo que nosotros entendemos que son buenas intenciones por parte de sus proponentes e impulsores, sin embargo, lo que va a tener es el efecto contrario a lo que se persigue, es decir, que en lugar de facilitar el acceso al crédito de la población lo que va a hacer es reducir ese acceso, especialmente para algunos sectores de la población.

También hay que considerar la alta probabilidad de que bancos de capital extranjero abandonen la plaza panameña, huyendo a los riesgos que conlleva la regulación de tasas. Con la partida de esos bancos, se van billones de dólares en depósitos de extranjeros que hoy están disponibles para ser prestados a la economía nacional, justo en el momento en que el país hace esfuerzos titánicos para conseguir fondos del exterior”.

-¿A qué sectores podría afectar esta norma?
-Esto va a afectar a los segmentos vulnerables de la población como los jóvenes, los adultos mayores, las personas sin historial de crédito y los emprendedores, a los que por representar un mayor riesgo al momento de otorgarle un crédito lo que hacen los bancos es cobrar una tasa de interés mayor, por lo que al establecer un tope a la tasa de interés lo que ocurrirá es que esas personas, cuyo número es difícil de definir en este momento pero que sin duda puede llegar a varios miles de personas que pasarán a no calificar para un crédito bancario, tal como ha ocurrido en Costa Rica, nuestro país vecino que hace algunos meses promulgó una Ley de Usura que estableció un tope a la tasa de interés que pueden cobrar los bancos y como consecuencia de ello, hasta hace poco 250,000 tarjetas de crédito que han sido eliminada, lo que indica que los bancos están saliendo del nicho de mercado en el que requiere una tasa superior al 36% , y han dejado sin acceso al crédito a unas 180,000 personas, una cifra que va a seguir subiendo.

“Ahora bien, qué pasa con esas 180,000 personas de aquí en adelante, pues esas personas, que ya no pueden acceder al crédito bancario, pero que seguirán teniendo necesidades de financiamiento, ahora tendrán que acudir a los prestamistas y a las bandas criminales que buscan blanquear dinero generado en actividades ilícitas, pagando tasas de interés muy superiores al 36%. En resumen, Costa Rica ha tomado una medida totalmente contraria a las personas que supuestamente se habrían de beneficiar con esta Ley.

“De hecho, esto es más grave aún, ya que también está afectado al movimiento cooperativo de Costa Rica porque en ese país es muy usual que las personas utilicen las tarjetas de crédito de las cooperativas para realizar el pago de servicios básicos y realizar transacciones comerciales y muchas de estas personas podrían verse afectadas con la cancelación de sus tarjetas ya que los intereses que pagan en estos casos superan el tope de 36% establecido por la nueva Ley.

Entonces, lo que estamos haciendo con este tipo de ley es aplicar una política de exclusión social, cuando a nivel mundial lo que se quiere impulsar es la inclusión financiera de los sectores más vulnerables de la sociedad”.

-Pero en Panamá se cobran tasas mucho menores a las vigentes en Costa Rica y otros países de la región. ¿Tendría sentido aplicar un tope a las tasas en estas condiciones?
-Las tasas de interés en Panamá, sobre toda la cartera bancaria, son las más bajas de América Latina y el Caribe y de hecho son comparables a las que se pueden obtener en Estados Unidos (EE.UU.).

“Pero a este respecto vale la pena algunos ejemplos para que los lectores de Capital Financiero puedan tener información real sobre las tasas de interés que se manejan en Panamá. Por ejemplo, en los préstamos para vivienda, la tasa de referencia en Panamá sobre hipotecas (excluyendo el efecto de los subsidios a los compradores de vivienda de interés social y preferencial) es de 5.76% anual, en promedio son las más bajas del continente, donde tasas similares oscilan entre 6.4% y 30%.  De hecho, únicamente en EE.UU. y Canadá los clientes de muy bajo riesgo pueden acceder a tasas menores.

Una situación similar se registra en los préstamos personales, que registran una tasa promedio en Panamá de 8.72% anual, que es la más bajas de todo el continente, donde las tasas similares oscilan entre 9.63% y 79%.

“Otro ejemplo son las tarjetas de crédito. Se trata de un segmento de mercado en el que la tasa de interés varía ampliamente de banco en banco, y por tipo de tarjeta y los beneficios que ofrece, dentro de cada banco, por lo que existe un rango muy amplio de oferta, que oscila entre 6% y 24% por año.  Este rango ubica a Panamá dentro del rango de tasas de la economía más desarrollada del mundo, que es EE.UU., donde el rango promedio de tasas comerciales oscila entre 15% y 23%, sin contar a segmentos especiales o grupos que con arreglos de autofinanciamiento. En América Latina, solo Uruguay (pero para tasas en dólares estadounidenses) y Paraguay ostentan tasas promedio similares o menores que Panamá.

“Hasta la década del 60 del siglo pasado, hubo en Panamá regulación de tasas por producto bancario. La actividad bancaria estuvo caracterizada por bajo nivel de crecimiento y por ser muy conservadora, en tanto que la oferta estuvo concentrada hacia niveles socioeconómicos altos, en un país con muy poca vivienda propia y menos aún crédito de consumo, personal, de auto, o tarjetas de crédito.

“El país liberó los topes a las tasas de interés hace más de 22 años, y desde entonces el acceso al crédito de los panameños se facilitó, proporcionando un poderoso estímulo al acceso a vivienda propia, al automóvil, al financiamiento de las empresas de todo tamaño, y al crecimiento económico en general.

La liberación de las tasas de interés sobre préstamos generó mayor nivel de competencia, mejor servicio y menores tasas de interés, lo que a su vez impulsó el crecimiento económico, mejoró el acceso a servicios financieros, y aumentó el bienestar general”.

-¿En estas condiciones qué le recomendaría la ABP a la Asamblea Nacional de Diputados en materia de tasas de interés bancario?
-Lo sensato para todo el sistema financiero, no solamente para para los bancos, y para todo el país, es dejar el tema de las tasas de interés exactamente tal como está. Las tasas de interés en Panamá no tienen tope desde el año 1998 y volver atrás sería limitar el crédito a los sectores de la población de alto poder adquisitivo.

Porque cuando se ponen topes a las tasas de interés activas (aquellas que se cobran a los clientes sobre los préstamos que los bancos les otorgan) los bancos reducen la oferta de préstamos, para reducir el riesgo de que el costo de fondos aumente súbitamente, y reduzca o elimine el margen de ingresos que el banco necesita para pagar a sus ahorristas, acreedores e inversionistas, y para sufragar sus costos de administración.

“Esto se debe a que los bancos reducen la oferta de préstamos a sectores percibidos de mayor riesgo, para mitigar el riesgo que proviene de operar con tasas activas con topes, pero tasas pasivas sin tope. Los bancos se concentran en otorgar préstamos a segmentos de clientes menos riesgosos, que son aquellos con mejores garantías, mejores ingresos, mayor patrimonio, eliminando o reduciendo la colocación de préstamos a segmentos más riesgosos, que son aquellos que tienen menores ingresos, menos garantías, menos estabilidad”.

Hitler Cigarruista
[email protected]
Capital Financiero

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