Estados Unidos propone revisar el régimen de ‘demasiado grande para quebrar’

Estados Unidos propone revisar el régimen de ‘demasiado grande para quebrar’
Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, dijo que "la política de esta administración es clara: no toleraremos los rescates financiados por los contribuyentes".| Pixabay

La administración Trump ha pedido reformas a un pilar central del régimen regulatorio posterior a la crisis, alegando que quería reducir drásticamente el uso de instrumentos para lidiar con los bancos en quiebra.

El miércoles (21-02-2018), el Departamento del Tesoro del presidente Donald Trump apuntó a un régimen de “liquidación ordenada” establecido para el colapso de las entidades crediticias, diciendo que debería reformularse con el fin de eliminar el riesgo de que los contribuyentes tuvieran que asumir los costos de una quiebra bancaria.

Tanto los grupos de presión de Wall Street como los poderosos reguladores extranjeros le han advertido a la administración Trump sobre los peligros de desmantelar el nuevo régimen, pero el Departamento del Tesoro dijo que quería restringir su uso para que sólo pudiera servir como último recurso.

En su lugar, el Departamento del Tesoro —el cual recibió la orden de examinar los asuntos por parte de Trump el pasado mes de abril— recomendó la creación de un nuevo y ambicioso proceso de bancarrota para las compañías financieras, denominado Capítulo 14, que debería convertirse en “el método de resolución de primera instancia”.

“Las reformas de bancarrota que proponemos harán que los accionistas, la gerencia y los acreedores de una compañía financiera sufran pérdidas por su quiebra”, dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos. “La política de esta administración es clara: no toleraremos los rescates financiados por los contribuyentes“.

Reformas

El Departamento del Tesoro y los reguladores tienen el poder de hacer algunos de los cambios recomendados sin la ayuda de los legisladores, pero las reformas de bancarrota requerirían medidas por parte del díscolo congreso estadounidense.

Su plan para la reforma reabre lo que fue uno de los debates más difíciles a raíz de la crisis financiera de 2008-09, y va al corazón de la legislación Dodd-Frank que fue promulgada por el presidente Barack Obama en 2010.

La autoridad de liquidación ordenada (OLA, por sus siglas en inglés) otorga a los reguladores el poder de incautar y liquidar instituciones en dificultades cuya quiebra desordenada podría amenazar la estabilidad del sistema financiero.

El régimen intentó prevenir más rescates de bancos “demasiado grandes como para quebrar” como los otorgados a Citigroup y Bank of America, entre otros, durante la crisis.

Pero los críticos conservadores se quejaron de que, en lugar de eliminar los rescates bancarios, los codificó creando un fondo asociado para otorgar préstamos a bancos en problemas y pagarles a sus acreedores.

El informe del Departamento del Tesoro dijo que OLA actualmente “confiere demasiada discreción administrativa sin control” y “podría ser mal utilizada para rescatar a los acreedores“.

Sus recomendaciones incluyen la eliminación de la autoridad otorgada a un regulador, la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), para tratar a los acreedores similares del mismo banco en quiebra de manera diferente y de forma ad hoc. La FDIC podría hacer ese cambio por sí sola.

También sugirió que, en la medida de lo posible, el fondo de liquidación ordenada debe ofrecer garantías de préstamos en lugar de otorgar préstamos reales, y dijo que si prestara dinero debería hacerlo sólo de forma segura con activos de alta calidad como garantía. El Departamento del Tesoro y la FDIC tienen la autoridad para implementar esas reformas.

La autoridad de liquidación ordenada y el fondo vinculado a ella no se han utilizado desde que se crearon.

El Departamento del Tesoro dijo que su marco de bancarrota propuesto, el Capítulo 14, diferente al Capítulo 11, el cual es más familiar, “preservaría la ventaja clave del proceso de bancarrota existente —adjudicación clara, predecible e imparcial de reclamaciones concurrentes— al tiempo que agrega características de procedimiento adaptadas a los desafíos únicos planteado por las grandes empresas financieras interconectadas“.

“Las recomendaciones del Departamento del Tesoro tratan de garantizar que nuestro sistema financiero sea resistente mientras que al tiempo protege a los contribuyentes y promueve la disciplina del mercado”, dijo Mnuchin.


Por: Barney Jopson
Financial Times

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