¿Estamos preparados para adoptar criptomonedas en el sistema financiero?

¿Estamos preparados para adoptar criptomonedas en el sistema financiero?

Los registros de los primeros extranjeros provenientes de países nórdicos con amplias capacidades y competencias en materia Fintech aparecen entre 2012 y 2014, quienes llegaron a Panamá con el fin de establecer emprendimientos con enfoque en el servicio de criptomonedas. 

El país para en ese entonces carecía de gran conocimiento en el sector, además de tener zonas grises en cuanto a marcos jurídicos, lo que motivó a algunos de estos extranjeros, a migrar hacia otras jurisdicciones más desarrolladas como Suiza.

Llevándose consigo el levantamiento de fondos en sus primeras rondas de inversión privada, por un monto de $2.1 millones de dólares para el año 2015.

Aquellos que prefirieron quedarse en Panamá para brindar sus servicios desde el país hacia el exterior, se encontraron con dificultades generadas en materia de relación bancaria y sus nuevos emprendimientos, motivadas por el desconocimiento en cuanto a las criptomonedas por parte de los proveedores de servicios financieros. 

A todo motor

El auge de las criptomonedas en el país inició a finales de 2015, cuando algunas empresas extranjeras comenzaron a establecer “Cajeros Automáticos” o “Vending Machines” de criptomonedas, permitiendo que usuarios locales usaran este tipo de herramientas para realizar transacciones virtuales, siendo Bitcoin la herramienta principal.

El crecimiento de usuarios de Bitcoin en Panamá se da producto del impacto que causó el revuelo jurídico de la primera regulación de exchanges de criptomonedas en los Estados Unidos, conocida como la BitLicense, hace que empresarios busquen nuevos territorios para poder establecerse, siendo Panamá un país objetivo, que hasta ese momento gozaba de un papel importante en la mirada internacional por la solidez de su sistema financiero. 

Reacción de otros actores

El sistema financiero panameño al percatarse del auge de las criptomonedas, tomó como base la premisa sobre el riesgo que representaba por su volatilidad, medio de lavado de activos, fraude y estafas, así como la amenaza que podía representar para la estabilidad financiera de las instituciones, con lo cual también se despertaba el miedo que traía la innovación consigo al no tener el suficiente conocimiento y, en consecuencia, al ser una propuesta financiera que careciera de normativas, regulaciones y reglamentaciones gubernamentales o institucionales. 

Actualidad 

Aunque hoy nuestra población es más consciente de lo que es Bitcoin y tienen mejor comprensión de lo que son las criptomonedas, en comparación a hace 6 años atrás, todavía prevalecen ciertas posiciones en cuanto al uso esta tecnología en el sistema financiero y entre las premisas que surgen se encuentran la falta de una normativa clara, la postura de los bancos corresponsales en cuanto a este tipo de transacciones, la ausencia de educación poblacional, la amenaza de que las criptomonedas atentan contra la estabilidad del sistema financiero, el miedo a arriesgarse a tomar retos que requieren de pensamiento disruptivo, entre otras. 

A pesar de las posiciones que se pueden encontrar desde la perspectiva financiera, en el país ha existido un incremento de usuarios de criptomonedas que están demandando servicios innovadores al sistema financiero, mediante la integración de estas tecnologías, para satisfacer la demanda y el interés de estos usuarios, se deben adecuar entornos corporativos y normativos, de manera que se mantenga la estabilidad financiera. 

Es destacable el hecho de que la primera institución financiera del país que ofrezca un servicio relacionado con criptomonedas recibirá el apoyo de los miembros del ecosistema local, así como promoción de marca por parte del ecosistema global, debemos considerar que, en el derecho privado, en ausencia de una normativa, aquello que no está regulado, está permitido. 

Cabe preguntarse si las instituciones locales están dispuestas a asumir el riesgo que conlleva la curva de aprendizaje por la implementación de criptomonedas como parte de sus servicios para conectar con un mercado que demanda su atención. 

En consecuencia, se debe valorar que sí hay entidades financieras, específicamente bancos que están estudiando la viabilidad de las criptomonedas como nuevo servicio, pero se plantean tres posibles escenarios para su implementación: la disruptiva, la consensuada o la sumisa. 

La implementación disruptiva se refiere a promover abiertamente el servicio de criptomonedas por parte de las instituciones financieras y hacerles frente a las consecuencias posteriores a su decisión, pero que marcan la tendencia del mercado hacia la adopción de la innovación, sin considerar el punto de vista del regulador en el proceso de adopción.

La consensuada consiste en desarrollar un plan piloto que permita al regulador ser observador del proceso de implementación con el fin de establecer conclusiones que den paso a la elaboración de una norma jurídica. 

Y la implementación sumisa consiste en esperar que el regulador financiero establezca la ruta de implementación. 

En conclusión, el contexto histórico nos muestra que en la actualidad estamos casi preparados para adoptar el uso de criptomonedas en el sistema financiero, sin embargo, hace falta el siguiente paso: la acción. 

La Pluma Invitada de elcapitalfinanciero.com es: 

Rodrigo Esteban Icaza
Capacitador y promotor de tecnologías disruptivas como blockchain y criptomonedas.
Autor de Aprendiendo a usar Bitcoin.
Es director ejecutivo de la Cámara de Comercio Digital y Blockchain de Panamá y miembro del comité organizador del Blockchain Summit LatAm 2022.

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