Estrategia de inclusión financiera busca bancarizar al 73.1% de la población

Estrategia de inclusión financiera busca bancarizar al 73.1% de la población
En cinco años Panamá podría alcanzar la meta de los países de ingresos medios altos y revertir la brecha existente| Archivo

Crear un Consejo Nacional de Inclusión Financiera, desarrollar indicadores para medirla y avanzar en la modernización del Sistema Financiero, forman parte de los lineamientos contenidos en la Propuesta para la estrategia de inclusión financiera de Panamá, documento que en días recientes presentó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

De igual modo se promueve la entrada de Panamá en “organismos internacionales que promuevan la inclusión financiera, digitalizar las transacciones financieras, seguir ampliando la red de cobertura de Internet a nivel nacional, implementar nuevas medidas para fortalecer el desarrollo de la  Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) y promover la inclusión financiera de la población rural”.

El Consejo de Inclusión, presidido por el MEF, cuya creación debe darse por vía de un Decreto Ejecutivo, tendría como tarea asesorar a las instituciones públicas y privadas para formular políticas al respecto, así como abordar cuatro aspectos claves: Acceso, uso, calidad e impacto.

Importante es que la propuesta, bajo la consultoría de Felipe Echandi, integra las posiciones del MEF, del Banco Nacional de Panamá (BNP), la Caja de Ahorros, la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacop), la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) y  del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

El Banco Mundial (BM), de acuerdo con el estudio, define la inclusión financiera, para personas físicas y empresas, como la posibilidad de “tener acceso a productos financieros útiles y asequibles que satisfagan sus necesidades, prestados de manera responsable y sostenible”.

Oportunidad de mejorar
De acuerdo con el Global Findex del Banco Mundial  (BM), base de datos que se actualiza “cada tres años y mide la inclusión financiera en función del acceso y uso de productos y servicios financieros básicos” y cuya última data es de 2017,  en América Latina y el Caribe el 55.5% de la población adulta tenía una cuenta financiera.

En Panamá solo 46% de la población adulta manejaba una cuenta financiera.

Sin embargo, de manera comparativa, en el Global Findex de 2011, “el porcentaje de titularidad para Panamá era de 24.9%”; en 2014 pasó a 43.7%, lo que representó un salto de 18 puntos porcentuales y en 2017 “aumentó 2.8 puntos porcentuales”.

Fondos insuficientes para abrir una cuenta (36%) y servicios financieros muy costosos (34%), son las razones principales que alegan las personas para no mantener una cuenta en un banco.

En el estudio se explica que hay flexibilidad en la oferta, pero al ciudadano se le hace complejo demostrar ingresos constantes, en particular en el caso de trabajadores por cuenta propia o con empleos informales.

Además, el 69.1% de las empresas manifestó tener cuentas corrientes o de ahorro en comparación con el 92.9% en promedio de la región”.

Se estima que si se adoptan las recomendaciones de la Propuesta para la estrategia de inclusión financiera de Panamá, en dos años alcanzará los niveles de América Latina y el Caribe (55.5%), es decir, 1.8 millones de personas tendrán acceso a servicios financieros y, en cinco años, alcanzará la meta de los países de ingresos medios altos: 73.1% de la población (2.5 millones de personas).

En la Propuesta se advierte que la inclusión también supone tener acceso al financiamiento.

Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP) y Carlos Alfredo Berguido, presidente ejecutivo de la ABP, señalaron en su momento, al exponer los indicadores del sistema bancario, que una de las metas es lograr que el acceso al crédito sea más inclusivo para incorporar a un  mayor número de personas “a los estándares de crecimiento y bienestar del país”.

En esta línea, la Propuesta para la estrategia de inclusión financiera de Panamá, señala la necesidad de apoyar a las Mipymes, dado su papel importante en la generación de empleo, así como al sector rural, con énfasis en Darién, Veraguas y en las comarcas, “áreas que cuentan con menor incidencia de  cuentas de ahorros”.

Con relación a la modernización del Sistema Financiero de Panamá, la Estrategia apunta que se avanzó con el Proyecto de Ley 629, si bien desde la ABP se aclaró que el proyecto está en revisión.

Sentmat de Grimaldo es de la opinión que es necesario abordar la inclusión financiera desde la mirada de reguladores, entes financieros y clientes.

Otro aspecto que contempla   el estudio es mantener la penetración de Internet y la digitalización de las transacciones con un mayor uso de la tecnología financiera (Fintech), entre cuyos beneficios destaca el menor costo de las transacciones, mayor cobertura y velocidad.

Uno de los aciertos en este camino de la inclusión, es la Billetera Electrónica gestionada por el Mides y el el BNP y que permite “a personas no bancarizadas, que reciben transferencias monetarias del Gobierno, utilizar sus dispositivos móviles para recibir el pago” y almacenar dinero electrónico para otras transacciones.

También la banca privada ha promovido iniciativas tecnológicas que mejoran el acceso de la población a los productos financieros.   

Violeta Villar Liste
violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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