EU abre el camino a la legalización de las apuestas deportivas

EU abre el camino a la legalización de las apuestas deportivas
En Estados Unidos, la decisión de la Corte Suprema de permitir apuestas en juegos deportivos desata una batalla para dividir el botín.| Pixabay

El corredor de apuestas británico William Hill hizo una apuesta en Nueva Jersey este año, con la esperanza de que una larga batalla legal sobre las apuestas deportivas en el estado estadounidense resultaría en la legalización de la industria de juego en deportes lucrativos como el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol.

Joe Asher, quien dirige la rama de la compañía en Estados Unidos (EU), le ordenó a su equipo a establecer la base para que William Hill pudiera ofrecer apuestas deportivas en Monmouth Park, el hipódromo costero de Nueva Jersey, pocas semanas después de que se llegara a una decisión.

El lunes, su apuesta rindió frutos conforme la Corte Suprema de EU falló a favor de Nueva Jersey en su esfuerzo prolongado por introducir apuestas deportivas, derribando una ley federal de 1992 que prohibía que casi todos los estados —con la excepción de Nevada— promovieran las apuestas en eventos deportivos.

La decisión dejó la decisión de permitir apuestas en juegos competitivos firmemente en manos de las legislaturas estatales, colocando a Nueva Jersey a la vanguardia de lo que podría convertirse en la legalización generalizada de las apuestas deportivas en todo EU.

Pero, aunque apostar en los deportes podría llegar a Monmouth Park el próximo mes, la decisión de la Corte Suprema es sólo el comienzo de una disputa más amplia entre estados, compañías de juegos de azar y ligas deportivas sobre cómo las apuestas funcionarían en la práctica y cómo dividir el botín.

La industria de juegos

El premio potencial es el mercado ilegal de apuestas deportivas en EU. La industria de juego estima que cada año se apuestan $150 mil millones en deportes en el mercado clandestino, una importante fuente de dinero para el crimen organizado, una suma que los partidarios de la legalización esperan que se pueda desviar a negocios legítimos que pagan impuestos.

La tarea de atraer a los clientes de las casas de apuestas deportivas ilegales con las que tal vez tengan relaciones de larga data será complicada ya que los estados, junto con las industrias de juego y deportes, intentan maximizar sus ingresos sin empujar a los apostadores a regresar al mercado negro al subir los costos.

“Los estados considerarán que esto puede ser una nueva fuente legal de ingresos que pueden gravar. Las ligas también querrán su porción del botín”, dijo Dan Etna, copresidente de la práctica de leyes deportivas en Herrick Feinstein. Lo mismo se aplica a las asociaciones de jugadores. “Es su membresía la que participa en los juegos“, dijo.

Las empresas europeas de juegos de azar, que se han convertido en líderes mundiales en la industria de las apuestas deportivas, han aumentado su presencia en EU durante varios años con la esperanza de que el mercado se abriera. William Hill ingresó al mercado estadounidense en 2011 y adquirió tres negocios de apuestas deportivas para obtener una participación importante de la industria de apuestas deportivas de Nevada.

Organizaciones deportivas

Las organizaciones deportivas respondieron con cautela a la decisión de la Corte Suprema el lunes. La Asociación de Jugadores de Béisbol de las Grandes Ligas advirtió que no se debe permitir que los corredores de apuestas impulsen la introducción de las apuestas deportivas.

“No podemos permitir que los que más han ejercido presión para la introducción de apuestas deportivas sean los únicos que controlan cómo se introduce en nuestros negocios”, dijo en un comunicado.

El comisionado de la Asociación Nacional de Baloncesto, Adam Silver dijo: “La integridad de nuestro juego sigue siendo nuestra más alta prioridad”.

La cuestión de cómo prevenir abusos tales como las apuestas basadas en información privilegiada y el amaño de partidos será un desafío clave para los estados, corredores de apuestas y asociaciones deportivas, conforme estas últimas presionan para que los estados legislen una “tarifa de integridad” que se impondría sobre la cantidad total apostada, la cual sería pagada a las ligas.

Impacto en la industria

Nevada, que tenía una excepción de la prohibición federal de los juegos de azar deportivos, no tiene esas tarifas, que los corredores ven como un intento de tomar una porción del botín. Asher de William Hill descartó las tarifas de integridad como “obtener algo a cambio de nada“.

Aaron Swerdlow, asociado principal de Glaser Weil que representa a atletas y entrenadores, dijo que el énfasis de la industria deportiva en la integridad refleja en parte su posición en la batalla por los honorarios, así como las preocupaciones reales sobre el impacto de la industria de juego en la industria del deporte y la percepción del público de los deportes mismos.

“Una cosa es que la Corte Suprema diga que es legal. Otra cosa es que los estadounidenses, desde una perspectiva moral, digan que queremos esto en nuestras comunidades”,

Aaron Swerdlow, asociado principal de Glaser Weil

La decisión de la Corte Suprema significa que “los estados son libres de decidir si quieren ser el próximo Nevada”, dijo Brian Burgess, socio de Goodwin Proctor, un bufete de abogados internacional, pero no está claro qué tan rápidamente aprovecharán esa oportunidad.

Sólo un pequeño número de estados han hecho esfuerzos para legalizar las apuestas deportivas, incluyendo Nueva Jersey, Delaware y West Virginia.

Si bien Barclays estima que el mercado estadounidense de juegos de azar podría representar $10 mil millones en ingresos netos para los operadores de juegos de azar (una cifra que excluye el dinero otorgado a los apostadores en premios), otros analistas desconfían del potencial de ganancias.

“Es probable que un puñado de estados se muevan de forma rápida y relativamente liberal”, dijo Paul Leyland, analista de Regulus Partners. “Otros estados probablemente se moverán lentamente y asumirán posiciones muy restrictivas. La mayoría seguramente esperará a ver lo que sucede”.


Por: Kadhim Shubber y Murad Ahmed
Financial Times

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