EU tiene objetivos contradictorios con respecto a las negociaciones comerciales con China

EU tiene objetivos contradictorios con respecto a las negociaciones comerciales con China
Washington no puede obtener un mejor régimen de inversiones en China y, a la vez, un menor déficit comercial.| Pixabay

La fuerte disputa entre el secretario del Tesoro estadounidense Steven Mnuchin y el asesor comercial de la Casa Blanca Peter Navarro durante una visita a Beijing este mes es una dramática muestra de un problema fundamental que enfrenta Estados Unidos (EU) al negociar con China: los dos objetivos principales de EU son mutuamente contradictorios.

Este fin de semana pasado, Washington anunció que hubo progreso en cuanto a sus dos demandas de Beijing: un mejor régimen de inversión para las corporaciones extranjeras en China y un menor déficit comercial. Pero, a largo plazo, estos objetivos no pueden lograrse a la vez.

Mnuchin, un ex ejecutivo de Goldman Sachs, representa la visión de Wall Street y las corporaciones estadounidenses. Las corporaciones quieren mejores condiciones de inversión en China —especialmente en la lucrativa estrategia Hecho en China 2025— porque permitirá su participación en el mercado de mayor crecimiento del mundo.

Las estadísticas del ministerio de comercio de China muestran que el 59% de las exportaciones chinas a EU son producidas por compañías con inversión extranjera, incluyendo no sólo compañías estadounidenses sino también grupos taiwaneses, coreanos y japoneses.

Mejores términos de inversión en China alentarían a las corporaciones multinacionales a enviar a Beijing incluso una mayor cantidad de sus manufacturas. Eso aceleraría el cambio en la cadena de suministro industrial hacia China y aumentaría el déficit estadounidense en el comercio de mercancías.

Las corporaciones giran hacia China porque necesitan producir económicamente para acceder al creciente mercado chino. Pero una vez que hayan perfeccionado su producción de bajo costo y los envíos eficientes, no hay razón para no exportar ese producto a otros mercados, incluyendo EU.

Incluso con el aumento de los costos de mano de obra china durante la última década, sus salarios son mucho más bajos que en otros países industrializados. El mayor salario mínimo de fabricación en China es de aproximadamente $3 por hora. En EU el salario mínimo federal es de $7.25 por hora.

La posición de Navarro

El otro objetivo estadounidense, el cual personifica Navarro, es más difícil de negociar, porque los nacionalistas económicos no están interesados en mejores condiciones de inversión por parte de los chinos. Quieren oponerse a aquellas corporaciones cuya contratación externa ha paralizado la base industrial estadounidense.

Las medidas comerciales anunciadas por la administración Trump este año lo dejaron en claro: las multinacionales que continúan fabricando en China con salarios bajos y les venden a los mejores mercados premium en el norte de Asia, Europa y Norteamérica podrían ver reducido su acceso al mercado estadounidense.

Por eso, los nacionalistas económicos en Beijing quieren que las corporaciones extranjeras financien y construyan el próximo gran salto industrial de China. Mientras tanto, los nacionalistas económicos en Washington quieren que las multinacionales estadounidenses y de otros países dejen de facilitar el ascenso de China como un competidor estratégico.

Como es menos dinámico de lo que solía ser, EU sabe que debe darles a las compañías lo que quieren para atraerlas. La administración Trump está reduciendo la tasa de impuestos corporativos y desmantelando las regulaciones ambientales para aumentar el atractivo de las inversiones en EU. Pero no se puede hacer mucho en cuanto al diferencial salarial.

Beijing, por su parte, ofrece el acceso a su mercado de rápido crecimiento como compensación por la transferencia de tecnología y por dividir las ganancias con sus compañías estatales.

La estrategia china

Bajo el mando del tranquilo pero firme Liu He, China ha revisado su estrategia. Ahora está anunciando las iniciativas de acceso al mercado que Wall Street y las multinacionales han dicho que querían. Este fin de semana acordó darles marcha atrás a los aranceles con que había amenazado. Las compañías han dejado en claro cuáles son sus intereses al expresar su firme apoyo a las concesiones chinas.

Las concesiones duales en cuanto a los aranceles que se hicieron el fin de semana han retrasado la amenaza de una guerra comercial. En última instancia, las negociaciones le darán el triunfo a uno de los dos objetivos estadounidenses. Después de todo, ése es el propósito de las negociaciones. Pero aún está por verse cuál de los dos objetivos será el que se logre.


Lucy Hornby
Por: Financial Times

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