Evaluar adecuadamente las cifras y ser proactivos

Desempleo América Latina

Nadie puede dudar que el crecimiento de 5,9% registrado en el primer trimestre de 2015 es positivo, sin embargo, afirmar que se trata de un crecimiento envidiable para el resto de las economías de América Latina y asegurar que este crecimiento más moderado es más sano que el experimentado en años anteriores, lo que se evidencia en la significativa reducción que ha experimentado la tasa de inflación, fue como cantar victoria antes de que se hubiese terminado el partido y los panameños sabemos de sobra que ningún partido termina hasta que termine y que en la puerta del horno se quema el pan, ya que en la última eliminatoria un gol estadounidense en tiempo de reposición nos impidió la posibilidad de asistir al Mundial de Brasil.

A nivel gubernamental ese 5,9% supo a victoria, toda vez que se encuentra dentro del rango de crecimiento estimado para el presente año, entre 6% y 7%, además, es sabido que la economía panameña tiende a acelerarse en la medida en que avanza el año y muy especialmente a fin de año, debido a que uno de sus principales componente es el gasto de los consumidores.

Sin embargo, los resultados de la última Encuesta del Mercado Laboral (EML) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de la Contraloría General de la República y las estadísticas de registro de nuevos contratos del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) nos colocan ante la necesidad de reevaluar el impacto que la desaceleración de la economía está teniendo en la situación económica de los panameños.

Y es que de acuerdo con la EML la tasa de desempleo en el país se incrementó, al cierre de marzo de este año, a 5,2%, consolidando la tendencia de Panamá alejarse del empleo, lo que refleja, a juicio del sector privado, la desaceleración que experimenta la economía del país. En tanto, la tasa de desempleo abierto reflejó, en el periodo en mención, un incremento de 1,0% al pasar de 3,1% a 4,1%.

Por otra parte, cifras oficiales del Mitradel indican que hasta el mes de mayo del presente año se han registrado en el país un total 116.690 nuevos contratos de trabajo, lo que representa una disminución 1,1% respecto al mismo período del año pasado. Una situación que refleja en gran medida el desplome de la contratación por obra terminada, pues en esta categoría se registraron un total de 39.709, lo que representa una reducción de 10,9% respecto a los 44.562 contratos registrados en el mismo período del año pasado.

Se puede decir entonces que a menor crecimiento económico, menor demanda de mano de obra y por tanto más desempleo, lo que también explica la caída de la inflación, ya que un mayor número de personas desempleadas se traduce en una reducción de la demanda interna de bienes y servicios, empujando los precios a la baja. En definitiva, es un círculo vicioso en el que el país no puede caer.

El sector privado ya había advertido al Ejecutivo la necesidad de tomar medidas para reactivar la economía y retomar el ritmo de crecimiento que el país había experimentado en años anteriores. A juicio de los empresarios del país, en realidad no se requiere hacer mucho para que el país registre un crecimiento más vigoroso y mantenga una tasa de desempleo significativamente baja, por ejemplo, se habla de ejecutar de forma más diligente el presupuesto de inversiones públicas, de poner en marcha algunas obras de infraestructura que mejorarían la competitividad del país y la calidad de vida de los panameños, como la construcción de la segunda línea del Metro de Panamá, y la agilización de los trámites para la aprobación de proyectos de construcción que adelanta el sector privado, así como la aprobación de las órdenes de ocupación de bienes inmuebles cuyas hipotecas ya han sido aprobadas por la banca local.

Hasta la fecha el presidente de la República, Juan Carlos Varela, no ha aceptado la invitación del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá (Cciap) y el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) para establecer un diálogo que permita establecer una hoja de ruta conjunta para darle un nuevo impulso a la economía del país, pero a la luz de las cifras de desempleo y contratos más reciente se hace evidente que ese diálogo no solo es necesario, sino también urgente es hora de ser proactivo. 

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