Excentricidades capitalistas

Excentricidades capitalistas

Marianela Palacios

Capital

Perfumes con olor a sangre y semen que se venderán de lo lindo sólo porque los respalda la marca Lady Gaga, y sus fans no se resistirán.

Funerarias que censan fantasmas para satisfacer la demanda de sus clientes.

Mientras que la Organización de las Naciones Unidas denuncia que cada 20 segundos muere un niño por falta de agua potable en el mundo, hay locales en Europa que venden como nunca aguas embotelladas por $300 porque hay paladares tan sofisticados que no tienen mayores problemas en desembolsar lo que en algunos países representa un salario mínimo mensual o más para tomar un líquido que no tiene mayores valores agregados que la mayoría, siempre y cuando eso les dé estatus social y una experiencia de exclusividad.

Una agencia de viajes está teniendo éxito en Barcelona por pasear a peluches de personas de diversos países del mundo, que pagan por el servicio turístico dado a sus juguetes y la publicación de sus fotos en Internet.

En Ebay fue subastada una hojuela de maíz que tenía la forma del estado de Illinois y sólo por eso 68 estadounidenses llegaron a pujar por ella y hubo alguien que terminó pagando $1.350 para comprarla.

En las últimas semanas he escuchado o visto a través de los medios de comunicación noticias como éstas y estoy francamente impactada.

Yo sabía de excentricidades capitalistas y consumistas, pero esto ya raya en el ridículo.

Hay gente muriéndose de hambre en un tercio del planeta y centenares de personas están gastando su dinero en cosas tan banales como éstas.

Cada quien tiene derecho a hacer con sus recursos lo que le plazca. No lo discuto. Pero, señores, por favor, no porque Lady Gaga me ofrezca un perfume y la publicidad me bombardee con el mensaje por meses, es bueno andar oliendo a sangre y semen por las calles.

¡El nivel de alienación de la razón no puede ser tan alto!

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