Exportar para crecer

Exportar para crecer
Se estima que la exportación de cobre, oro, plata y otros minerales metálicos, en forma de concentrado generarán una facturación anual superior a los $2,000 millones.| Cortesía

El pasado viernes la empresa Minera Panamá, S.A. (subsidiaria de la canadiense First Quantum Minerals) llevó a cabo la primera exportación de cobre de la mina Cobre Panamá, desde el puerto internacional de punta Rincón, lo que sin duda constituye un paso importante en el necesario proceso de mayor diversificación que debe experimentar la economía panameña.

Se estima que la exportación de cobre, oro, plata y otros minerales metálicos, en forma de concentrado generarán una facturación anual superior a los $2,000 millones, lo que cambiará significativamente la composición de la oferta exportable panameña y ayudará a mejorar la balanza de bienes del país, reduciendo el déficit comercial.

Este importante impacto no se comenzará a sentir de manera inmediata, sino que será hasta el año 2020 que cuando se podrá percibir su mayor efecto, cuando las exportaciones de cobre y otros metales se desarrollen durante los doce meses del año.

Desde este momento los panameños, y en especial las autoridades del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) y del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), encargadas de promover las exportaciones y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los Tratados de Libre Comercio (TLC) para la producción nacional, debemos mantener los pies sobre la tierra y redoblar nuestro compromiso con las exportaciones, ya que si bien, de un solo golpe, el valor de las exportaciones nacionales superarán los $2,500 millones, estableciendo nuevos récords históricos, no debemos obviar que aproximadamente $2,000 millones provendrán de la actividad minera.

No debemos dejar que el éxito del proyecto minero Cobre Panamá se nos suba a la cabeza; por el contrario, debemos seguir trabajando con mayor fuerza para impulsar el crecimiento de las exportaciones de bienes agrícolas e industriales hasta elevar el valor de las mismas por encima de la barrera de los $1,000 millones inicialmente, y poder alcanzar lo antes posible la meta que se ha impuesto el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), que es de unos $2,000 millones anuales, de forma que el valor total de las exportaciones del país supere los $4,000 millones.

Es una meta ambiciosa, y posible de alcanzar. No debemos cometer el error de dormirnos sobre el éxito que representa el inicio de las exportaciones de cobre, y dejar que nuestra oferta exportable se reduzca a un solo rubro.

Recordemos que el precio de las materias primas, como el cobre, fluctúa constantemente, y que la balanza comercial no puede depender de un solo rubro, porque cualquier cambio drástico en su cotización en los mercados internacionales nos puede afectar negativamente. Tenemos varios ejemplos, ya que en el pasado Panamá fue reconocido como uno de los principales exportadores de banano del mundo, y también llegamos a ser un referente en la exportación de camarones a nivel internacional, rubros que siguen siendo un componente importante de nuestra oferta exportable, pero cuyo desempeño ya no es igual.   

Por supuesto, dicho todo esto debemos reconocer el gran salto que representará para la economía panameña el que el país se ubique entre los 15 mayores exportadores de cobre del mundo y que los más de 4,000 empleados permanentes que requiere la mina Cobre Panamá para operar se están contratando, en su mayoría, en el interior del país, donde tanto se necesita de este tipo de inyección económica.

Finalmente, vale la pena preguntarnos como país si el próximo paso que debemos dar es explotar el yacimiento de cobre de Cerro Colorado, considerado uno de los más grandes del mundo, replicando el éxito alcanzado en la mina Cobre Panamá, desarrollada a un costo de $6,300 millones.   

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