Fecundidad y desigualdad en América Latina

Fecundidad y desigualdad en América Latina

Cepal

La evolución demográfica de América Latina, en particular la reducción de la fecundidad, proporciona una oportunidad sin precedentes para el avance económico y el mejoramiento de las condiciones de vida de los hogares de la región.

Se trata de una fase favorable para incrementar la productividad y fortalecer los sistemas de protección social debido al aumento relativo de la población potencialmente productiva. Sin embargo, este período tiene una duración limitada, y se extingue con el aumento proporcional de la población mayor.

En su más reciente informe Panorama social de América Latina 2011, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) analiza las tendencias de la fecundidad y sus relaciones con el contexto económico, social y demográfico de la región con el fin de identificar los desafíos que enfrentarán los países en el corto y mediano plazo.

A mediados de la década de 1960, las mujeres de la región terminaban su período fértil con cerca de 6 hijos. Hacia 2015 la tasa global de fecundidad (TGF) de América Latina y el Caribe será de 2,1 hijos por mujer, frente a 1,7 de los países desarrollados.

Si bien los niveles promedio de hijos alcanzados por los países de la región son bajos, persisten diferencias significativas entre los distintos grupos sociales, lo que refleja las fuertes desigualdades socioeconómicas que prevalecen en la región.

Los factores que más han incidido en la reducción de la fecundidad son los relacionados con la exposición a las relaciones sexuales, como no entrar en unión o entrar tardíamente y las separaciones temporales o definitivas. No obstante, el impacto de los métodos anticonceptivos, que explican cerca de 40% de la reducción de la fecundidad, ha ido creciendo rápidamente, asociado no solo al alza generalizada de la prevalencia anticonceptiva sino también al mayor uso de métodos modernos.

En el capítulo titulado Panorama actual y perspectivas futuras de la fecundidad en América Latina, la Cepal explica que la baja de la fecundidad adolescente ha sido mucho más moderada que la caída de la fecundidad total.

En muchos países de la región incluso se registraron aumentos de la fecundidad adolescente durante la década de 1990. En América Latina la tasa de fecundidad de las mujeres entre los 15 y 19 años es más de tres veces superior al promedio de los países desarrollados.

Las estadísticas muestran un adelantamiento del inicio de la actividad sexual durante la adolescencia, lo que tiende a elevar la probabilidad de embarazo en esa etapa. Para evitar esta situación se destaca la necesidad de redoblar las políticas y programas públicos de salud sexual y reproductiva dirigidos a este grupo, a fin de aumentar significativamente el uso eficiente de métodos anticonceptivos modernos.

De igual forma, la tasa global de fecundidad en la región sigue siendo invariablemente mayor cuanto más bajo es el nivel de educación alcanzado por la mujer. En términos absolutos, los casos más notorios son Bolivia, Ecuador y Haití, con diferencias de más de tres hijos entre las mujeres sin educación y las que han alcanzado la secundaria.

La desigualdad que se registra en los niveles de fecundidad entre grupos educativos suele ser particularmente acentuada en el caso de la maternidad adolescente.

Según la Cepal, el contexto en que se desarrolla hoy la fecundidad en América Latina, con grandes desigualdades según nivel educativo y persistencia de una elevada fecundidad adolescente, revela insuficiencias preventivas y barreras de acceso a los medios de anticoncepción moderna.

En todos los países considerados en el estudio, las mujeres con menor nivel de instrucción tienen una menor prevalencia en el uso de anticonceptivos, lo que a su vez guarda una estrecha relación con la demanda insatisfecha de servicios de planificación familiar.

Por esta razón, la Cepal recuerda que los países latinoamericanos tienen el desafío de adoptar medidas y redoblar los esfuerzos para alcanzar la meta 5B de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que implica lograr, para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva.

Mujeres con mayor número de hijos dependientes, especialmente de 0 a 5 años de edad, y sobre todo pertenecientes a los quintiles más bajos, encuentran mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral, obtener empleos y acceder a mecanismos de protección social.

De este modo se consagra una secuencia negativa de desigualdad, donde los patrones diferenciados de fecundidad van ligados a circuitos de exclusión social a lo largo del ciclo de vida.


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