Finanzas sostenibles: ¿Qué puede hacer el sector financiero para gestionar mejor los riesgos ambientales y sociales?

Finanzas sostenibles: ¿Qué puede hacer el sector financiero para gestionar mejor los riesgos ambientales y sociales?

En enero de 2018, Larry Fink, CEO de BlackRock, publicó una carta abierta a los gerentes generales de las empresas que cotizan en bolsa.

Su mensaje fue claro, las empresas tienen la responsabilidad de generar ganancias y hacer “una contribución positiva a la sociedad”. De lo contrario, se corre el riesgo de perder licencias para operar.

Los consumidores también pueden influenciar, al preferir comprar productos de compañías que valoren objetivos corporativos más amplios en términos de impacto ambiental, diversidad de la fuerza laboral y participación comunitaria.

Esto puede ser una declaración sorpresiva, por tratarse de un fondo de capital privado con $6 billones bajo administración, pero es cada vez más un estándar de facto en el mercado.

El desempeño financiero está correlacionado a factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés).

La gran cantidad de índices de sostenibilidad, desde el Dow Jones al Bovespa, resaltan el hecho que el desempeño de las empresas se evalúa a través de indicadores financieros y no financieros.

Esta “prima de sostenibilidad” representa las capacidades de las corporaciones individuales, para gestionar mejor el riesgo y aprovechar las nuevas oportunidades de mercado.

La sostenibilidad es relevante para el sector financiero, dado que permite canalizar fondos a empresas que demuestren su capacidad para aprovechar las nuevas oportunidades de mercado y garantizar que las empresas en sectores más riesgosos gestionen adecuadamente los riesgos ambientales y sociales asociados.

Los bancos que financian sectores de alto riesgo están expuestos tanto a riesgos de crédito como de reputación.

Los préstamos que generan oposición social o causan daños al medio ambiente pueden enfrentar demoras en el pago y empañar la imagen del cliente y de la entidad financiera.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) y otros actores de la sociedad civil han dirigido activamente sus reclamos a los bancos, por financiar inversiones que generan intensas deforestaciones, reasentamientos comunitarios, pérdida de hábitats u otros daños ambientales irreversibles.

Para el sector financiero, el riesgo financiero, el riesgo reputacional y el deseo de ayudar a definir soluciones abrieron el camino para la creación de los Principios del Ecuador (EPs, por sus siglas en inglés) en 2003.

Hoy, los EPs han sido adoptados por 92 bancos de financiación de proyectos, que representan cerca del 70% de este mercado global.

Con el liderazgo de asociaciones bancarias, bancos multilaterales de desarrollo, gobiernos y la sociedad civil, el sector financiero está definiendo políticas, estándares y herramientas que ayuden a convertir la sostenibilidad en una estrategia comercial central para bancos, fondos y gestores de activos.

Esto permitirá gestionar mejor los riesgos y capacitar a sus clientes en el camino.

¿Cómo pueden los bancos identificar estos riesgos?

Hay cinco factores claves para ayudar a identificar riesgos ambientales sociales y de gobernanzan en los bancos:

1. Implementar un sistema de gestión ambiental y social: esto permite alertar ante preocupaciones respecto de proyectos individuales o de clientes, y asegurar que los riesgos sean bien conocidos y mitigados al decidir si se financiará o no.

2. Evaluar el riesgo sistémico: a nivel de sector para generar un impacto mucho más significativo en la cartera. Por ejemplo, el cambio climático es el más evidente, donde un patrón de clima puede afectar al sector entero (por ejemplo, la sequía conduce a la pérdida de cosechas), o un evento catastrófico puede dañar irreparablemente inversiones particulares (por ejemplo, una inundación de 100 años destruye una fábrica de baja altura).

La contabilidad de los riesgos sistémicos y la diversificación ayuda a evitar la presencia de “activos abandonados” dentro de una cartera.

3. Invertir en tecnología: muchos bancos están utilizando tecnología de bajo costo para identificar riesgos ambientales y mejores herramientas de gestión. Estos incluyen sistemas de mapeo, monitoreo en tiempo real, intercambio de datos e imágenes satelitales. Un buen ejemplo es GFW Pro, una herramienta desarrollada por el World Resources Institute (WRI) con el apoyo del BID Invest.

4. Realizar investigaciones: los bancos están desarrollando investigaciones ambientales para mejorar los análisis de riesgo crediticio. Cantidades crecientes de información pública sobre sostenibilidad, datos ambientales, herramientas de calificación y orientación, han permitido que los banqueros encuentren mejores formas de comprender los impactos ambientales y sociales, e incorporarlos en sus decisiones de inversión.

¿Cómo poner en práctica los estándares ambientales y sociales?

Para gestionar estos riesgos, los bancos pueden desarrollar estrategias institucionales que definan lo que financiarán y lo que no. Hoy, para los bancos es una práctica estándar tener una política ambiental corporativa que guíe las decisiones de inversión.

Muchos bancos han dado un paso adicional al desarrollando políticas específicas para sectores de alto riesgo, que brindan orientación detallada sobre lo que un banco considera aceptable o no.

Con compromiso de la alta gerencia y políticas ambientales corporativas, los bancos desarrollan sistemas de gestión ambiental y social (ESMS), que traducen las políticas en procedimientos específicos dentro de las operaciones de un banco.

BID Invest ha proporcionado capacitación, guías y herramientas a medida, para nuestros clientes del sector bancario, y así definir estrategias de sostenibilidad e implementar sistemas de gestión ambiental y social. La evolución que hemos visto es positiva, pero tenemos un largo camino por recorrer. Los bancos ahora dependen de tres estrategias principales:

·  Sofisticados enfoques “Conozca a su cliente” que se incorporan en un proceso de ESMS integrado, permitiendo a las instituciones financieras alejarse de un enfoque de proyecto individual y centrarse en el compromiso corporativo, la capacidad y los registros de seguimiento.

· Colaboración con el sector bancario en toda su amplitud para desarrollar normas voluntarias a nivel nacional e internacional. Los bancos pueden beneficiarse de las iniciativas y mesas redondas del sector financiero (por ejemplo, FEBRABAN en Brasil, Mesa de Finanzas Sostenibles en Paraguay o el Protocolo Verde en Colombia).

· Detección temprana de riesgos ambientales y sociales mediante el uso de tecnología, como plataformas de monitoreo satelital que se incorporan a los sistemas de gestión. Si bien se centra en los riesgos, con el tiempo las imágenes satelitales también pueden ayudar a definir nuevas oportunidades de financiación y crecimiento adicionales.

Sin embargo, todavía hay trabajo por hacer. Los bancos deben reconocer los costos intrínsecos asociados con una administración inadecuada de los riesgos ambientales y sociales, y estar al tanto de los potenciales beneficios asociados con una estrategia financiera sostenible para sus negocios.

Los bancos, que han establecido una estrategia clara de sostenibilidad y han incorporado esta visión en un sistema de gestión para ayudar a identificar y gestionar los riesgos, ahora están mucho mejor posicionados para tener éxito en aprovechar las oportunidades de sostenibilidad.

Un estudio de S&P indica que el mercado de bonos verdes crecerá en un 30% a $200 millones en 2018, en comparación con el año anterior. Cabe destacar, que los bonos verdes se valoraron en apenas $13 millones en 2013.


Sobre los autores:

Colin McKee, pluma invitada de ElCapitalFinanciero.com

Es Oficial Ambiental y Social en BID Invest en Washington, D.C. En la organización, Colin trabaja con intermediarios financieros (IFs), energía renovable y clientes agroindustriales, y ofrece servicios de asesoramiento para una mejor gestión de los riesgos y oportunidades medioambientales. Más recientemente, su trabajo ha explorado el uso de imágenes satelitales y visualización de datos para manejar el riesgo de cartera de instituciones financieras, particularmente relacionado con la deforestación. Antes de ingresar al Grupo BID, Colin fue consultor de sostenibilidad para PwC en Londres, trabajando con clientes en materia de financiamiento sostenible, evaluación del impacto socioeconómico y cambio climático. También ha trabajado extensamente como consultor para la CFI y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Colin tiene una maestría conjunta en Economía Internacional de Johns Hopkins School of Advanced International Studies (SAIS) y un MBA de la Escuela de Negocios francesa INSEAD.

 

Luiz Gabriel Azevedo es Jefe de la División de Asuntos Ambientales, Sociales y de Gobernanza de BID Invest. Durante sus más de 25 años de trayectoria profesional ha trabajado para empresas como la Constructora Norberto Odebrecht, y se ha desempeñado como Director de la International Water Resources Association (IWRA) y como Director, Vicepresidente y Presidente de la Asociación Brasilera de Recursos Hídricos (ABRH). Previamente, Luiz Gabriel trabajó por 14 años en el Banco Mundial liderando programas de desarrollo en América Latina, Europa, Asia Central y África. Luiz Gabriel es ingeniero civil de la Universidade Federal da Bahia (UFBA), y Magíster y Doctor en Ingeniería especializado en Hidrología y Gestión de Recursos Hídricos de Colorado State University.

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