Fondo soberano, por si llueve

Fondo soberano, por si llueve

La creación de un Fondo Soberano para la República de Panamá, es lo que en una plétora de estados de Estados Unidos (EE.UU.) denominan fondos para días lluviosos (rainy day funds).  El apodo de estos fondos lo dice todo, se alimentan en épocas de sol pero se usan cuando hay una crisis o lluvia.  El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) una serie de indicaciones sobre cómo estructurar el Fondo Soberano.  En un país, donde ha sido algo frecuente el manejo no conservador de las finanzas del Estado, como Panamá, la creación de un fondo de este tipo es bien visto por analistas, economistas, bancos de inversión y calificadoras.

Este Fondo obligaría al Estado a ahorrar y acumular reservas durante los ciclos expansivos de la economía y permitiría su utilización en tiempos de contracción o de crisis nacional.  De esta manera se estabilizan las finanzas públicas y se le dan más garantías de repago a los tenedores de bonos soberanos, lo cual debe traer como consecuencia una mejora en la calificación de riesgo.

Parte de la idea del Fondo es utilizar los excedentes del Canal, arriba del 4% del Producto Interno Bruto (PIB), para adicionar a las reservas del mismo.  Esto resuelve en parte el temor de muchos de que futuras administraciones utilicen mal los grandes recursos para ellos disponibles, luego de inaugurada la ampliación con el tercer juego de esclusas.  Se estima que anualmente el aporte del Canal al fondo puede llegar a ser 2% del PIB, es decir, arriba de $900 millones en el 2015, ya que el PIB ese año se estima en $44.682 millones.

Algunas voces oficiales también han indicado el deseo de utilizar el Fondo Soberano para cubrir el déficit actuarial de la Caja de Seguro Social (CSS).

Uno de los grandes beneficios de un Fondo Soberano es que el Estado siempre tendrá recursos disponibles para hacerle frente a cualquier déficit y a periodos de recesión.  También es una manera de forzar a los encargados de la administración pública a ahorrar. Otro punto es que debe reducir la necesidad de utilización de deuda; cuando exista déficit, se pueden usar las reservas del fondo en vez de emitir nueva deuda.  Claro está, todo va a depender de cómo se estructuren las reglas de uso y alimentación del fondo.

Un último beneficio que tiene el Fondo Soberano es uno indirecto: La entrada al sistema de administración fiscal con presupuestos balanceados. Todos esperan que la práctica de tener déficit fiscales en tiempos de auge se convierta en algo del pasado.

Este fondo, en las economías o estados donde se utiliza, tiene sus desventajas, siendo la más común el pensar que su existencia reemplaza el manejo ordenado de las finanzas públicas. El tener el Fondo Soberano no elimina los déficit, aún cuando haya recursos en el fondo para cubrirlos. El déficit fiscal se determina de la misma forma, mayores gastos que ingresos, indistintamente de la existencia de un fondo para financiar ese déficit.  O sea que el Fondo es una fuente de financiamiento, es un activo que se utiliza para financiar déficit.

Por consiguiente, como ha sido el caso en ciertos estados en los EE.UU., la mala administración fiscal no se ha curado por la existencia de estos fondos de días lluviosos.  Massachusetts, en estos momentos, es un claro ejemplo de lo mencionado.

Otro problema puede ser el pensar que el Fondo puede evitar la realización de reformas a la ley de la CSS, ya que si el déficit actuarial continúa creciendo como se proyecta, acabaría con tragárselo.

Esto se puede evitar si se coloca límite al monto del Fondo Soberano que anualmente puede utilizar la CSS para financiar déficit actuariales coyunturales. Los déficit estructurales de la CSS se deben resolver a través de reformas a su Ley Orgánica.

Por último, hay voces que han indicado la posibilidad de que el Fondo Soberano sea una camisa de fuerza para la siguiente administración, la cual heredará grandes deudas y pagos altos de proyectos llave en mano y del Metro.

En general la creación de un Fondo Soberano para Panamá es  algo positivo.

Sólo falta ver los detalles del modelo de gobernanza, los mecanismos de transferencia y la esperanza de la adopción de las mejores prácticas mundiales para las reglas de este fondo.

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