Fraude Corporativo

Fraude Corporativo

Siempre hay una brecha en los sistemas de control que el fraudulento utiliza

Business man in handcuffs - manager in manette -

El fraude corporativo es un desafío difícil de manejar, porque sigue evolucionando y continúa tornándose más complejo. Para el éxito corporativo es necesario mantenerse a la vanguardia en las soluciones y mejores prácticas de prevención y mitigación de fraude. También es importante desarrollar controles efectivos para prevenir, detectar y mitigar el mismo. El fraude siempre fue y es una preocupación en el ámbito empresarial. Es un riesgo que se manifiesta reiteradamente dentro de las empresas y desde las empresas al mercado. Los primeros estudios sobre fraude datan de 1940, desde entonces se conceptualiza el Triángulo del Fraude que consiste en factores de riesgos comunes; tales como:

Presiones e incentivos: Toda persona o empresa que comete fraude siempre tiene una presión o un incentivo para cometerlo, siempre tiene una oportunidad y siempre justifica su conducta inapropiada. Las presiones o incentivos son variadísimas, cambian a lo largo del tiempo y no necesariamente siempre son económicas. Pueden variar desde avatares económicos, mantener un determinado status social, tratar de vivir más allá de sus medios, manejar inadecuadamente deudas personales, hábitos inapropiados (apuestas, consumo de drogas, etc.), problemas familiares, hasta, por ejemplo, fuerte desafío de apostar al sistema o sobresalir frente a sus pares. Con lo cual, es bien interesante el hecho de que cualquier persona o empresa en un determinado momento se puede convertir en un fraudulento. Simplemente basta con que dicha persona o empresa entienda que tiene un problema que no lo puede compartir y que ese problema puede ser resuelto, sin que nadie se entere, a través de la apropiación de fondos y/o recursos o el manejo inadecuado de los mismos. Confía en las actividades realizadas por sus supervisados. Como también la empresa encuentra relativamente sencillo manipular estimaciones contables de forma de mostrar mejores resultados y, con ello, obtener fondos del mercado o de sus financiadores. Siempre hay una brecha en los sistemas de control que el fraudulento utiliza para lograr sus objetivos. Y quizás, lo que es peor, el fraudulento está pensando y evaluando continuamente los sistemas de control a efectos de identificar esas brechas.

Actitudes y racionalización: El fraudulento siempre encuentra una justificación para sus actos no éticos, frases corno: La empresa tenía mucho dinero; no iban a extrañar tan poco; lo mío fue un caso de necesidad; todo el mundo tiene un mejor auto y una mejor casa; me merecía también tenerlas; éramos la mejor empresa de la rama; teníamos que mantenernos en esa posición, entre otros., pueden ser comunes encontrarlas en el perpetrador de un fraude. Hay varias alertas que pueden servir para detectar o hacer intuir que pueda existir algún comportamiento indebido. Algunas de ellas pueden ser las siguientes:

  • Estilos de vida llamativos o extravagantes.
  • Patrimonio y/o nivel de gastos no acordes con el monto de ingresos.
  • Presiones financieras.
  • Malos hábitos.
  • Quejas y sentimiento de revancha contra la organización empresarial.
  • Resistencia a tomarse licencia o abandonar el puesto de trabajo.
  • Control excesivo o la intervención específica en determinados procedimientos y/o autorizaciones.
  • Egocéntricos.
  • Lealtad a la tecnología o, quizás, cualquier comportamiento es aceptable en nombre la tecnología.
María Benalcázar
mbenalcazar@deloitte.com
Gerente Senior de Auditoría de Deloitte

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