Gegam Kazarian, un maestro coctelero muy natural

Se desempeña como consultor internacional de bares y hoteles

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Nacido en Armenia, Gegam Kazarian, es uno de los mixologos, maestro coctelero o cantinero con  mayor recorrido.

Su universo, según él, rueda alrededor de la letra K, por su nombre, por su logo y por lo que para él representa como profesional.

Da igual el nombre que apliquemos, lo único que no me gusta es el nombre de Barman, porque es algo bastante machista,  sostuvo el experto.

En general, la diferencia está en que un   mixólogo es una persona que se dedica más al entendimiento del cóctel  en la elaboración, y no está tan expuesto al público, pero  aún así lograr mantener ese feeling y hospitalidad con los clientes, según  detalla el propio Kazarian.

Sin embargo, el bartender, aparte de preparar   los  tragos, y a lo mejor sin tantos estudios, mantiene   una actitud muy social, suele conversar con los clientes, mientras sirve  un trago,  una cerveza o brinda  un vaso de agua.

Kazarian  vivió los primeros 20 años de su vida en su país natal, pero  actualmente con 34 años de edad, reside en España atraído por la cultura y la música,  principalmente el flamenco.

Estudie cinco años de guitarra clásica en Armenia durante mi infancia y siempre quise  vivir cerca del Mediterráneo, y España  era un país que me llamaba mucho la atención, destacó.

Gracias a estos factores, y después de estudiar Bioquímica con especialización en  ecología en Armenia decidió  mudarse a España, donde continua estudiando, pero en esta ocasión, diseño de interiores y arquitectura.

Creo que no hay profesiones extremas, si sabes aprovechar los conocimientos. Además dicen que el conocimiento y la sabiduría no pesan, comentó entre risas Kazarian.

En la actualidad  es consultor internacional de bares y hoteles, pero sostiene que  ha sabido sacar provecho a todos sus estudios, puesto que a la hora de diseñar todo lo que aprendió le funciona.

A la hora de crear el coctel perfecto, no se necesita solo el trago, sino crear el ambiente, destaca el mixólogo, quien durante la  entrevista, que se realizó  en el bar del American Trade Hotel, comentó que faltaba un poco de música, un poco de jazz.

Pero, ¿cómo después de estudiar bioquímica, diseño y arquitectura terminó siendo uno de los mixólogos más famosos? Respondió que hasta los  29 años le gustaba todo, no tenía muy claro qué era lo que iba a hacer.

Sin embargo, le llamaba la atención la gastronomía. He pasado por la cocina, por la pastelería, pero siempre me ha gustado el contacto con las personas, por lo que el bar era  una alternativa  para mostrar un poco lo que hacíamos.

Y  precisamente esa pasión por el público fue  lo que lo  llevó  a la profesión que actualmente ejerce, ya que según dijo, en España se había perdido un poco el arte de servir, los camareros se han enfocado más en transportar los alimentos de un lugar a otro,  que servirle a cliente.

Para ser un buen mixólogo se necesitan tres elementos: Tener presente los orígenes de las cosas, mantener un respeto por los productos e inyectarle amor a cada trago.

Durante el tiempo que estuvo en Panamá, alrededor de dos meses, realizó un #TourMixology, una iniciativa en la que predominó el uso de productos nacionales.

Mi cóctel favorito siempre será el Kasaris Rose, dedicado especialmente a mi abuela, porque  huele tan rico como ella, precisó,  mientras nos preparaba uno de sus  cócteles especiales.

Sassha Fuenmayor Yépez
sassha.fuenmayor@capital.com.pa
Capital Financiero

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