GNL y la carrera por la energía necesaria crece

GNL y la carrera por la energía necesaria crece

Aunque existen grupos que se oponen a nuevos proyectos de generación hídrica y térmica

AES Andres web

Las perspectivas de Panamá, pese a  la desaceleración económica que ha experimentado en el último año y medio, sin duda alguna son positivas. Prueba de ello es que el país no solo creció a un ritmo de 5,9% el primer trimestre de este año, sino que, además logró atraer inversiones extranjeras por un valor de $2.558,5 millones, una tendencia que promete multiplicarse a partir del 2016 cuando el Canal ampliado ejerza una fuerza gravitatoria para atraer a un sinnúmero de negocios vinculados a la industria marítima y los servicios logísticos internacionales.

Sin embargo, la posibilidad de aprovechar todas esas oportunidades, y muchas otras con que cuenta el país, podrían verse socavadas si el sector eléctrico no cuenta con la capacidad de responder a la creciente demanda de energía eléctrica, que se incrementó entre enero y julio de este año a una tasa interanual de 7,3%, apenas por debajo 0,2 puntos porcentuales del 7,5% que creció la generación de electricidad.

Es un reto que las autoridades de la Secretaría Nacional de Energía tienen presente, al punto que en este momento adelantan una serie de consultas para la estructuración de un plan nacional de desarrollo energético para el período 2015-2050, en el que se espera continuar el proceso de diversificación de la matriz energética iniciado en la administración de Martín Torrijos, y que con sus altas y sus bajas ya ha comenzado a rendir frutos y promete seguir dándolos.

Precisamente, uno de los componentes de esa nueva matriz energética es la incorporación del Gas Natural Licuado (GNL) a los combustibles utilizados para la generación térmica en el país.

De hecho, mucho se ha hablado sobre la más reciente licitación para el establecimiento de una nueva planta de generación térmica de 350 megavatios (MW, por sus siglas en inglés), que fue adjudicada a la empresa Gas Natural Atlántico, una subsidiaria de AES Panamá, pero lo que ha pasado desapercibido es precisamente que esta nueva planta marcará la entrada del GNL en la matriz energética.

Oferta y demanda

Cifras de la Secretaría Nacional de Energía destacan que en la actualidad la planta eléctrica del país tiene una capacidad instalada de 2.600 MW, mientras que la demanda pico marcó este año un máximo de 1.612 MW, pero se estima que al ritmo que crece la demanda, el país requiere agregar entre 100 MW y 120 MW a la capacidad instalada anualmente para garantizar la estabilidad del sistema y contar con  el colchón necesario para enfrentar cualquier situación que pueda poner fuera de operación a cualquieras de las plantas que operan en el país.

Esto significa que entre los años 2016 y 2026 el país necesitará entre 1.000 MW y 1.200 MW adicionales sólo para responder al aumento de la demanda conforme a la situación actual,  no obstante, es importante tener en cuenta que muchos de los proyectos de infraestructura que se están ejecutando en este momento o se van a ejecutar en los próximos cinco años, como la ampliación del Canal de Panamá, la expansión del aeropuerto de Tocumen, la renovación urbana de la ciudad de Colón, la construcción de la segunda Línea del Metro y la Ciudad de la Salud, incrementarán la demanda energética del país, significativamente.

El problema es que ya no es posible responder a la demanda con la construcción de grandes plantas de generación hidráulica o plantas de generación térmica, y esto se debe a varios factores como la falta de ríos con el caudal necesario para la construcción de embalses de gran envergadura, la oposición de las comunidades del interior del país y los pueblos indígenas a la utilización del agua disponible para la producción de energía, mientras que en la región metropolitana existe temor al impacto que puede tener en la salud pública la contaminación producida por las plantas térmicas.

Un contexto que explica por qué Isaac Castillo, subsecretario de Energía, advirtió a Capital Financiero que en el país ya no se cuenta con ríos con el suficiente caudal para desarrollar una gran represa, capaz de alimentar una planta de generación hídrica grande, por lo que es muy probable que la hidroeléctrica Chan II, que se construirá en la provincia de Bocas del Toro, sea el último gran embalse que se construirá en el país.

Explicó que Chan II tendrá la capacidad de regulación de 90 días, aportando al sistema de distribución energética panameña unos 213,6 MW a un costo de $0,14 el kilovatio hora (KWh, por sus siglas en inglés) a partir del año 2020, por 20 años.

El desarrollo de la hidroeléctrica Chan II estará a cargo de la empresa Odebretcht Latin Finance, una subsidiaria de la multinacional brasileña Odebretcht, empresa que estima que el proyecto tendrá un costo superior a los $1.000 millones.

GNL puede cambiar todo

No obstante, Carlos Iglesias, director del Departamento de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía, explicó que la política energética que actualmente se está diseñando no solo busca garantizar la energía que demanda la economía para seguir creciendo tal como lo ha hecho en la última década, sino también para profundizar la diversificación de la matriz energética que esa entidad ha venido impulsando.

Iglesias destacó que
actualmente la energía hídrica domina la matriz energética del país, ya que las plantas hidroeléctricas aportan un 54% de la electricidad, mientras que las plantas eólicas y solares aportan 3% y el 43% restante es aportado por las plantas térmicas (lo que varía de acuerdo con la estaciones y las variaciones climáticas que experimente el país), sin embargo, gracias a la última licitación en el 2018 esa matriz enfrentará un cambio significativo, debido a la entrada en operaciones de la primera planta de GNL, que aportaría, aproximadamente el 11,8% de la oferta energética del país.

Para el director del Departamento de Electricidad de la Secretaría de Energía  la incorporación del GNL como combustible a la generación eléctrica traerá importantes beneficios al país, ya que se trata de una materia prima abundante, cuyo precio es bastante más bajo y estable que los combustibles derivados del petróleo y no es contaminante para el ambiente (Ver gráfico: Proyección de la matriz energética).

Este es un criterio que comparte plenamente Miguel Bolinaga, presidente de AES Panamá, para quien el GNL tendrá un gran impacto no solo en la matriz energética y el costo de la electricidad al consumidor, sino que, además podría extenderse a otros sectores de la economía, generando importantes ahorros para las empresas y haciendo más eficiente y competitiva la economía panameña (Ver recuadro: Potenciales beneficiarios del GNL).

Bolinaga destacó que conforme a la licitación que le fue adjudicada a Gas Natural Atlántico, el precio de venta a partir de abril 2018, fecha de inicio de operaciones del proyecto Costa Norte, será de $113,48 el megavatio hora (MWh, por sus siglas en inglés); el precio ofertado en la pasada licitación pública convocada por la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) para el suministro, por un período de 10 años, de potencia y energía, a base de GNL.

Explicó que el ahorro que está nueva planta y este nuevo insumo, el GNL, le ofrece al panameño quedó en evidencia en la mencionada licitación, ya que mientras Gas Natural Atlántico ofertó un precio de $113 el MWh, los oferentes que proponían plantas térmicas a base de Bunker fue de entre $140 y $150 el MWh, lo que indica que a partir del 2018 esta nueva planta va a traer mejores precios para el consumidor.

Pero, a juicio del presidente de AES Panamá, la llegada del GLN ayudará, además a madurar la matriz energética del país, ya que las plantas térmicas que hoy utilizan otros combustibles como diésel, bunker o carbón, podrán reconvertirse para utilizar este nuevo insumo, lo que abarataría aún más el costo de la energía haciendo más eficiente la economía panameña y elevando su competitividad al momento de atraer inversión extranjera.

De hecho, Bolinaga destacó que para poder contar con el GLN que requerirá Gas Natural Atlántico se construirá una planta de almacenamiento, gasificación y licuefacción de 150.000 metros cúbicos, de los cuales sólo el 25% será utilizado por esa empresa para la generación de energía, lo que significa que el 75% restante estará disponible para otros usos.

Eduardo de la Guardia, gerente general de Pedregal Power, admite que cuando la nueva planta de GNL entre a operar, los panameños, sin duda alguna experimentarán una baja en el costo de la energía eléctrica, a menos que pase algo en el mundo que afecte el precio de este combustible.

Sin embargo, de la Guardia se mostró cauteloso al evaluar la posibilidad que la llegada del GNL al país pueda facilitar la transformación de otras plantas generadoras. En este sentido, advirtió que los estudios de Pedregal Power indican que para operar con GNL esa planta, si se incorporan nuevos motores, requerirá un suministro de un camión de GNL por hora, lo que implica 24 camiones diarios.

Agregó que para lograr que la llegada del GNL impacte positivamente a las otras plantas de generación térmica y a otras industrias en el país, se necesitará estructurar una regulación que democratice la venta del ese combustible.

Finalmente, Ricardo Sotelo, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), advirtió que el país está en una carrera por contar con la energía que requiere no solo para seguir creciendo al ritmo que lleva actualmente, sino también para garantizar que el desarrollo de nuevos emprendimientos industriales generados gracias a las nuevas políticas destinadas a atraer capital productivo al país cuenten con un suministro de electricidad estable y económico. 

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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