Grecia en el contexto de la crisis internacional

Grecia en el contexto de la crisis internacional

Miguel Ramos

Economista

Las noticias económicas que vienen de Grecia son muy dramáticas. Este pequeño país que apenas representa el 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) de la Unión Europea (UE)  tiene a Europa en lo que algunos consideran un inminente colapso  económico.

La deuda pública de Grecia suma cerca de 350 mil millones de euros, unos $486,000 millones. Los acreedores de gran parte de esta deuda son bancos alemanes y franceses que se encuentran muy expuestos ante la posibilidad de una suspensión de pagos.

La crisis griega tiene mucho parecido con la que sucedió en Argentina hace cerca de 10 años caracterizado por un agudo endeudamiento externo.

El país se encontraba en una aguda recesión como producto de los efectos internacionales de la crisis asiática que repercutió negativamente sobre Brasil.

El país solicitó el apoyo del Fondo Monetario Internacional y esta organización de manera poco realista le exigió una serie de condiciones que el país no podía cumplir. El resultado final fue que Argentina declaró la suspensión de pagos y el país entró en una profunda depresión.

Este drama económico se repite en el caso de Grecia.  La deuda pública que al principio de la crisis, en 2009, representaba poco más del 100% del PIB, cerró 2010 con el 142% y en 2011 ha alcanzado el 150% del PIB, lo que supone nada menos que 350.000 millones de euros, y aún no ha tocado techo: para 2012 se prevé que llegue al 166% del PIB. Cada bebé que nace trae bajo el brazo 30.000 euros en deuda. Para hacernos una idea de la credibilidad de la deuda griega, sólo hay que atender al siguiente dato: los bonos a dos años han llegado a tener una rentabilidad del 30% (de casi el 27% una vez aprobado el nuevo plan de ajuste). Una situación insostenible, pero muy jugosa para algunos. Sólo el pago de intereses de la deuda supone ya un 10% del PIB griego.

El resultado inevitable de esta crisis es la suspensión de pagos que en la práctica ya se dio pero que por razones políticas no se oficializó. Grecia declaró que no podía cumplir las metas acordadas con la Troika encabezada por el FMI, el BCE y la Comisión Europea.

La crisis del capitalismo actual

La historia económica del capitalismo moderno revela que las crisis económicas del sistema son producto de la superproducción de mercancías, del exceso de crédito o de la sobre acumulación de capital. Esta evolución cíclica ha sido analizada por varios autores en el transcurso de los últimos dos siglos y en la teoría de los ciclos económico se han elaborado los denominados ciclos de Kitchin (40 meses), los ciclos de Juglar (de 7 a 11 años), los ciclos de Kutnezt (de 20 años) y los de Kondratiev (40 a 70 años)

La crisis financiera del 2008 fue precedida por crisis de menor intensidad entre las que podemos mencionar: El crash de Wall Street de 1987, la crisis financiera de Japón de 1989, la crisis del sistema monetario europeo de 1992, la crisis bancaria sueca de 1992, la crisis mexicana de 1994, la crisis asiática de 1997, la crisis rusa de 1998, la crisis monetaria de Brasil de 1999, la crisis de la burbuja de los punto com del 2000 en Estados Unidos, la crisis argentina del 2001, etc. Es decir, la crisis actual es en parte producto de un proceso acumulativo que se estaba gestando y que se manifestaba en crisis más limitadas pero que afectaban al conjunto del sistema.

La crisis actual no tiene las características de hecatombe como en 1929 pero los hechos indican que las regularidades de su evolución, la devaluación de capital en todas sus formas (comercial, financiero e industrial) y la devaluación de la fuerza de trabajo (como mercancía), siguen su curso.

La Europa de dos velocidades

Antes del lanzamiento de la moneda única, muchos economistas y cientistas sociales europeos advertían que Europa marchaba a dos velocidades como producto de las asimetrías entre las grandes potencias (Alemania, Francia, Holanda, Luxemburgo, Gran Bretaña, Italia) y los países periféricos (España, Irlanda, Grecia y Portugal) y que el proyecto de la moneda única tenía que ir por etapas. Pero Helmut Kohl y Francois Mitterrand hicieron caso omiso de estas advertencias e impulsaron por razones políticas el proyecto de la moneda única. La crisis pone en evidencia que los efectos de la crisis actual se manifiesta con más profundidad en los países menos desarrollados de Europa y Europa está pagando el precio de no haber tomado las previsiones que esta situación ameritaba.

La evolución de la crisis

La crisis europea es multifacéticamente complicada lo que genera un grado de incertidumbre en los mercados financieros. Pero a pesar de su complejidad no parece que se vaya a repetir un segundo Lehman Brothers. Consideramos inevitable la suspensión de pagos por parte de Grecia y esto dará paso a una reestructuración de la deuda griega. Es inevitable que la UE adopte una serie de decisiones como la compra de deuda griega a descuento, a través de un mecanismo similar al de los Bonos Brady que se utilizó en América Latina en la década de 1990. Los gobiernos europeos apoyarán  a los bancos que están expuestos a dicha deuda.

El proceso de desvalorización del capital continuará hasta que toque fondo. El desempleo se incrementará, muchos bancos y empresas cerrarán y la economía europea registrará en los próximos años una evolución errática similar a la que se dio en Japón a partir de 1990.

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