Guía y modelo sigue siendo el rol del educador

Guía y modelo sigue siendo el rol del educador

Al maestro le toca encontrar las fortalezas de su alumnado para que pueda demostrar lo mejor de sí

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La consultora Jutta H. de Patterson con más de 50 años de experiencia como maestra y directora de colegios nacionales e internacionales, compartió el concepto  Escuela del Siglo XXI con  representantes de empresas establecidas en el Área Económica Panamá Pacífico.

De Patterson destaca que Sal Khan, el concepto de Un Mundo Escolar, es permitir que los estudiantes auto-gestionen el avance de su aprendizaje. Avance que requiere que la currícula sea cada vez más diferenciada y centrada en el alumno.

Por su parte, el rol del profesor debe elevarse a mentor-guía-inspirador. Los estudiantes deben ser motivados a trazarse sus propias metas y aprender a avanzar a su propio ritmo.

La directora comercial de London & Regional (desarrollador del Plan Maestro de Panamá Pacífico), Margarita Herrera, señaló que la filosofía de la Escuela del Siglo XXI forma parte de la planificación urbana, de cómo pueden servir a la comunidad y aportar a la plataforma educativa del país.

Capital Financiero con el propósito de conocer más sobre el  concepto educativo Escuela del Siglo XXI, entrevistó a Jutta H. de Patterson.

– ¿Cómo define el nuevo rol de la educación y cuáles son sus principales impacto en los educadores, estudiantes, familias y  en el país?

– No cabe duda, que el mundo está cambiando a pasos agigantados por medio del uso de la tecnología en todo. Ya dependemos de nuestros devices (dispositivos) y esto facilita nuestra comunicación y nuestros manejos de vida.  El rol del educador sigue siendo el de ser modelo y guía para forjar a nuestros alumnos, con el fin de que lleguen a ser ciudadanos responsables y capaces de liderar en una sociedad digna de sí misma.

Los maestros tenemos una tremenda carga encima de nuestros hombros: Somos los formadores de la sociedad. Considero que somos la última esperanza para salvaguardar a la humanidad. Sea la profesión que sea, el individuo se inició a temprana edad en la escuela.

Es interesante ver que los gremios como los doctores o los abogados tienen su credo y lineamientos para llevar a cabo su profesión; los maestros somos como misioneros tratando de convencer al mundo que tenemos la sabiduría y el temple para guiar los estudios.

Así como Sócrates enseñaba debajo de un árbol, hay muchos ejemplos de cómo los maestros hacen de todo para alcanzar el aprendizaje en sus alumnos con el mensaje que uno aprende durante toda la vida. Las oportunidades de aprender, de investigar y crecer según nuestros propios intereses y habilidades son vitalicios. El mejor aprendizaje nos llega por el convencimiento cuando hemos corregido una equivocación o cuando hemos descubierto una nueva manera de hacer las cosas.

El principal impacto en la educación tiene que ser la capacitación adecuada para los maestros. Lograr esa capacitación incluye dar todos los recursos necesarios con el apoyo y acompañamiento de un curriculum ejemplar, para poder impartir entonces la enseñanza se requiere un trabajo mancomunado de la mano de los padres de familia comprometidos igual en ese forjar en sus hijos, nuestros alumnos, la práctica de los valores, la disciplina, la perseverancia y una buena disposición al aprendizaje y al descubrimiento de las verdades que nos hacen valer como humanos.

Como país nos toca hacer una profunda reflexión, dar importancia al tema de la educación como base de un porvenir digno y provechoso. Nuestra juventud debe preparase para mantener las infraestructuras que requiere la sociedad. Una educación de calidad tiene que llegar a todos   los rincones del país.

-¿Cómo llevar la educación pública de Panamá a los estándares de excelencia?

– Primero hay que definir para Panamá esos estándares deseados. Las profesiones del futuro requieren lo que llamamos enseñanzas esperadas en cada nivel a lo largo de la carrera, y delineamos experiencias de aprendizaje para así guiar el proceso, medir el progreso y demostrar los resultados en los graduados. Yo le llamo eso the rite of passage. En México, decimos pasar la estafeta. El solo hecho de que el alumno tenga una guía de lo que se espera de él y que habrá un momento de demostración pública provoca más atención mejor desempeño, y ganas de demostrar sus proezas.

Todos queremos reconocimiento cuando hacemos algo bien; todos nos esforzamos más si sabemos que nos van a evaluar en público. Al maestro le toca encontrar las fortalezas de su alumnado para que el alumno pueda demostrar lo mejor de sí. Eso afirma que hay mucha diversidad de habilidades en cada salón de clases y nos toca reconocer y aplicar la diferenciación que existe.

En cada hijo/alumno hay que encontrar su interés en algo particular que le ofrece lograr un éxito. Con un éxito alcanzado, ya se abrió la oportunidad de alcanzar muchos más. Significa que el alumno tiene que hacerse dueño de su propio aprendizaje.

– Desde su experiencia como consultora, ¿cómo llevar la educación del siglo XXI a todas las etapas de la educación del país?

– Lo que les voy a decir, les va a parecer locura y media… pero, se trata de esa reflexión profunda que les mencioné. Hay que hacer un alto. Hay que reestructurar y tener en cuenta los costos, la eficiencia y la efectividad en la educación.

Los maestros se tienen que capacitar y nos preguntamos ¿en qué momento?  Los padres de familia tienen que formar sus familias con conciencia de todos los ámbitos que les toca. Otra vez nos preguntamos ¿en qué momento, si todos trabajamos parar….?

No se trata de mandar niños a la escuela y esperar que ahí se hagan milagros. Los alumnos requieren tener oportunidades para descubrir sus destrezas y habilidades en un ambiente seguro, interesante, motivador y al estilo que ya los adultos han llevado la vivencia diaria…. en línea.

Ojalá pudiéramos parar el tiempo, un año o dos para poder ponernos en condiciones para afrontar los requerimientos del siglo XXI.

Todos estamos conectados al WiFi y ya ni nos hablamos cara a cara. Vivimos una gran desconexión en casi todas las áreas, pero en donde si nos toca poner gran atención es en la educación de nuestros hijos.

Escuchen. En Estonia, después de independizarse de Rusia, el gobierno saltó, simplemente saltó, detalles de infraestructura que de todas maneras nunca tuvieron. Por ejemplo, no instalaron líneas telefónicas. De una vez fueron a lo digital. Hay muchos ejemplos de este concepto en otros países también. Estonia, hoy día se lleva el primer mundo en muchos aspectos y la educación está al 100% disponible a todos los ciudadanos.

Qué tal si les ofrecemos educación a toda la ciudadanía con cursos en línea o en los medios. Todo eso ya existe y hay currícula por doquier. Hay miles de maestros que ya se sienten mejor escuchados en línea que en el salón de clases; pues, la atención es individualizada.

Tomen el tiempo para preparar a los maestros con las actualizaciones necesarias. No se trata de quitar sueldos o beneficios, se trata de dar el tiempo al maestro para rehacerse profundizando su mejor estilo para alcanzar a los alumnos con los intereses del siglo XXI.

Utilicen el presupuesto de la educación para educar, para reparar y construir instituciones educativas que se acoplen a las necesidades de hoy con laboratorios de investigación, con enseñanza en hidroponía, con instalaciones para la práctica de deportes, etc. Salones como tal no son necesarios, se requieren áreas para llevar a cabo la vivencia de la reflexión del estudio, se requieren lugares donde el alumno puede ser escuchado y reconocido por sus destrezas y habilidades.

Se trata de profundizar el aprendizaje para mejorar el rendimiento académico en la vida real. Se trata de poner las responsabilidades del alcance de la educación en su lugar, comenzando en el hogar, apoyando al hogar a lograr la socialización y la disposición al aprendizaje profundo en instituciones adecuadas para ello en el siglo XXI.

– En Panamá hay colegios y universidades que ofrecen excelentes planes formativos. ¿Cómo lograr esta calidad en los colegios y universidades públicas?

– Hay que invertir, dar recursos, actualizarse, hay que profundizar. En muchos países las universidades están abriendo escuelas preparatorias para tener estudiantes de su propia preparación. Las universidades están ofreciendo muchísimos cursos de corta duración para preparar a profesionistas cada vez más especializados. La responsabilidad cae en preparar alumnos para la fuerza laboral del país. Conozcan las posibilidades y preparen la fuerza laboral.

¿Cuáles son sus principales recomendaciones para elevar la calidad educativa en el país y tener lo que usted llama Escuelas del Siglo XXI?

– Ya no se trata de control de grupo, de una sola respuesta correcta, de memorizar un cuestionario. Todos los educadores, incluyendo a los papás, a los gabinetes psicológicos, a los administradores, los empleados de servicios generales, a todos nos toca colaborar para ofrecer el mejor entorno para la enseñanza de nuestros hijos.

En un entorno de amor y cariño ejecutado con firmeza en hacer lo correcto, porque es lo correcto lo que logra sacar la educación adelante. El maestro que se prepara para dar su clase con actividades dinámicas que involucran al alumno y que lo enganchan a tener interés en el tema, es el maestro que rápidamente se gana el respeto y el amor y cariño del alumno.

Un buen maestro logra crecimiento intelectual en un alumno hasta de dos años en un ciclo escolar. Un mal maestro que no logra crecimiento intelectual en un alumno en un ciclo escolar, destruye el avance escolar y provoca cinco largos años de reposición. Son estos retrasos que tienen tanto impacto en la calidad de la educación que estamos cuestionando.

Es un hecho que cuando las cosas van bien, todos ganamos el espíritu de la buena vida, de la esperanza y disposición para lograr muchos éxitos. Es la relación humana, bien llevada, que nos alivia y nos da la fortaleza para seguir luchando (aunque sea con dificultades).

Está comprobado que el maestro que realmente guía y se lleva bien con su grupo, es el maestro a quien se escucha, aprecia y respeta. Enseñar para estar seguros y confiados en nosotros mismos es clave en este siglo XXI ya bien avanzado.

Las malas conexiones en las redes sociales nos están destrozando como sociedad. Los padres de familia y los maestros tienen la responsabilidad de velar por la seguridad y el bienestar de la juventud. Mi recomendación es reflexionar profundamente en lo que estamos haciendo y logrando con ello; recapacitar y comprometernos a ser buenos modelos a nuestros hijos/alumnos.

He aquí otras recomendaciones: Crear una estrecha relación con sus estudiantes, añadir un poco de humor a las lecciones, darle la libertad a sus estudiantes para que escojan en todos los proyectos y dar relevancia al trabajo de sus estudiantes.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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