Harlem, el próximo enclave del mundo del arte

Harlem, el próximo enclave  del mundo del arte

La comerciante  Elizabeth Dee  mudó su galería

 

Para la intrépida galerista Elizabeth Dee, incluso un relajado paseo en bicicleta puede volverse una oportunidad para hacer negocios. Después de comprar un apartamento en Harlem cuatro años atrás, se dedicó a pedalear por los alrededores para conocer mejor los activos del barrio, dijo.

Mientras se acercaba el vencimiento del contrato de alquiler de su galería en Chelsea, a principios de 2016, Dee estaba a la caza de un nuevo espacio cuando pasó frente a un edificio abandonado de dos pisos bañados por el sol, por la Quinta Avenida y la calle 126, justo al lado del National Black Theatre. Una charla con un empleado de un deli le permitió contactar al dueño y firmar un nuevo contrato de alquiler.

Una calurosa mañana, un año después, Dee, de 42 años, hace sus mayores esfuerzos para que su voz se escuche sobre los ruidos de los obreros que dan los toques finales para la apertura de su nueva galería en septiembre.

Cuando me fui de Chelsea, la zona ya era otra calle 57, dice, en referencia la zona donde se basan las galerías más tradicionales de Manhattan. En Harlem, en cambio, todavía hay negocios familiares. Todavía hay un ambiente de pueblo. La diversidad económica y social es radical en comparación con Chelsea, afirma.

Enterprise, la galería de arte contemporáneo de Gavin Brown, se mudó este año del SoHo a la calle 127, y el Studio Museum in Harlem, que por coincidencia tuvo su primera sede en lo que es ahora el nuevo espacio de Dee, planea una gran expansión de la mano del arquitecto David Adjaye.

Muchos artistas, incluidos Julie Mehretu y Ugo Rondinone y su pareja, John Giorno a quien Dee representa, también han migrado hacia el norte de la ciudad. Dee confía en que otras galerías de arte también lo harán, ya sea en busca de espacios complementarios o para no pagar los precios de las zonas cercanas al centro financiero de Manhattan.

Al tomar un impresionante espacio de 1.100 metros cuadrados lejos de las áreas centrales del mundo del arte Chelsea, el Upper East Side y el Lower East Side puede que Dee haya encontrado al fin un lugar adecuado para sus enormes ambiciones. No es la primera vez que se aventura en una empresa de riesgo. En 2009, en plena crisis financiera, lanzó X Initiative, una serie de proyectos sin fines de lucro que se extendieron durante un año. Al año siguiente, agobiada por la estética de centro comercial que ofrecían las ferias de arte, cofundó Independent, una feria que les exige a las cerca de 150 galerías en su lista global que presenten miniexhibiciones a cargo de un curador. Además de su feria anual en Nueva York, Independent cuenta con un espacio permanente en Bruselas.

Dee también ha asumido riesgos en la programación de su galería al presentar con frecuencia obras de artistas prácticamente desconocidos, una jugada poco comercial.

 En 2010, por ejemplo, Ryan McNamara exhibió todas las piezas de arte que había hecho desde su infancia y ofreció recorridos guiados por esa personal historia creativa. Dee se las arregló para vender el material de la muestra, incluyendo futuras presentaciones de McNamara, los prominentes coleccionistas Philip y Shelley Fox Aarons. En la siguiente exhibición de McNamara, Dee vendió, por unos pocos miles de dólares cada una, cientos de pequeñas piezas hechas de recortes de fotos que el artista había tomado a los visitantes de la galería.

Chelsea tenía sus ventajas en la década de 2000, cuando era lo que Dee denomina un campus cultural, antes de la creación del parque High Line y del frenesí de nuevos condominios. Pero, cuando en 2010 quiso montar una exhaustiva exhibición de Adrian Piper, la influyente artista conceptual afroamericana, tuvo que alquilar un piso completo del viejo edificio  de la fundación Dia porque su propio espacio no daba abasto.

El rápido aumento de los precios inmobiliarios, causado en parte por la presencia de gigantes de las galerías como Gagosian, David Zwirner, Pace y Hauser & Wirth, había tornado prohibitivo cualquier tipo de expansión.

En Harlem, Dee ha cuadruplicado su espacio y puede darse el lujo de presentar varias exhibiciones simultáneas. Para la inauguración planea una exhibición grupal y la presentación de la primera de una serie de muestras que denominó Research. Con esa serie busca reducir la brecha entre las exhibiciones de obras nuevas típicas de una galería y las retrospectivas habituales de los museos, al enfocarse en un período específico clave. Incluso planea que algunas obras no estén a la venta. La estrella de la inauguración será la artista de técnicas mixtas Annette Lemieux, y ya tiene en mente una futura exhibición de la serie Research sobre Piper. No son artistas emergentes, explica Dee. Esta es una forma de meterse en profundidad.

El próximo mes, Dee desplegará Every Future Has a Price: 30 Years After Infotainment, una versión ampliada del Infotainment de 1985, que dio a conocer una generación de artistas enfocados en la apropiación y la cultura popular incluyendo algunos fichados por Dee, como Julia Wachtel y Joel Otterson en varias ciudades de Estados Unidos (EE.UU.) y Europa pero que nunca llegó a Nueva York.

Dee albergaba la ambición de convertirse en artista en sus días en las Cranbrook Schools de Michigan y luego en el Mount Holyoke College en Massachusetts. Sin embargo, luego de graduarse obtuvo un empleo en la Daniel Weinberg Gallery en San Francisco y allí se dio cuenta que el elenco permanente de estrellas de Weinberg, desde Jeff Koons hasta Sherrie Levine, sentía una gran estima por él.

Julie Belcove
Dow Jones

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