¿Hasta cuándo crecerá China?

¿Hasta cuándo crecerá China?

Miguel Ramos

Economista

Desde la reforma económica ejecutada por Deng Xiao Ping en 1978, que marcó el inicio de la transición de China hacia el capitalismo, la economía de este país ha crecido a tasas que oscilan entre el 8% y el 12% anual. Este proceso se consolidó con la incorporación de Hong Kong a la soberanía de China a partir de 1997.

La historia económica nos enseña que no es la primera vez que este fenómeno se produce. Después de la gran destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial, se generó lo que se conoció como los milagros económicos de Alemania y Japón que crecieron a tasas muy altas y posteriormente el de los denominados tigres asiáticos. Los hechos también nos dicen que este asombroso desenvolvimiento económico en algún momento se detiene.

En el caso de Alemania sus tasas de crecimiento empezaron a disminuir por los alrededores de 1969 y fue una manifestación de que el fenómeno de la recuperación económica europea generada después de la Segunda Guerra Mundial se había agotado. En el caso de Japón el dinamismo económico de ese país se detuvo con la crisis financiera de 1989 y el de los tigres asiáticos con la denominada crisis asiática de 1997.

En el caso de Japón, este fue el único país del G-7 que resistió los embates del shock petrolero de 1973 que generó la recesión mundial 1974-75. Con esta crisis, importantes ramas de la industria japonesa se vieron favorecidas como lo fue el caso de los automóviles por su eficiencia energética, las ramas electrónicas y de herramientas. La solidez económica de Japón llevó a muchos a creer que en pocos años igualaría a los Estados Unidos. Pero durante la década de 1980 este país entró en una economía de burbuja inmobiliaria que se reventó en 1989 poniendo fin a casi 40 años de expansion económica ininterrumpida.

Con todos estos antecedentes la pregunta que surge es cuándo se detendrá el impresionante crecimiento económico de China que en este momento histórico es sin duda alguna la locomotora que mueve la economía mundial después de la crisis financiera del 2008. Si tomamos en consideración los periodos de expansión económica de los países asiáticos y de otras latitudes veremos que los ciclos de expansión se prolongan entre 20 y 40 años. En el caso de China la expansión ya lleva 32 años.

Si bien China logró resistir la crisis financiera del 2008, el fenómeno también puso en evidencia los factores de riesgo de dicha economía. Una de ella es que el modelo sustentado en exportaciones llegó a su techo y el propio gobierno ejecuta una estrategia económica centrada en el mercado interno dinamizado por grandes obras de infraestructura. Otro problema que enfrenta es la persistente inflación.

En torno al mismo hay datos realmente sorprendentes. Wu Fan, editor en jefe de China Affairs, cree que la inflación actual se debe a la política monetaria extremadamente suelta adoptada previamente por Beijing para estimular el crecimiento económico chino.

Wu Fan citó datos oficiales que demuestran que hace diez años el Producto Interno Bruto (PIB) de China era de $1,3 billones, mientras que la oferta de dinero del país en sentido amplio, es decir, la cantidad de dinero en circulación, era de aproximadamente $2 billones, casi $670 mil millones más allá del PBI total de China.

Comparando las cifras de 2009 en dólares, el PBI de China fue de unos $5 billones con una oferta de $9 billones, $4 billones de exceso monetario sobre la producción, es decir, había entrado mucho más dinero del que se necesitaba en la economía.

La brecha entre la oferta monetaria y el PBI sigue aumentando. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, esa brecha se elevó a $6,44 billones al final del último trimestre. Al mismo tiempo, se observó el mayor aumento del índice de precios al consumidor en casi dos años, con el coste global de los alimentos un 8% más que en septiembre de 2009. Según Wu, estos hechos básicos son las causas de la inflación en China.

Este exceso de liquidez estimula una serie de burbujas especulativas y de procesos de sobre inversión que generan un exceso de capitales con los riesgos que esto implica (generación de capacidad ociosa).

Otro problema es la tendencia de los asalariados al ahorro. Paradójicamente en China no existe una red estatal de protección social (salud, educación y pensiones) por lo que los chinos practican una aguda propensión al ahorro. Tenemos entendido que con el cambio de estrategia económica para dinamizar la demanda interna el gobierno ya se ha planteado la necesidad de establecer esta red.

El consumo interno en China representa entre el 30% y 38% del PIB mientras que en los países occidentales rebasa el 60%.

El más serio problema que padece la economía china es el de la burbuja inmobiliaria. De acuerdo a un informe del Banco de España durante los primeros siete meses del 2009, los bancos chinos, además de los cuatro billones de yuanes ($580.000 millones) del programa estatal de gasto, concedieron otros 7,73 billones de yuanes ($1,13 billones) en créditos durante los primeros siete meses de 2009 en un espectacular estímulo financiero para apoyar una economía afectada por la caída de las exportaciones. Así, los bancos otorgaron más de un billón de yuanes en nuevos préstamos en las primeras dos semanas del 2010 (más del doble del promedio mensual de 400.000 millones de yuanes en la segunda mitad del año pasado).

Parte de ese dinero fue a parar a las bolsas y al mercado inmobiliario alimentando aun más la burbuja. Durante el transcurso del 2010 el Banco Central de China amplió en varias ocasiones el encaje legal de los bancos para enfriar la expansión del crédito. En octubre elevó la tasa de interés. Estas medidas fueron bien recibidas en el ámbito internacional.

Pero el mayor peligro que enfrenta el crecimiento de la economía es la fuerte desigualdad generada por el mismo. De los 1.300 millones de habitantes solo 300 millones han sido incorporados al mercado y los desequilibrios regionales entre las grandes ciudades de la costa este y el interior rural son abismales. Se está generando un gran descontento social por la desigualdad reinante. De acuerdo con datos conocidos internacionalmente en China, hay cerca de 450.000 millonarios y se espera que se incremente esta cifra 10 veces en los próximos veinte años.

El gobierno tiene planeado incorporar 400 millones de personas al mercado en los próximos 15 años y ésta es la razón de las políticas expansivas del gobierno chino. El peligro del posible estallido de una revuelta política es real si tomamos en cuenta de que antes de los sucesos de Tianamen la inflación se desbocó.

En nuestra opinión a pesar de todas las medidas que el gobierno chino ha tomado y seguirá ejecutando no podrá evitar el inexorable desarrollo de las leyes económicas: Esta prosperidad se detendrá en algún momento y sus efectos se sentirán en todo el mundo.

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