¿Hasta dónde llegaremos?

¿Hasta dónde  llegaremos?

Orlando Mendieta C.

omendieta@capital.com.pa

Director

La ruptura de la alianza de gobierno no ha hecho más que develar el verdadero rostro de los políticos actuales, que tras llegar al poder y prometer un cambio, quedan en las mismas condiciones que sus antecesores. Por lo visto hasta ahora, en vez de servirle al Estado, se están sirviendo de él.

Los últimos escándalos develados tanto del lado del gobierno como de sus antiguos aliados panameñistas, demuestran que lejos de estar preocupados por el bienestar de los ciudadanos que los eligieron, están tratando de acaparar todos los negocios que le sean posibles antes de terminar su mandato. 

Fue esa ruptura de la alianza lo que ha permitido que muchas cosas se sepan, sólo por el hecho de que un lado acusa de corrupto al otro y viceversa. Un amigo me dijo: Lo que vemos hoy es sólo la punta del iceberg de lo que saldrá, una vez se acerque la elección presidencial del 2014. Prefiero no creerle por la salud del país.

En Panamá hay una danza de millones en todos los aspectos, algo nunca antes visto en nuestra historia republicana, por lo que este amigo asegura que los que entraron ricos, saldrán multimillonarios. ¡Me niego a creerlo!

Y esta situación no sólo ocurre del lado del gobierno, por los lados del PRD hay muchos que se están prestando para este rejuego político con el fin de obtener ventajas o canonjías, de hecho sus actuaciones públicas hablan por sí solas. Sólo hay que verlos por la TV o escucharlos por la radio.

¿Hasta dónde llegaremos? Así titulo esta columna porque me preocupa el camino que estamos tomando, en donde es casi poco probable que los ciudadanos creamos lo que dice nuestra clase política, mismo síntoma que agotó el modelo en otras naciones, con las consecuentes pérdidas de las que hoy se lamentan países como Venezuela.

¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie frente a esto? Muy poco. Más bien nos toca esperar las nuevas elecciones, pero en el escenario actual no hay muchas opciones.  Parezco pesimista, pero esa es nuestra democracia y tendremos que escoger de entre las opciones políticas, la menos mala.

Afortunadamente, Panamá está atravesando una excelente coyuntura, que beneficia lo que han hecho esta y otras administraciones, permitiéndole esconder la realidad de su ineficiencia administrativa.

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