Hay agua, pero es mal gestionada

Hay agua, pero es mal gestionada

AGUA IDAAN

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un interesante conversatorio sobre la situación del recurso hídrico en Panamá, un evento organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y en el que el orador invitado fue nada menos que el doctor Carlos Fernández-Jáuregui, especialista internacional en gestión de agua y quien laboró durante años en la Organización de Naciones Unidas (ONU), liderando las campañas para facilitar el acceso universal al agua potable.

La primera conclusión a la que arribó Fernández-Jáuregui, es que en Panamá, igual que en el resto del mundo, no hay crisis, ni escasez de agua. De hecho, el especialista destacó que éste es uno de los países con más agua en el mundo, sin embargo advirtió que lo que hace falta en nuestro país para evitar situaciones extremas de sequía como la que vivimos en este momento debido al Fenómeno de El Niño es más infraestructura y mejor gobernabilidad.

Y como no es de extrañar, la mayoría de los medios de comunicación se enfocaron solo en una de sus principales sugerencias: Es hora de que el recurso hídrico sea un tema de Estado en Panamá y es necesaria la creación de una Autoridad del Agua, que ayude a la gestión del vital líquido.

Sin embargo, hubo dos elementos que a mi juico son más importantes y que de alguna manera debemos comenzar a discutir en el país como la recomendación de crear nuevas infraestructuras que permitan una mejor gestión del recurso y la urgencia de capacitar a más especialistas en temas relacionados al agua.

Es evidente que un país con 52 cuencas hidrográficas y más de 500 ríos no puede considerarse como carente de agua ya sea para consumo humano o como insumo para el desarrollo de actividades económicas como la producción agropecuaria, la industria o la generación de energía, el problema es que hasta la fecha solo una de esas cuencas es administrada debidamente. Sí adivino usted, se trata de la cuenca del río Chagres, la que conocemos como la cuenca del Canal de Panamá.

Pero además de las aguas superficiales el país cuenta con acuíferos subterráneos cuyo número y potencial se desconoce por lo que otras de las necesidades que se identificaron en este encuentro es la urgencia de realizar un inventario y monitoreo de los pozos de agua, así como estudios actualizados de la calidad de estas aguas en Panamá.

En conclusión, en Panamá tenemos agua suficiente para satisfacer todas las necesidades del país pero no contamos con las infraestructuras necesarias (embalses, represas, sistemas de riego y pozos) para administrar ese recurso de forma eficiente y convertirlo en un activo que garantice la sostenibilidad del desarrollo económico del país.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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