Hay que defender la libertad de expresión

Hay que defender la libertad de expresión

atentado en francia

Como miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Capital Financiero, sus directivos, consejo editorial, periodistas y trabajadores en general queremos manifestar nuestra más profunda consternación por el atentado terrorista contra la revista francesa Charlie Hebdo que el pasado miércoles 7 de enero, cercenó la vida de 12 personas y dejó a otras cuatro heridas de gravedad.

Se trata de un atentado que debido a su premeditación y alevosía no debe ser menos que calificado como un acto de barbarie, que busca atemorizar no solo a Francia, sino a toda Europa, una sociedad democrática que siempre ha abrazado con respeto y tolerancia las opiniones, informaciones y críticas más diversas y plurales.

Desde 2006, tras la publicación de un número con caricaturas de Mahoma, Charlie Hebdo viene recibiendo amenazas y en 2011 su sede fue atacada con cócteles Molotov ocasionando grandes daños. Desde entonces su director vivía acompañado de guardia policial.

Pero quién podía imaginar que en pleno centro de París tres hombres encapuchados, vestidos de negro y con fusiles automáticos en mano, habrían de incursionar en la sede de la revista satírica, asesinar a 12 personas, incluyendo periodistas y policías,  herir de gravedad a otras cuatro y luego darse a la fuga sin que hasta el momento los organismos de seguridad galos hayan podido dar con su paradero.

Todos los sectores de la sociedad panameña, sin duda alguna, comparten el comunicado de condolencias emitido por el Presidente de la República, Juan Carlos Varela, en el que expresó al gobierno del presidente Francois Hollande, su más enérgica  condena contra estos actos de violencia indiscriminada que amenazan la seguridad colectiva, diseminando pánico, luto y dolor entre la población civil de Francia.

No obstante, es importante aprovechar el momento para reflexionar sobre lo que estos actos irracionales representan para quienes ejercen la cada vez más peligrosa tarea de informar a la sociedad, lo que incluye a quienes desde el humor y la sátira nos hacen reflexionar sobre los problemas y falencias que afronta el ser humano en todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluyendo, por qué no, la faceta religiosa o espiritual.

A raíz de este atentado Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP y director del semanario uruguayo Búsqueda, afirmó que la sátira y el humor son géneros que pueden resultar más mordaces que otros dentro del periodismo, pero de ninguna forma pueden servir para justificar acciones violentas y detestablesasí como tampoco se pueden justificar las censuras más sutiles que se imponen por ley o con sanciones económicas a los medios, caricaturistas y periodistas.

Las caricaturas, la sátira, el humor, así como cualquier otra vertiente de expresión artística agregó Paolillo son expresiones humanas y derechos que deben ser protegidos por ley y por la justicia, que deben ser implacables en su defensa como contra los intolerantes de cualquier naturaleza. 

Por su parte, Gustavo Mohme, presidente de la SIP y director del diario peruano La República, además de expresar a nombre de la institución sus condolencias a los compañeros y familiares de las víctimas, resaltó mediante un comunicado que atentados de esta naturaleza desnaturalizan el sentido democrático, cuyo valor primordial se fundamenta en el respeto de cada ciudadano a expresar sus opiniones sin ningún tipo de represalias y que los conflictos jamás se deben resolver mediante la violencia sino a través de los tribunales.

Sin embargo, Capital Financiero desea suscribir muy especialmente las palabras del presidente de la SIP cuando señala que: Este atentado nos recuerda cuán frágil puede ser la libertad de expresión y de prensa y, a su vez, que no debemos darla por sentado, sino defenderla, custodiarla y promoverla en forma cotidiana.

Y es que efectivamente, la libertad de expresión, la libertad de culto y el pluralismo político e ideológico son condiciones indispensables para el desarrollo de una democracia y su fortaleza depende de la vigorosidad con que fluyen en los medios de comunicación tanto la información como el conocimiento y las ideas nuevas, sin exclusiones ni censuras.

Por tanto, defender el derecho de los comunicadores a informar y de los ciudadanos a estar informados de todo lo que puede afectar su vida y facilitar su acceso a los debates sobre cómo mejorar su calidad de vida, tanto en el terreno material como el espiritual, debe ser una tarea de todos los sectores de la sociedad, porque sin ella la democracia no es más que una quimera.

Por supuesto, los medios de comunicación no son infalibles y a veces los periodistas pueden cometer errores en el manejo de la información, pero nada justifica que se atente contra la libertad de expresión, hostigando o cercando económicamente a los medios de comunicación que no favorecen determinada postura política, ideológica o religiosa y mucho menos que se persiga o se atente contra la integridad física de quienes ejercen la labor de informar, porque la construcción de una verdadera democracia requiere de todas las voces y el aporte de todos los sectores de la sociedad. 

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