Hay que esforzarse más

Hay que esforzarse más

Mi-Primer-Empleo

Si de algo estoy convencido es que todavía los panameños no hemos comprendido la importancia y el valor del trabajo duro y constante.

Entiendo que muchas personas consideran diversos factores para medir el nivel de esfuerzo que deben empeñar en la ejecución de sus tareas cotidianas en las empresas en que laboran.  Entre esos factores destacan elementos como el salario base, los incentivos económicos y los estímulos morales.

Sin embargo, pocas veces nos sentamos a reflexionar sobre cómo el trabajo a desgano o el hacer solo lo justo incide en la capacidad de la empresa para ofrecernos mejores condiciones económicas o materiales y más importante aún, cómo esto impacta en las nuevas generaciones, no solo a los jóvenes que se están incorporando a las empresas en este momento, sino también a quienes lo harán en los próximos 10 o 20 años.

No quiero hacer de esta columna un debate sobre la ética de trabajo de las diferentes generaciones que hoy conviven en las empresas. Ya sabemos que cada ser humano está influenciado profundamente por la época que le toca vivir, pero estoy convencido que por razones equivocadas las personas se esfuerzan cada vez menos en sus puestos de trabajo, mermando casi que de forma intencional la productividad y competitividad de las empresas.

Y no se trata de cumplir o no a cabalidad con un horario de trabajo, sino de realizar las tareas que nos competen de forma eficiente y eficaz, para generar resultados positivos para la empresa, lo que significa mayores ingresos, menores gastos y por tanto más rentabilidad para los accionistas.

Ciertamente podemos amargarnos la vida pensando que generar cada vez más ganancias para los accionistas de la empresa es una tontería porque no se traduce directamente en mejores salarios o beneficios económicos para cada uno de los trabajadores, no obstante,  al pensar así olvidamos que en una economía de libre mercado como la panameña la ganancia es la razón de la existencia de las empresas y por tanto de nuestros puestos de trabajo, lo que significa que sin ganancia el pensamiento lógico de los accionistas es cerrar la empresa y esto implica quedarnos sin empleo.

Entonces, hacer el menor esfuerzo y llevar a una empresa a una situación económica precaria debido a que sus trabajadores prefieren tomar las cosas con calma es lo mismo que meterse un tiro en el pie, toda vez que mientras los accionistas de la empresa seguramente cuentan con el capital suficiente para emprender otro proyecto económico o mantener intacto su estándar de vida, aun cuando la empresa desaparezca, los trabajadores dependemos única y exclusivamente de nuestros empleos para llevar el sustento a nuestros hogares.

Espero que no se malentiendan estas líneas. Este no es un llamado a convertirse en un rebaño de ovejas dóciles, todo lo contrario. Es un llamado a tomar conciencia clara sobre una realidad: El destino de una empresa no solo depende de sus accionistas, sino también de sus trabajadores y que para que haya riqueza que distribuir de mejor manera, nosotros debemos  generarla conscientemente, porque si una empresa progresa es más probable que sus accionistas estén dispuestos a acceder a mejorar las condiciones materiales de sus trabajadores. Mientras que en aquella empresa en donde todo el mundo la toma suave y la productividad se va al piso, seguramente que un aumento de salario, un bono navideño o un incentivo puntual terminarán por convertirse en sueños inalcanzables.

Entonces señores, hay que esforzarse más. Hay que ser cada día más productivos, más proactivos, más creativos para hacer que las empresas en que trabajamos alcancen el éxito comercial y que su rentabilidad supere las expectativas de sus accionistas, porque esto es lo que nos traerá el progreso material que todos esperamos.  Por supuesto, podemos perder el tiempo en discutir qué es primero, el huevo o la gallina, pero recordemos siempre que el trabajo es la única y verdadera fuente de riqueza.        

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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