Hay que modernizar el sector agropecuario

Hay que modernizar el sector agropecuario

El informe del Producto Interno Bruto (PIB) publicado la semana pasada, indica que Panamá tuvo un crecimiento económico de 11,4% durante el segundo trimestre del 2011, una tasa aún mayor a la proyectada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para el año completo, que es 9%, probablemente la más alta de América Latina.

El sector agropecuario representó una leve mejoría en este trimestre registrando un crecimiento de 5,8%. Modesto, pero significativo comparado con años anteriores y trimestres anteriores, cuando el sector agrícola era el de más bajo crecimiento en la economía panameña. Baste recordar que en el primer trimestre de este año, el sector se contrajo 0,7% y que en 2010 su tasa de crecimiento apenas fue de 1,8%.

La agricultura en Panamá es una actividad en crisis. Existe un descenso en la producción o áreas sembradas de productos vitales para la alimentación de los panameños, como lo son el arroz, maíz, banano, porotos, papas, cebollas y productos hortícolas.

Adicionalmente, la fuerza laboral del sector agropecuario se reduce y cada día es más difícil conseguir personal para las labores agropecuarias, específicamente en café, donde los recolectores indígenas prefieren trabajar en Costa Rica.

La importación de productos alimenticios aumenta cada día y en los supermercados panameños la oferta de productos básicos panameños compite con las preferencias de los extranjeros, lo cual va en detrimento de la producción y consumo nacional.

Todos los gobiernos han mantenido una deuda histórica con el sector agropecuario nacional. Ninguno ha diseñado, planteado y ejecutado una estrategia de política pública para el sector, que garantice la seguridad alimentaria al menos en productos básicos para la población panameña. No han tenido la voluntad política de enfrentar la necesidad de modernizar el sector agropecuario.

La agricultura del siglo XXI presenta nuevos escenarios mundiales y nacionales. El suministro de alimentos para la población, en disponibilidad y precios accesibles, es apenas uno de los grandes retos enfrentados. Pero los gobiernos han preferido invertir en infraestructuras físicas que el pueblo identifique como obra del gobernante de turno, en lugar de implementar políticas agropecuarias que garanticen una buena alimentación para todos.

En este siglo se requiere de estrategias gubernamentales creativas para combinar la ciencia y tecnología en la producción agropecuaria con nuevos cultivos y semillas, abonos orgánicos, métodos de producción, procesamiento, conservación, calidad, disponibilidad, frescura y precios accesibles. El reto es ejecutar exitosamente una estrategia tomando en cuenta la ciencia y la tecnología.

Adicionalmente a los problemas de tecnología, los agricultores enfrentan problemas naturales (fenómeno del Niño y la Niña), degradación de los suelos, contaminación con fertilizantes químicos, escasez de agua, además de los repentinos cambios climáticos, así como también falta de asesoría técnica, financiamiento y mano de obra calificada.

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) presentó al país su plan estratégico para el sector agropecuario, enfatizando en la necesidad de infraestructura de producción, acceso limitado al mercado, falta de incentivos, créditos y comercialización de la producción. El gobierno está en deuda con la implementación de su propio plan y de la Cadena de Frío prometida durante la campaña electoral.

En Panamá no existe un modelo macroeconómico de insumo-producto del sector agropecuario como herramienta valiosa para entender y planificar a esta actividad económica. Los esfuerzos para elaborarlo no han dado resultado, careciendo el MEF, el MIDA y otras instituciones del sector, así como las grandes empresas agropecuarias, de este modelo esencial para la planificación agropecuaria.

De igual forma no existe una política de seguridad alimentaria que garantice a los panameños  el suministro de los productos básicos para su alimentación. Fuera de los problemas coyunturales como el suministro, precios, inflación y escasez de alimentos, el sector agropecuario panameño sufre una crisis estructural que no le permite salir de su atraso. Y la solución de este problema no debe dilatarse más.

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