Hay que tomar acciones concretas ante el Cambio Climático

Hay que tomar acciones concretas ante el Cambio Climático

Como establecer reservorios de agua dulce y el desarrollo de una ganadería sostenible

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Cuando se inició el debate sobre los fenómenos del Efecto Invernadero y el Cambio Climático muchas personas en el mundo consideraron que se trataba de una exageración de los científicos, sin embargo, con el correr de los años la realidad ha puesto las cosas en su lugar y hoy son pocas la personas que se atreven a negar el hecho de que los seres humanos hemos infringido tal daño al ecosistema del planeta Tierra que hemos comenzado a pagar la factura.

Hoy en día es común que las nevadas lleguen a lugares en los que otrora eran inexistentes, que en algunos lugares caracterizados por la falta de precipitaciones se registren grandes inundaciones debido a lluvias extremas y que en zonas donde el clima se caracteriza por contar con largas estaciones lluviosas se presenten fuertes sequías.

Todo ello sin contar con el carácter extremo que registran algunos fenómenos climáticos recurrentes como el período ciclónico que azota anualmente a los países del Caribe y el Fenómeno El Niño, que en estos momentos afecta a los países de la costa del Pacífico americano, incluyendo a Panamá.

Ante esta realidad Rita Spadafora, directora ejecutiva de la Asociación para la Conservación de la Naturaleza (Ancón), considera que Panamá no puede seguir como hasta ahora y, por tanto, tiene que tomar medidas concretas para conservar el medio ambiente y mitigar el impacto del Cambio Climático a corto, mediano y largo plazo.

-¿Cuál es la situación de Panamá en materia de conservación de bosques y vida silvestre?

-En la actualidad el país cuenta con un 40% del territorio con cobertura boscosa. De ese total 33% están ubicadas en las áreas protegidas legalmente, eso significa que los panameños solo hemos podido cuidar un 7% de nuestros bosques. Esta es una situación alarmante porque significa que si un área boscosa no tiene un grado de protección legal la población entiende que está allí para depredarla.

En este sentido, tenemos que dar gracias de que en su momento las autoridades, con el  respaldo de organizaciones como Ancón, establecieron las áreas protegidas. Y aquí quiero hacer un paréntesis para destacar que el 65% de las áreas que actualmente se encuentran protegidas legalmente se crearon con algún tipo de colaboración de Ancón, sean éstas parques nacionales o reservas hidrológicas.

-¿Pero hemos deforestado un 60% del territorio, no es este un predicamento?

-Sí, claro. Por supuesto, dentro de ese 60% del territorio están las áreas en que se han desarrollado las ciudades y pueblos del país, y es natural porque las comunidades necesitan espacio para su crecimiento, pero hay muchísimas áreas degradadas al punto que no se pueden utilizar. En realidad son 2 millones de hectáreas cuyos suelos simplemente ya no son productivos, pero a eso hay que sumar otros 2 millones de hectáreas con diversos grados de degradación, que muchas veces se traslapan con las áreas ya degradadas totalmente, las cuales son utilizadas para la práctica de la ganadería extensiva.

-¿Cómo se refleja esto en la situación climática que hemos vivido este año?

-Nosotros, todos los panameños, somos muy responsables de la situación climática que vive el país, por la forma como hemos manejado nuestros recursos naturales, entonces ahora estamos viendo los resultados.

El tema es que si bien hay un Cambio Climático, que nosotros no podemos controlar porque es un fenómeno global, del que todos los países somos responsables, podemos controlar ciertas variables en nuestros micro espacios para mitigar los impactos negativos que estamos experimentando y para poder adaptarnos a las nuevas realidades.

-¿Cuál es el papel que debe jugar el Ministerio de Ambiente (Miambiente) ante esta realidad?

-Es una tarea muy difícil porque su labor es mucho más complicado que el resto de los ministerios, que tienen una responsabilidad más enfocada en ciertas tareas, porque su trabajo es preservar el ambiente y esto implica no solo regular la vida de los ciudadanos para evitar que se depreden los recursos naturales del país e impedir la contaminación de esos recursos, sino que debe, además fiscalizar todo el territorio nacional, tareas que es realmente muy difícil de desarrollar con el bajo presupuesto que se asigna, pero aún si se le asignaran mayores recursos para que su labor tenga éxito se necesita que la población tome conciencia del valor y la riqueza que generan nuestros recursos naturales.   

-¿Qué importancia tiene la Alianza por el Millón para mitigar el impacto de la deforestación y el cambio ambiental en el clima del país?

-Nosotros creemos que con la siembra de un millón de árboles en un lapso de 20 años, que es nuestra meta, además de que esto apunta a la cantidad y la calidad de agua que un río puede manejar, especialmente en las épocas más difíciles, que es precisamente durante las sequías, esto traería grandes beneficios económicos gracias al desarrollo de la reforestación con fines comerciales, que por cierto llega a las áreas más necesitadas del país, que es en las zonas rurales.

Además, sin duda alguna estaríamos haciendo control de erosión suelos, reduciendo la posibilidad de que se registren inundaciones en zonas habitadas y contribuiríamos a mitigar el Cambio Climático, Pero además, le ofreceremos a los ciudadanos una mejor calidad de vida, al darle la oportunidad de contar con bosques en áreas contiguas a las ciudades, que es lo que queremos hacer, por ejemplo, en Parque Camino de Cruces, en donde queremos sustituir con árboles las áreas que ha ocupado la llamada paja canalera, que se incendian todos los años.

-¿Qué otros pasos debe dar el país para afrontar el Cambio Climático?

-Nosotros también queremos apuntar hacia una reconversión de actividades económicas como la agricultura y la ganadería, lo que no solamente tendría impactos ambientales positivas, sino que se ha comprobado que puede tiene un impacto muy positivo en la productividad, algo que es importante porque nuestros campesinos hoy en día piensan en producción, pero no en productividad.

Por ejemplo, si tus suelos están ya cansados, si no tienes cómo suministrarle alimento a los animales, si no cuentas con fuentes de agua o con reservorios adecuados, si llevas a los animales a beber a las fuentes de agua y terminan contaminándola, si utilizas fertilizantes que afectan el medio ambiente no se puede ser productivo, y eso también es un tema que forma parte de la agenda de la Alianza por el Millón. 

-¿Hay disposición de los productores agropecuarios a realizar cambios para mejorar su sostenibilidad ambiental?

-Yo estoy convencida de que el sector agropecuario está consciente de la necesidad de hacer cambios, pero no hemos llegado de una forma consistente a ellos. Por ejemplo, las políticas de crédito para el sector agropecuario no fomentan las mejores prácticas ambientales, en muchas áreas no existe la asistencia técnica y donde existe  es obsoleta, se promueven las mismas prácticas tradicionales desde hace 50 años. Entonces cómo puedes llevar la idea de ese cambio a la gente, entonces tenemos que alinear las políticas públicas de crédito, asistencia técnica, los mensajes y las prácticas para poder lograr ese cambio.

Nosotros queremos iniciar con un programa ambicioso de ganadería sostenible en la provincia de Darién, pero aquí en Panamá ya existen experiencias exitosas de ganadería y agricultura sostenible en la Cuenca del Canal de Panamá, en la provincia de Los Santos y en Chiriquí, pero eso no solo requiere inversión, sino también acompañamiento.   

-¿Y qué se debe hacer para proteger las cuencas hidrográficas con que cuenta el país?

-El manejo de cuenta es un manejo social. Los datos son importantes, pero lo más importante es trabajar con la gente. Además, hay acciones que son tan obvias que se tienen que tomar, que ni siquiera se requiere un plan para llegar algunos cambios. Yo creo que uno de los problemas que tenemos en Panamá es que para dar un paso hay que tener un plan, cuando todo el mundo sabe qué es lo hay que hacer en algunas cuencas, por ejemplo, hay que cercar aquí, hay que sembrar árboles en esta área, hay que explicarle a los productores que no deben utilizar estos pesticidas porque son contaminantes, es decir, hay que hablar con la gente que pueden tomar medidas para salvaguardar el recurso hídrico.

Ahora bien, hay que decir  que todas nuestras cuencas están en situación crítica, por lo que ya no se trata de conservarlas, sino más bien de restaurarlas. 

-¿Pero podemos seguir dejando que los ríos vayan a parar al mar?

-Tenemos que administrar el agua. Yo creo que no cabe ninguna duda de que el país necesita estructurar para recoger el agua y administrarla bien porque tenemos muchos usos y cada vez somos más, por lo que no se puede dejar que todos los ríos corran libremente hasta el mar.

En este sentido hay que felicitar al Gobierno por haber iniciado el proceso para establecer un plan de recursos hídricos para los próximos 20 años, algo que es más que necesario, pero creemos que en este diálogo se tienen que tomar ciertas decisiones, como declarar algunos ríos áreas libres de represas, ya sea para el disfrute de las comunidades, para el desarrollo del ecoturismo o para la contemplación si se entiende que ese es un servicio ambiental necesario para los seres humanos, pero también es necesario que todos los panameños comprendamos que es necesario que hagamos embalses para contar con el agua que requiere el país para garantizar su desarrollo económico y social.

Pero estas definiciones deben construirse con el consenso de todos, para que todos estemos claros en cuáles van a ser esos ríos y cuáles van a ser los impactos. 

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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