Hay que tomar medidas para reactivar la economía

Hay que tomar medidas para reactivar la economía
Panamá cerró el 2018 con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.7%.| Fotolia

A lo largo de los últimos años hemos abordado este tema una y otra vez sin ningún resultado; sin embargo, las circunstancias nos obligan a ser perseverantes y llamar nuevamente a las autoridades, lideradas por el presidente Juan Carlos Varela, a tomar medidas urgentes para reactivar la economía, ya que a pesar de todos los pronósticos positivos, el primer bimestre del año cerró con un gran número de indicadores económicos en rojo, lo que indica que el país mantiene la tendencia a la desaceleración.

Panamá cerró el 2018 con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.7%, que según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fue mayormente el resultante del impacto negativo generado por la huelga que paralizó al sector construcción por casi un mes.

Las estimaciones oficiales indican que este hecho social representó la pérdida de 1.0% de crecimiento del PIB y afectó a todos los sectores de la economía, al reducirse la demanda de bienes y servicios en el país.

De hecho, todos, a nivel e internacional, esperan que 2019 sea mejor para Panamá. Desde organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), pasando por empresas calificadoras de riesgo como Fitch Ratings, hasta gremios empresariales y empresas de análisis económico locales, estiman que este año la economía panameña deberá experimentar un crecimiento de entre 5% y 6%, ubicándose entre las economías de mayor crecimiento del continente.

Existían motivos para ser optimistas: Los buenos resultados que ha obtenido el sector logístico encabezado por el Canal, los puertos y el Aeropuerto Internacional de Tocumen, así como el incremento de visitantes al país producto de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la entrada en operaciones de la mina Cobre Panamá y el inicio de nuevos proyectos de infraestructura como la ampliación de la vía Panamá-Arraiján, el cuarto puente sobre el Canal y la Línea 3 del Metro de Panamá.

Sin embargo, la realidad que podemos evaluar al revisar los Principales Indicadores Económicos del país, al cierre del primer bimestre, debe alertarnos a todos, pues nos recuerda la urgente necesidad de tomar las medidas necesarias para reactivar las actividades económicas lo antes posible.

Y es que según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de la Contraloría General de la República, en el período conformado por los meses de enero y febrero de 2019 el valor de las construcciones, adiciones y reparaciones en los municipios del país registró una reducción de 19.1%, la venta de autos nuevos se redujo en 1.5% y las operaciones de la Zona Libre de Colón (ZLC) reflejan una variación interanual negativa.

Además, la producción de cemento gris se redujo en un 4.3% y la de concreto premezclado cayó un 14.3%, la producción de leche evaporada, condensada y en polvo mermó un 38.3%, la de leche pasteurizada un 25.9%, la de bebidas alcohólicas cayó 3.3%, reflejando mayormente la caída de 4.4% en la producción de cerveza y la de bebidas carbonatadas (sodas) lo hizo en un 4.4%.

Respecto al valor de las exportaciones de bienes agrícolas e industriales, las estadísticas indican que totalizaron $96.1 millones, reflejando una reducción de 6.6% con relación al mismo período de 2018.

Y es que si bien las exportaciones de banano, melón y sandía mostraron crecimientos de 43.6%, 2.085% y 476%, respectivamente, las de piña, camarón, filete de pescado congelado, otros productos del mar y azúcar refinada cayeron 14.8%, 57.7%, 52.2%, 17.6% y 56.2%, respectivamente.

Otros productos que registraron mermas en el valor de sus exportaciones fueron el café (38.3%), ropa (21.8%), carne de bovino (15.2%), las pieles y cueros procesados (33.3%) y desechos de cobre y aluminio (43.3%).

Más grave aún, el mercado laboral, medido a través del registro de nuevos contratos en el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) reflejó una caída de 4.2% al cierre del primer bimestre, al contar 68,390 contratos nuevos.

Lastimosamente no hay cifras oficiales del ingreso de turistas al país, ni de la ocupación hotelera, indicadores de vital importancia para tomar el pulso de un sector económico que ha experimentado una profunda crisis en los últimos años.

Por supuesto, la pregunta que salta a la vista es: ¿Cómo enfrentar esta situación? El problema es que la respuesta ya la sabemos porque tanto la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) como el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) han hecho múltiples llamados al presidente Varela para que adopte medidas urgentes a fin de generar confianza y reactivar la economía lo antes posible.

Esa hoja de ruta de acciones específicas incluye el pago por parte del Estado a los proveedores de bienes y servicios, cuyo monto puede estar entre los más de $350 millones que estima el Gobierno y los $1,000 millones que han estimado los gremios empresariales; la ampliación del interés preferencial a viviendas de hasta $150,000; la transferencia inmediata de los fondos necesarios para que se active el Fondo de Promoción Turística y pueda iniciar su labor de publicitar a Panamá como destino turístico a nivel internacional, entre otros.

De igual forma, se hace urgente redoblar esfuerzos para desburocratizar los procesos gubernamentales a través de la digitalización, removiendo los obstáculos a la inversión privada y la generación de empleo para los panameños.

Son acciones puntuales que la actual administración, encabezada por el presidente Juan Carlos Varela, debe acometer lo antes posible, especialmente porque en medio de la incertidumbre natural que genera un proceso electoral como el que vive el país en este momento, siempre es importante enviar al sector privado y los ciudadanos, un mensaje de optimismo y compromiso, de manera que sientan que el país no va a estar a la deriva hasta que quien resulte ganador en las elecciones del 5 de mayo asuma el cargo, sino que la gestión pública no se ha detenido y que la transición del mandato sea imperceptible, para beneficio de todos.

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