Hay que volver la mirada a la prevenció

Hay que volver la mirada a la prevenció

zika

Todos los años en la estación lluviosa ocurre lo mismo. Se desata la epidemia de gripe y todos los ciudadanos no acordamos de la existencia en el mundo de enfermedades como el H1N1, el Zika y el Chicungunya.

La realidad fue puesta al descubierto recientemente por un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el cual se advirtió que el surgimiento de estas y otras enfermedades, algunas de consideradas como reemergentes, porque se presumía que ya habían sido erradicadas, son el resultado de la falta de atención de la autoridades de salud a la prevención mediante eliminación de vectores, es decir, que se bajó la guardia ante la creciente presencia de mosquitos y otros insectos portadores de enfermedades.

Panamá no ha sido la excepción. La construcción del Canal, nuestro principal activo económico, nos dio la gran lección sobre cómo manejar el tema de la salud en el país. Los franceses fracasaron en la construcción del Canal no solo por la falta del equipo y las técnicas más modernas de excavación, sino, también por su incapacidad para ofrecer a sus trabajadores las condiciones mínimas de salud para arremeter una obra gigantesca como la que se había propuesto. De hecho, hay historiadores que aseveran que el fracaso de los franceses fue producto del triunfo de los mosquitos que transmitían la fiebre amarilla y la malaria.

Y como es lógico, los estadounidenses al retomar el proyecto de construcción del Canal a principios del siglo pasado desataron una guerra frontal contra los mosquitos, como un elemento integral del esfuerzo que llevó a la culminación de esa monumental obra y a su inauguración en 1914.

El general que dirigió esa batalla fue el doctor William C. Gorgas, quien siguiendo las investigaciones del médico cubano Carlos J. Finlay, determinó que para acabar con las enfermedades transmisibles en las ciudades terminales de Panamá y Colón se debía acabar con los mosquitos, sus principales transmisores.

La lucha fue intensa, pero al final se logró controlar las enfermedades y a lo largo de nuestra corta vida republicana la fumigación contra vectores fue constante. Sin embargo, la OPS asegura que en las décadas de los 80 y 90 los países Latinoamericanos dejaron de invertir en la erradicación de mosquitos y este ha sido uno de los factores del surgimiento epidemias como la de influenza y H1N1 que enfrenta actualmente Panamá.

El problema es que seguimos hablando de curar al enfermo en lugar de prevenir la enfermedad. Hoy hablamos de comprar 500.000 dosis de vacunas contra la influenza, cuando quizás la fumigación y vigilancia constante para la eliminación del mosquito y sus criaderos sería más económica y efectiva.

Comprendo que a estas alturas no se puede hacer nada más. Hasta la fecha van 12 personas fallecida y miles de panameños hemos padecido alguna de estas enfermedades, lo que sin duda tendrá un impacto en el desempeño de la economía debido a la caída de la productividad que seguramente representarán los miles de días de licencia por enfermedad que están otorgando los médicos.

Solo espero que finalmente pongamos nuestros ojos en la mejor forma de combatir estas enfermedades, es decir, en la prevención, y dejemos atrás las políticas públicas de salud centradas en la atención de las personas cuando ya están enfermas.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL