Historias de Juan Carlos presidenciables

Historias de Juan Carlos presidenciables

Jaime Porcell

Investigador de Mercado

 

El panameñismo bien merece celebrar. Según reciente encuesta de Dichter & Neira, si  eligiéramos hoy,  un Juan Carlos Varela terminaría como presidente.

ste y su equipo negocian con  maestría estos mares encrespados. Realizan dos exitosas inscripciones nacionales. Consiguen el favor emocional de los electores cuando, ante la crisis por la presidencia de la Asamblea, asumen un difícil perder con dignidad, que permite a éste Juan Carlos tomar distancia con aquella imagen  de sombra del presidente. Su nómina gana por calle la elección interna, mientras suma adversarios. Incluso, la fallida fusión de su aliado tradicional Molirena al Cambio Democrático (CD), puntúa a su favor.

La campaña comenzó ayer. Cualquiera que anuncie aspiración hace que el votante lo distinga del resto de los políticos. La masa inicia la búsqueda del candidato ideal a presidente. Intenta vivenciar, sobre todo,  si el sujeto siente interés en gente como ella. ste  necesita hacer creíble la percepción de que el elector lo puede accesar e influir.  Deberá, por decir algo,  visitar Chorrillo, Parita y La Villa, besar chiquillos y abrazar viejitos.

Los candidatos enfrentan un dilema ¿pueden publicidad y entrevistas, más que el contacto directo, hacer creíble que el candidato permanece abierto al dejarse influir? Algunos comentaristas entienden la comparecencia en medios como suficiente para garantizar posicionamiento correcto. Juan Carlos Tapia supuso que tal presencia bastaría para trasladar la popularidad del periodista pendenciero a la de presidenciable independiente. Nunca remontó encuestas.

Varela si cumplió la condición. Luce incansable en dejarse ver y tocar. Insistió en la paternidad del $100 para los 70. En cada crisis esquiva la figura de un panameñismo segundón o de ministro aprovechado que birla recursos del estado para promover candidatura. Los dividendos en encuestas prueban, aquél consiguió sortear amenazas.

La cuña del pre candidato PRD  Juan Carlos Arosemena que llama  a volver  a creer nada contra corriente. No sé qué clase de delirio subyace tras la estupidez de que profundizar la división acerca oportunidades 2014.  El colectivo, cuando  no pugna por primarias adelantadas 2012, lo hace por  una jornada de Inscripción de la Unidad. Otro Juan Carlos, Navarro, desata la confrontación al intentar atribuir a su liderazgo la mayoría de los 23.000 recién inscritos. La desunión de las elecciones 2009 pareció insuficiente.

El éxito Varela propone a CD serios retos con unos ministros que apenas insinúan candidatura. El otrora puntero, Guillermo Ferrufino encaja fuego amigo y pierde moméntum. Apuesta porque el presidente lo unja, sin mostrar interés en articular discurso independiente. Un político de alto vuelo, Roberto Henríquez, padece el desprecio de la audiencia con todo quien defienda al partido. Aún no remonta. Y Aníbal Galindo tampoco despega. Peor, ninguno resulta capaz de recoger la veintena de puntos en intención de voto que convoca un presidente Martinelli impedido por constitución.

Mas, el juego apenas empieza. Rubén Blades punteó todo el 93, hasta que, apenas unos cuatro meses antes  de las elecciones 94, apareció Pérez Balladares y la maquinaria PRD. En 1999, Torrijos lideró como favorito. Mireya atropelló en la recta final. Hasta 2006, Endara era el favorito.

Quien acepte intenciones presidenciales expone el tesoro más valorado, la percepción de blandir una personalidad honesta, sincera y preocupada  por los que menos tienen. Toda esta batería de atributos  conforma un concepto poco entendido y peor gestionado: La credibilidad.

Algunos aconsejan reservar la aspiración hasta otear en el horizonte la temporada 2014. Ustedes atentos, veremos un tren dejar sembrado en la estación a todo aspirante  inmóvil en pre temporada.

Pareciera temprano. Apenas transitamos medio camino para las elecciones 2014 y cualquier  pronóstico presidencial cae en la especulación. Advierto, difícil que el ferrocarril  detenga su trepidar una vez enrumbe hacia presidencia. Cuando los, llámense Juan Carlos Varela, Navarro, Arosemena,  Tapia, o bien, Guillermo Ferrufino, Roberto Henríquez, entre otros, ya coparon puestos, quien no consiguió trepar en pre temporada el tren de las encuestas, termina tirado en la vía.

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