Hormona HCG

Hormona HCG

Ileana Delgado Castro 

GDA/El Nuevo Día

Puerto Rico

Te promete rebajar entre una y dos libras de peso al día, acelerar tu metabolismo, quitarte el hambre y disminuir las molestias típicas de un plan para bajar de peso bajo en calorías.

Con esas señas, no es extraño que desde hace un tiempo, cientos de personas en la Isla juren que el plan dietético es lo mejor que les ha pasado y que, por fin, han logrado bajar de peso.

Se trata de un protocolo en el que se usa la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG, por sus siglas en inglés) -que normalmente se encuentra en la orina de mujeres embarazadas- junto a una dieta de 500 calorías diarias, aunque podría llegar hasta 800 en casos especiales, señala el doctor José Vázquez Tanus, director médico de Clinical Research & Integrative Medicine, en Ponce.

Según el médico, quien es cardiólogo y se ha especializado en medicina genómica y antienvejecimiento, lo que se persigue con esta dieta es eliminar los alimentos hipercalóricos para maximizar la perdida de grasa. Mientras que la inyección de HCG tiene el efecto de facilitar que la grasa almacenada (fat banking) sea movilizada para proveer calorías.

A grandes rasgos, si miramos el efecto de HCG en el embarazo (donde conocemos que circula en grandes cantidades) sabemos que mantiene nutridos a madre y feto, básicamente facilitando que la grasa almacenada sea movilizada para proveer calorías, indica Vázquez Tanus, tras explicar que con este protocolo no se pierde la grasa normal, estructural ni del músculo.

En ese sentido, el especialista indica que todo este mecanismo está, de alguna forma, modulado complejamente por el hipotálamo -la región cerebral que funciona como centro controlador del sistema nervioso autonómico donde parte de su trabajo es actuar como una glándula endocrina produciendo hormonas, factores de liberación hormonales y neurotransmisores, entre otros.

Curiosamente la HCG ejerce un efecto, no descrito en detalle, que actúa facilitando la liberación de la grasa almacenada. Se observa también que un número significativamente notable de pacientes bajo nuestro protocolo reportan tolerar mejor este tipo de estilo de vida hipocalórico; no se fatigan, duermen mejor, tienen menos hambre, no describen el yo-yo al terminar la dieta y mantienen su peso deseado, sostiene Vázquez Tanus.

En cuanto a la dieta, afirma que aunque es muy baja en calorías hay alimentos que se pueden consumir libremente debido a que su contenido calórico es muy bajo o ninguno. Se trata de una dieta que se lleva por un mínimo de 40 días.

Ese protocolo, inventado por el Dr. A. T. W. Simeons en la década del 70, ya estuvo de moda en Puerto Rico en esa época. De hecho, hasta se creó una clínica conocida como Simeons Center, que estuvo ubicada en Condado.

Precisamente, en 1975 la Administración de Alimentos y Drogas (FDA en inglés) advirtió que cuando la HCG se vende con el propósito de perder peso, es fraudulenta e ilegal. También ha señalado que no existen evidencias científicas en relación a su eficacia en la pérdida de peso.

Es por eso que todos los productos de HCG, incluyendo las inyecciones recetadas por un médico, deben llevar una advertencia que señala que no existen pruebas de que pueda acelerar la pérdida de peso, el metabolismo o degradación de las grasas, quite el hambre o disminuya las molestias típicas de una dieta baja en calorías.

Más aún, en 1995 el British Journal of Clinical Pharmacology publicó que, según un análisis de investigaciones científicas, la HCG no mostró beneficios en la promoción de la pérdida de peso.

En diciembre de 2009 la Sociedad Americana de Médicos Bariátricos tampoco recomendó la hormona como una ayuda para la pérdida de peso.

Aún así, las inyecciones se han seguido usando en muchos países, incluyendo Puerto Rico y Estados Unidos. Y aunque Vázque Tanus acepta que no hay evidencia científica de estudios de HCG diseñados para pérdida de grasa ni para manejo de obesidad y sobrepeso, afirma que toda la observación de Simeons provino de tratar a pacientes con síndrome de Frolich (obesidad e infantilismo sexual ocasionado por un tumor en la base del cráneo) y pacientes obesos con hipogonadismo (cuando las glándulas sexuales producen poca o ninguna hormona).

Se cree que HCG actúa sobre el hipotálamo, que es el que regula tiroides, funcionamiento metabólico, almacenamiento de grasa, así como su movilización y la de todos aquellos nutrientes dentro de las células de grasa almacenada, agrega Vázquez Tanus.

Sin embargo, es prácticamente imposible satisfacer las necesidades nutricionales necesarias para el buen funcionamiento del organismo con menos de 500 calorías por día, advierte la dietista y nutricionista Vilma Calderón.

No hay forma de cumplir con los requisitos nutricionales con esa dieta. Es deficiente en vitaminas, minerales y proteínas. Cualquier dieta menor de 1,000 calorías por día usualmente es deficiente en múltiples nutrimentos que son indispensables para mantener la salud, sostiene Calderón, quien destaca que, independientemente de la hormona HCG, toda persona con un consumo de 500 calorías va a bajar de peso.

La deprivación calórica es tan severa que tiene que haber una pérdida de peso. Una dieta así, por 21 días, casi puede causar un estado de inanición, afirma la nutricionista.

De hecho, la nutricionista señala que los niveles mínimos de calorías diarias para una mujer están más cerca de 1.200 calorías y en los hombres, no menos de 1.600.

Además, señala Calderón, todo tipo de plan para bajar de peso debe estar acompañado de educación para la promoción de un estilo de vida saludable, cambios en los hábitos de alimentación y promoción de ejercicio diario para que esa pérdida de peso sea permanente. También recomienda que el paciente sea monitoreado regularmente para constatar que no está perdiendo masa muscular.

Sin embargo, Vázquez Tanus cree que se puede ingerir una serie de alimentos bajos en calorías sin restricción que no causan desnutrición ni deficiencias en el organismo.

Más aún, la única teoría que se ha demostrado que alarga sobrevida es la restricción calórica e incluso ayuno, sostiene el especialista, quien entiende que vivimos adictos al azúcar, alcohol, dobles porciones, a lo sintético, lo procesado y lo envasado.

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