Importancia de que un país cuente con una base industrial

Importancia de que un país cuente con una base industrial

Un estudio elaborado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo y publicado en la primera página del Financial Times confirma que la pandemia de coronavirus (COVID-19) ha reducido en promedio los salarios de los trabajadores en todo el mundo en un 10%, el equivalente de $3,5 billones ($3,500,000 millones).

Los principales economistas del mundo de forma unánime concuerdan que la crisis ocasionada por el COVID-19, así como sus secuelas, está pulverizando riquezas en todos los países del mundo y causando enorme dolor económico en 90% de la población global.

Millones de personas han perdido sus trabajos, muchos de los cuales serán muy difíciles de recuperar, y millones más están a punto de perder sus casas, ahorros, empresas, fincas, pensiones y bienes.

Al escenario descrito anteriormente hay que sumarle que la deuda interna y externa de los países emergentes antes de la pandemia de COVID-19 estaba en promedio al 55% del Producto Interno Bruto (PIB).

Hoy, los principales economistas del mundo proyectan que esta deuda oscila en promedio entre el 75% y el 80% del PIB. Ésta es una cifra astronómica e inmanejable para nuestros países.

Describimos la situación anterior para que estemos conscientes que la pandemia ha golpeado de una forma contundente a todos nuestros países y por consecuencia a sus habitantes. Muchos de nosotros hemos perdido seres queridos por la pandemia, un daño irreparable que deja heridas profundas en nuestros corazones.

Desde antes de que comenzara la pandemia del COVID-19, nosotros hemos venido escribiendo y promoviendo pensamientos, ideas y planes concretos que ayuden al desarrollo y prosperidad de nuestros países y pueblos. En este artículo expondremos la enorme importancia de que un país tenga una base industrial sólida, dinámica y sostenible.

Numerosos estudios demuestran las enormes bondades y contribuciones que ofrece el sector industrial a la economía de un país cuando existe una situación de normalidad. Queda más que demostrado que existe una alta correlación entre los estándares de vida de la población y cuando existe una fuerte base manufacturera en el país.

Esto se debe a que una base manufacturera fortalece la educación, el entrenamiento, la tecnificación y el desarrollo del capital humano en carreras como la de ciencias, tecnología, ingenierías, matemáticas (Stem, por sus siglas en inglés), y medicina, además de bases de conocimiento y capacidades en técnicas de diseño y operativas, y procesos avanzados.

A lo listado arriba sumemos que una fuerte base de manufactura brinda enormes contribuciones positivas en temas macroeconómicos, como la creación de empleos directos e indirectos, el efecto positivo en la balanza de pagos y en la inversión en obras de infraestructura.

El efecto en temas de recaudación fiscal también es enorme, generalmente la industria de manufactura es un gran contribuyente y recaudador de impuestos sobre la renta. La retención sobre dividendos que ofrecen a sus accionistas provee recursos directos al estado vía impuestos.

De enorme importancia es la consideración que, además de generar utilidades para su industria, conlleva utilidades para industrias adyacentes o relacionadas, en lo que se conoce como el Efecto Derrame o “Spillover Effect” en inglés.

Esto es crítico para la generación y el crecimiento de riquezas del país y permea de forma más equitativa en su población.

Oportunidad para Panamá

En el caso de Panamá, el Gobierno Nacional recientemente presentó su Plan de Recuperación Económica. En dicho plan, se ha planteado una serie de programas para la recuperación post-pandemia, como por ejemplo: Banca de Oportunidades, proyecto de ley para incentivar el desarrollo de Agroparques para darle valor agregado a la producción agropecuaria generando polos de desarrollo, Plan Solidario, Recuperando Mi Barrio, proyecto de Ley de la Autoridad de la Mico, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) para aumentar de $1,000 a $2,000 el monto de capital semilla no reembolsable para emprendedores, proyecto de Ley de Pronto Pago, entre otros programas.

En línea con lo que hemos planteado en este artículo, y a manera de mencionarlo como un ejemplo para otras naciones, vemos con muy buenos ojos la reciente sanción de la Ley, por parte del presidente de la República de Panamá, Laurentino Cortizo, que crea el régimen especial para el establecimiento y operación de empresas multinacionales de valor agregado para la prestación de servicios relacionados con la manufactura ligera, ensamblaje, industrias farmacéuticas, de equipo e insumos médicos, entre otras, conocida como EMMA.

La misma permitirá que empresas multinacionales aprovechen la principal ventaja comparativa de conectividad que ofrece Panamá, y establezcan plantas de manufactura y fábricas para llevar sus productos a los países de la región latinoamericana; de ser exitoso, esto convertirá a Panamá en una especie de “hub de manufactura”.

Aparte de la posición geográfica que ofrece Panamá, las empresas que se establezcan bajo EMMA podrán aprovechar una serie de incentivos fiscales, aduaneros, migratorios, laborales, de estabilidad jurídica y otros en general que establece dicha Ley, además de capitalizar los beneficios que proveen los regímenes especiales existentes, como lo son la Zona Económica Especial de Panamá Pacífico y la Zona Libre de Colón.

Las multinacionales que soliciten licencias para operar bajo este régimen no sólo recibirán beneficios, sino que también deberán asumir compromisos.

Por ejemplo, deberán comprometerse a fomentar la transferencia de tecnología y conocimiento, y desarrollar capacidades y “know-how”, ya sea a través del establecimiento de centros de enseñanza a nivel técnico o el patrocinio de programas con universidades, centros de formación o centros educativos, para la capacitación y desarrollo del personal local, a fin de integrar la fuerza laboral nacional que requieren dichas empresas.

Pensamos que este compromiso es clave para el éxito de la Ley.

Es importante que el Gobierno panameño se responsabilice en mantener y hacer cumplir un sistema legal y regulatorio justo e incorrupto, reglas claras para todos los inversionistas, un sistema de salud adecuado, un código de impuestos justo y regulaciones que apoyen la creación de trabajos vía la industria, incluyendo la protección contra importaciones de países que hacen dumping social de productos.

Esto es clave y necesario para que existan los fondos y los recursos en un proceso de fortalecer la industria manufacturera en Panamá, lo cual contribuirá enormemente al beneficio del país y de su pueblo. Pensamos también que una base industrial sólida puede servir de catalizador para un incremento en las exportaciones panameñas, pues aún el país registra un déficit en su balanza comercial.

Según el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), la industria manufacturera llegó a representar hasta un 20% del PIB hace algunos años.

Pero por diversas razones, Panamá diversificó su base económica en varios sectores y en la actualidad la industria manufacturera sólo representa el 5.1% de la economía nacional; probablemente es el porcentaje más bajo de los países centroamericanos.

Se podría pensar en una meta tangible la de duplicar dicho porcentaje en los próximos años, lo cual traería beneficios importantes al país.

Roberto J. Argüello, Carlos Aizpurúa y Eugenio Mendoza
Argüello es Chairman & Publisher de la revista Vida y éxito y presidente de CEO Advisors.
Aizpurúa, es vicepresidente ejecutivo de CEO Advisors.
Mendoza es vicepresidente de CEO Advisors.

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