Impresión y edición musical

Impresión y edición musical

María Clara Vargas

Costa Rica

Los primeros intentos de impresión musical, realizados durante la segunda mitad del siglo XV tuvieron éxito en 1501, cuando Ottaviano Petrucci logró imprimir un libro completo de canciones en Venecia.

Debido a la diversidad gráfica de los signos musicales, era un proceso complicado y costoso.

Sin embargo, a inicios del siglo XVII, partituras instrumentales y vocales se vendían en Londres, París y Ámsterdam.

A partir de este momento, gran cantidad de aficionados tuvieron la posibilidad de hacer música aún sin tener la habilidad para componerla. Esto era algo inusual, puesto que en épocas anteriores el compositor y el ejecutante eran muchas veces la misma persona.

En el siglo XVIII nacieron algunas editoriales que se mantiene hasta la actualidad, como son la Breitkopf de Leipzig, la Schott en Mainz y la Ricordi en Milán.

A inicios del siglo XIX, con la aparición de la litografía, la impresión musical se agilizó y se abarató. Naturalmente, la impresión favoreció la música que se vendía. Así surgieron múltiples partituras para pequeñas agrupaciones de cámara, piezas vocales con y sin acompañamiento y obras religiosas, pero sobre todo miles de piezas populares. En 1893, por ejemplo, se vendió en EE. UU. más de un millón de copias de la canciónAfter the Ball.

Los periódicos de mediados del siglo XIX en Costa Rica fueron testigos del auge de venta de partituras. Cada cierto tiempo, algunas tiendas anunciaban la llegada de diversos artículos de lujo, entre ellos partituras accesibles para todo tipo de aficionados.

Desde 1990, la edición musical es mucho más sencilla pues existen programas de cómputo especializados, que permiten anotar claramente la música. Pero, además, estos programas generan sonido, por lo que la persona que está editando puede escuchar simultáneamente el resultado.

Han surgido numerosas casas editoriales pequeñas que ofrecen partituras de todo tipo. Curiosamente, aunque el proceso de edición se ha vuelto más sencillo, el precio de las partituras no es menor.

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