Impresores fiscales merecen una prórroga

Impresores fiscales merecen una prórroga

Se acerca la fecha decretada para la implantación de las impresoras fiscales.  Sin embargo, no sólo hay miles de empresarios, especialmente los microempresarios, que no están listos, sino que el mismo Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no pareciera estar en capacidad de aplicar la norma tal cual y como está.  Por otro lado, en estos momentos hay un debate sobre modificaciones a esta ley en la Asamblea Nacional.  Por consiguiente, todo sugiere que lo ideal fuera que el MEF otorgue una prórroga sobre este tema a todo aquel contribuyente que la solicite justificadamente.
Ni el Ministerio de Economía y Finanzas ni su Dirección General de Ingresos (DGI) han hecho una verdadera campaña masiva de divulgación del tema.  Menos si se compara con la campaña de las inversiones y del presupuesto que está promoviendo el MEF en estos momentos.  Una campaña masiva y bastante bien llevada.  Lo mismo se puede decir de la campaña del nuevo Balboa.  Sin embargo, la campaña del tema de las impresoras fiscales ha sido muy limitada, además de tener bajo nivel y baja frecuencia en los medios de comunicación.
La mayoría de las empresas no manifiesta mayor oposición a las impresoras fiscales.  Obviamente las micro y pequeñas empresas van a tener mayor dificultad para implantarlas. Muchas empresas tendrán problemas por desconocimiento de la norma, por falta de recursos para comprar los equipos y por el limitado tiempo para realizar la compra e implantación de los equipos y/o programas de aplicación.  Esta situación es aún más crítica en el interior de la República.
Para las microempresas el problema de recursos es fundamental.  Aunque la ley otorga un crédito fiscal a las empresas por la compra de las impresoras, la realidad es que muchas de estas empresas ni siquiera declaran ganancias, por lo que no podrán utilizar dicho crédito.  Otras muchas no tienen los fondos para realizar la compra, ni acceso al crédito para poder financiar la compra de los equipos.
Por otro lado, muchas de las distribuidoras de los equipos no están listas: No les han llegado todos los equipos y muchos pedidos llegarán retrasados.  Otros distribuidores no tienen la capacidad para realizar cientos de implantaciones en tan poco tiempo.  Recordemos que para muchas empresas será también necesario desarrollar o modificar sus programas de aplicación (softwares).
En otros países donde se aplicaron estas impresoras, lo que ocurrió fue que cuando las autoridades empezaron a poner multas, muchas empresas realizaron sus pedidos con urgencia.  Pero esto fue aprovechado por los distribuidores, realizando alzas de precios.
La actual ley todavía contiene vacíos que los propios funcionarios de la Dirección General de Ingresos (DGI) no han podido resolver o no tienen una respuesta clara para ello. Esto quedó en evidencia en el foro de Capital sobre equipos fiscales, realizado la semana pasada.
Existe mucha confusión y desinformación.  Es el momento en el cual el Ministerio de Economía y Finanzas debería empezar a ver a los contribuyentes más como lo que son: clientes.  Como clientes la DGI debe tratar a los mismos con flexibilidad.  Las autoridades deben resolver todos los problemas, aclarar los puntos grises y resolver la confusión reinante. Los microempresarios debieran ser exceptuados de la obligación de instalar las impresoras.
Todo lo anterior no pareciera factible resolverlo en tan poco tiempo.  Por consiguiente, tanto para beneficio del Ministerio de Economía y Finanzas como para beneficio de los miles de contribuyentes que tienen que implantar las impresoras, la mejor salida es que se otorgue una prórroga. No hacerlo generará costos políticos y económicos para el gobierno, y gran descontento para los empresarios.

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