Impulsores y riesgos del auge de las criptomonedas

Impulsores y riesgos del auge de las criptomonedas
Aparte de bitcóin, otras criptomonedas han aumentado dramáticamente este año, incluyendo ethereum, ripple, litecóin y dash.| Pixabay

Los precios en rápido aumento de las criptomonedas están impulsando a los inversionistas hambrientos de volatilidad a examinar maneras de incorporarse al mayor auge especulativo desde la fiebre puntocom.

Esta semana, en un período de 24 horas, bitcóin, la criptomoneda más conocida, rompió el hito de $10,000 y siguió con impulso hacia los $11,500, habiendo alcanzado solamente los $2,000 por vez primera a principios de año.

¿Qué son las criptomonedas?

Conocidas también como criptodivisas, las criptomonedas son una creación del siglo XXI, una mezcla de activos digitales, enormes cantidades de poder de computación y una red de servidores en los que se almacenan datos compartidos.

A diferencia del dinero cotidiano, las criptomonedas están descentralizadas, lo cual significa que no son emitidas ni garantizadas por un banco central y, por lo tanto, están fuera del alcance de los reguladores.

Las monedas están protegidas contra la piratería mediante criptografía, y se pueden convertir anónimamente en dinero real. Esto ha atraído a algunos elementos delictivos, un punto que han enfatizado los reguladores y los críticos.

Aparte de bitcóin, otras criptomonedas han aumentado dramáticamente este año, incluyendo ethereum, ripple, litecóin y dash. Todas tienen diferentes características, las cuales permiten a los usuarios tratarlas de manera muy diferente. Eso, a su vez, parcialmente sustenta su atractivo y sus valoraciones.

Bitcóin se considera a sí misma como una alternativa a las divisas de un banco central; ethereum como “criptocombustible” que no debe usarse como divisa; ripple es un software dirigido a los mercados financieros, tal como el mercado cambiario.

¿Por qué han repuntado los precios tan dramáticamente?

Debido a una mezcla de escasez, de entusiasmo y del miedo a perder una oportunidad, esto último un gran impulsor de tales manías inversionistas. Numerosos inversionistas provienen de China, utilizando las bolsas de valores japonesas.

Por ejemplo, sólo se puede crear un número finito de bitcoines: 21 millones. Ya hay 16.7 millones en circulación, según datos proporcionados por Chainalysis, lo cual lleva la capitalización de mercado de bitcóin a unos $167 mil millones.

De los que están en circulación, alrededor del 37% se han gastado o comercializado durante el último año, mientras que alrededor del 22% están en manos de “inversionistas estratégicos”, y la mayoría del resto se ha perdido.

Al mismo tiempo, los entusiastas e incluso algunos fondos de cobertura han intentado invertir en proyectos de criptomonedas. Muchos han adoptado las llamadas ofertas iniciales de monedas (ICO, por sus siglas en inglés), un mecanismo de recaudación de fondos que utiliza ethereum.

“Una gran parte del valor potencial de ethereum es su papel como suministro de dinero para las ICO”, declaró Bank of America Merrill Lynch en una nota de investigación este mes.

El aumento en el precio de bitcóin ha llevado a algunos de los mayores proveedores de infraestructura de mercado del mundo a explorar maneras en que los clientes negocien en el mercado utilizando instrumentos de inversión más tradicionales, como futuros o contratos por diferencia (CFD, por sus siglas en inglés).

Las bolsas con sede en Chicago CME Group y CBOE Global Markets están buscando listar los futuros de bitcóin, una perspectiva que ha ayudado a darle legitimidad al bitcóin y a estimular los recientes aumentos de precios.

Con un poco de fanfarria de marketing, las plataformas de apuestas de margen, o “spread betting”, y otras plataformas en línea han comenzado a ofrecer criptoderivados para permitir que los “apostadores” comercien en el mercado.

¿Cuáles son los riesgos asociados con bitcóin?

Conforme abundan las comparaciones con la tulipomanía —la burbuja holandesa de los tulipanes del siglo XVII— los reguladores nacionales les han advertido a los inversionistas de los peligros que rodean a un mercado que, hasta la fecha, no ha estado regulado, que es ilíquido y que ha sido propenso a grandes oscilaciones de precio que limitan severamente su uso como divisa para transacciones.

“Los bitcoines están concentrados en muy pocas manos; quién posee un bitcóin no está claramente definido; la manipulación del mercado abunda; y si una transacción se resuelve o no es probabilístico en lugar de ser legalmente seguro y definitivo”, comentó Preston Byrne, el fundador de Monax, una compañía de software de cadena de bloques.

Unos precios más altos significan que los titulares de la moneda —ya sean bolsas, plataformas de negociación o los propios apostadores minoristas— representan un objetivo más lucrativo para los piratas informáticos.

IG Group, la plataforma de comercio en línea más grande del mundo, suspendió el lunes la negociación de algunos de sus derivados bitcóin, citando el creciente riesgo de seguridad asociado con la oferta de los productos.

Como todas las clases de activos, salir del mercado es un factor crucial. Algunas plataformas y bolsas incorporan el riesgo de una negociación a sus libros y les pagan a los clientes con sus propios fondos, hasta que puedan vender la moneda en el mercado. Si una fracción de los clientes vendiera, eso pudiera estresar a los intermediarios en el mercado, los cuales carecen de acceso al crédito en los bancos.

Y existen importantes problemas reales. Por ejemplo, la “minería” de bitcoines este año ha consumido más energía que la electricidad promedio consumida anualmente por 159 naciones, según los especialistas en criptomonedas de Digiconomist.

¿Pueden las criptomonedas entrar en la corriente convencional de las finanzas?

Los alcistas argumentan que una vez que se haya logrado la estabilidad de precios, el bitcóin pudiera viablemente usarse como una divisa para denominar una transacción, en lugar de sólo para ganancias especulativas.

“La infraestructura necesaria está próxima”, declaró Gavin Brown, un profesor de economía financiera en la Universidad Metropolitana de Manchester y director del fondo de cobertura de criptomoneda Blockchain Capital. Según él, el proceso pudiera tomar entre 10 y 15 años, agregando que una “ligera aprobación reglamentaria” sería una parte necesaria de este desarrollo.

Pero los críticos advierten que el bitcóin no puede usarse como un medio de intercambio o de depósito de valor, a la manera del dinero respaldado por un banco central.

Tara Waters, una abogada de Ashurst especializada en tecnología financiera, comentó: “Los bancos centrales pueden decidir adoptar tales tecnologías por sí mismos, aunque es probable que adapten la tecnología para que se ajuste mejor a los sistemas y normas existentes“.

Otros temen que la burbuja pudiera explotar, causando trastornos a los involucrados en el mercado.

“No creo que bitcóin tenga cabida alguna en el sistema financiero convencional”, opinó el Sr. Byrne. “Estoy escuchando historias de personas que están alcanzando el límite de sus tarjetas de crédito y rehipotecando sus casas para comprar bitcoines. Los bancos que están considerando el mercado de las criptomonedas actualmente deberían concentrarse principalmente en limitar su exposición“.


Por: Hannah Murphy
Financial Times

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