Inflación, petróleo y alimentos

Inflación, petróleo y alimentos

Hitler Cigarruista

Editor

 

Creo que los panameños no han comprendido la realidad que enfrenta el país y el mundo en materia del precio de los alimentos. Muchos se consuelan pensando que la actual corrida en los precios de los productos de primera necesidad está vinculada al aumento del precio del petróleo, el cual se ubicó en torno a los $108 por barril el pasado viernes.
A mi juicio, eso sólo refleja la corta memoria que caracteriza al panameño.
Debo recordar que en la edición extra número 6 publicada por Capital del 12 al 15 de agosto de 2010, este periódico publicó un trabajo titulado Precio del trigo golpeará a Panamá, en el que se advertía que la decisión de Rusia de suspender las exportaciones de este grano básico había generado un alza importante en su precio en los mercados internacionales y que debido a que nuestro país no produce ese commoditie, ese aumento impactaría negativamente a muchos alimentos.
La lista de productos directamente afectados por esta situación fueron el pan, las galletas, los cereales, las pastas y los dulces; sin embargo, muchos otros se han visto afectados indirectamente ya que el aumento del precio del trigo empujó al alza el precio de otros granos, como soya, arroz y maíz, algunos de los cuales son indispensables en la fabricación de alimentos y para la cría de aves y cerdo, lo que expandió el impacto de la corrida.
En julio de 2010, con la nota Riesgos inflacionarios en Panamá, Capital anticipó también el escenario de sobrecalentamiento de la economía nacional.
Más recientemente, en la edición 527, publicada el 31 de enero, la colega Migdalia Casorla publicó la nota Alarma incremento de precios de alimentos, destacando la preocupación de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación por el incremento de los precios de los alimentos en los mercados internacionales y la posibilidad de que este fenómeno empujara a la pobreza y la desnutrición a amplios sectores de la población mundial.
Creo que es evidente que el Ejecutivo debe tomar medidas para frenar el aumento del costo del combustible, y que la primera acción en ese camino puede ser suspender temporalmente el cobro del impuesto establecido, mientras que la segunda sería eliminar la fórmula de paridad.
Pero los consumidores también deben comprender que los precios altos han llegado para quedarse, porque además de los factores climáticos están impulsados por el crecimiento de la demanda en países como China e India.

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