Inflación: Un indicador a vigilar en 2016

Inflación: Un indicador a vigilar en 2016

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En 2015 el Índice de Precios al Consumidor (IPC), instrumento a través del cual se mide la inflación en Panamá fue casi nula. De hecho, entre enero y noviembre de 2015 la variación acumulada del IPC fue de tan solo 0,4%, mientras su variación interanual se ubicó en 0,0%.

Según el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de la Contraloría General de la República, este desempeño es el resultado, principalmente, de la drástica caída del precio de los combustibles y los lubricantes, lo que redujo en un 1,9% los precios en las actividades Transporte registró disminución la clase Combustibles y lubricantes. A esto hay que sumar la caída de 0,7% en los precios de los muebles, artículos para el hogar debido a la disminución registrada en los precios de los juegos de sala y al 1,2% que cayeron los precios de productos de vivienda, agua, electricidad y gas gracias a la disminución en los precios de las pinturas.

Finalmente, otros grupos que presentaron variaciones negativas fueron: Bebidas alcohólicas y tabaco 0,3% y comunicaciones 0,1%.

No obstante, las proyecciones económicas para el año 2016 no son tan benévolas. El propio ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio De La Guardia, advirtió que para este nuevo año se espera que la inflación medida a través del IPC se ubique en torno a un 2%, lo que dependerá fundamentalmente del precio del petróleo y sus derivados o más bien de cuánto tiempo el precio del oro negro en los mercados internacionales puedan mantenerse en torno a $30,00 por barril. Aceptando que gran parte de la inflación que experimenta Panamá es importada en forma de combustible, es evidente que cualquier incremento en el precio del petróleo y sus derivados tendrá un impacto directo en los precios al consumidor.

El problema es que existen otros elementos que sin duda impactarán o podrían impactar negativamente en la cadena de valor de las empresas que operan en el mercado local, logrando empujar los precios de bienes y servicios al alza y escalando niveles mayores a los esperados hasta la fecha.

Y es que en este escenario hay que contemplar un elemento de sumo peligro: La posibilidad de que el Fenómeno de El Niño se prolongue más allá de marzo, una eventualidad que le traería problemas adicionales a los que ya enfrenta el sector agropecuario, generando escasez de algunos productos y por tanto, escaladas en sus precios, así como en la generación hidráulica de energía, lo que no solo podría generar aumento en el precio del mercado ocasional, sino, incluso llevarnos a tener que racionar el consumo de energía, tal como ha ocurrido en el pasado.

Además, el próximo 15 de enero las empresas del país tendrán que hacer frente a un aumento del salario mínimo de 8,5% en términos general y 5,5% para las micro y pequeñas empresas, lo cual beneficiará de manera directa a 340.000 trabajadores, que representan el 39% de la fuerza laboral del país. Y es importante tener presente que esto conlleva para las empresas un aumento automático en la carga social generada por cada trabajador y un incremento de las demanda de aumentos salariales por parte del resto de la fuerza laboral.

Finalmente, otro elemento importante que hay que tener presente es que el valor de las importaciones que realiza el país podría incrementarse en la medida en que la economía mundial se fortalezca. Hoy el escenario es favorable, debido a la desaceleración económica de China y la subsecuente recesión que experimentará Brasil y Rusia, sin embargo, esto podría cambiar en cualquier momento y hay que estar atentos a la evolución de la economía global para poder detectar variaciones que nos puedan afectar negativamente o favorecer.

Por supuesto, es evidente que el escenario de este 2016 en lo referente a la inflación no es igual al de 2015, por ello se requiere que tanto el presidente de la República, Juan Carlos Varela, como el ministro De la Guardia y otros miembros de su equipo de trabajo estén atentos al desenvolvimiento de cada uno de los temas que hemos mencionado, para adoptar las medidas necesarias para que ninguno termine por desatar una nueva ola inflacionaria, especialmente, porque con crecimiento de solo 6,5% como el estimado para este año, una inflación mayor a la proyectada podría tener un impacto muy negativo para los consumidores y la economía del país. 

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